Publicidad

Mercados sin respiros

El petróleo Brent siguió subiendo y vuelve el escenario de máxima incertidumbre global. Precios de los granos, y sus costos, al alza.

Nicolás Lussich.jpeg

Ha sido otra semana de importantes novedades en el plano de la economía y los mercados. La agudización del conflicto en el Golfo Pérsico llevó el petróleo a nuevos máximos de las últimas semanas (gráfica). Si bien el viernes el precio del barril Brent retrocedió levemente, el aumento semanal vuelve a ser impactante: casi 12%, con el cierre en 97,8 U$S/barril.

De esta manera, el mercado petrolero vuelve a desplegar todos los efectos ya conocidos, por lo que sucedió en la primera etapa de la guerra. Por un lado, el impacto en los precios de los combustibles, que ya están subiendo en varios países y que en Uruguay -con la parsimonia habitual- se definirán a partir del próximo mes de agosto. Está obviamente descartada una nueva baja -como hubo en Julio- y lo que aún queda por ver es si el gobierno mantendrá los precios, abonando la estrategia de moderación que ha venido siguiendo -tanto en suba como en el transitorio descenso- o hay un ajuste.

Asociado a lo anterior, el retorno de la incertidumbre energética y los aumentos de precios, en la medida que se sostengan, recortan las proyecciones de crecimiento de las economías y elevan la inflación. Mientras el petróleo Brent subía y se acercaba a los 100 U$S/barril, subía también la tasa de interés internacional, con el bono estadounidense a 10 años acercándose a un rendimiento de 4,7% anual, un máximo de los últimos años. Con estas tasas de interés de referencia -y siendo EEUU la base de comparación de mínimo riesgo financiero, aunque hoy esto tiene cuestionamientos- es bastante claro que se afectan la inversión y el consumo en las economías de todo el mundo, incluyendo Uruguay.

Por si todo esto fuera poco, al filo del plazo fijado por la Suprema Corte de Justicia, EEUU eliminó los aranceles impuestos por Trump el año pasado -que fueron declarados ilegales-, y desplegó aranceles similares, aunque algo superiores y con otros argumentos: ahora el argumento principal es que los países afectados no combaten con suficiente energía las importaciones de bienes sospechados de ser fabricados con trabajo forzoso (con Asia en la lupa). Argumento loable pero que -todo indica- ha sido utilizado más como una excusa para rearmar el esquema proteccionista al que Trump ha estado tan afín desde que inició su segunda presidencia, y que ahora es una forma de dar la pelea comercial con China.

Gráficas Lussich.jpg

En el caso de Uruguay, los nuevos aranceles no implican cambios drásticos. Siguen exonerados de estos aranceles los principales rubros de exportación a EEUU, carne vacuna y celulosa (gráfica), aunque la carne deberá seguir pagando 26,4% de arancel fuera de la cuota de 20.000 toneladas. Sin embargo, para los rubros afectados (cítricos, miel, arroz, tableros de madera, cueros) la suba de 10% a 12,5% es un perjuicio apreciable, especialmente si se considera que los márgenes de estos rubros exportadores son habitualmente estrechos.

¿Cómo sigue esta historia? El gobierno ha anunciado que continuará trabajando para suavizar el impacto en los productos afectados, y recordó que en el Proyecto de Ley de Competitividad hay un artículo que prohíbe la importación de productos que hayan sido producidos utilizando trabajo forzoso o infantil. De aprobarse esta iniciativa, Uruguay podrá solicitar a EEUU una reevaluación de su caso. Sería un logro importante, porque en total se estima que se pagan unos U$S 44 a 45 millones anuales por este arancel de 12,5%.

Los empresarios exportadores no se han visto sorprendidos por la decisión de EEUU y están mirando con particular atención a la situación de países competidores. Por ejemplo, la durísima guerra comercial que está aplicando EEUU a Brasil ha provocado que los norteños paguen más de 30% de arancel para ingresar sus tableros de madera a EEUU. Quiere decir que -en términos relativos- Uruguay está mejor que el país vecino en este rubro; y es sólo un ejemplo. No es casualidad que la empresa Braspine haya decidido instalarse en Uruguay, diversificando orígenes de producción. Argentina, en cambio, ha logrado una cuota extraordinaria de carne (definida tiempo atrás) y hoy goza de una inserción mejor de este rubro en EEUU.

En cualquier caso, la exoneración de la carne vacuna la reafirma como uno de los sectores más potentes y competitivos de nuestra economía, liderando las exportaciones y llegando -en los últimos días- a nuevos precios récord, tanto en la exportación, como en el precio del ganado para faena y en la reposición (ver Números con Letras).

La agricultura, en cambio, está más exigida luego de la seca, y tiene el desafío de recomponer su situación. La última cosecha de soja se habría acercado a los 2 millones de toneladas, algo por arriba de lo estimado inicialmente, aunque configurando -de todas maneras- un duro tropiezo.

Con los cultivos de invierno ya sembrados la colza alcanzó un área récord -seguramente superior a las 380.000 ha- y con un escenario de mercados muy auspicioso, ante la firmeza en el precio internacional de los aceites (gráfica). Con esperables fluctuaciones diarias, el precio de la colza se ha sostenido por arriba de los 540 U$S/ton y llegó a superar en algunas jornadas los 560 U$Ston.

Con el aumento del petróleo y por su vinculación, a través de los biocombustibles, los precios de los aceites comestibles se han fortalecido a nivel global y con ellos los de los granos oleaginosos de mayor contenido aceitero como es el caso de esta oleaginosa de invierno.

El trigo también ha tenido una trayectoria positiva, con nuevos ajustes a la baja en la producción de EEUU y Canadá. La posición diciembre (referencia para la próxima cosecha local) prácticamente se mantuvo en la semana, pero ha avanzado más de 17% en el último mes (gráfica), cerrando en 255 U$S/ton. Esto impulsó el precio local de la cebada y el trigo.

Hay que incorporar, además, el giro que ha tenido la guerra entre Rusia y Ucrania, con nuevos ataques al flujo comercial en el Mar Negro (en torno a Crimea). Es una de las principales zonas agrícolas del mundo, particularmente fuerte en producción de trigo y oleaginosos, todo lo cual introduce un nuevo factor alcista. Sin desconocer lo trágico de las causas, el panorama para los cultivos de invierno es bueno y puede ser la base de la recuperación agrícola este año. Por supuesto, será el clima el que tenga la última palabra.

Agenda local.

En la economía local, esta semana el gobierno desató un nudo que venía complicando el escenario financiero: decidió mantener las cuentas individuales de las AFAPs bajo gestión de dichas administradoras, dejando de lado las recomendaciones del denominado Diálogo Social, que apuntaban a crear un fondo estatal dejando a las AFAPs como mera gestoras de inversión.

Los agentes financieros locales e internacionales estaban mirando esto con atención: de haberse cumplido la idea del Diálogo Social, las AFAPs hubieran quedado restringidas a un rol menor y el sistema jubilatorio iba camino a la estatización total. Eso hubiera implicado -seguramente- un mayor déficit al ya abultado rojo de las cuentas fiscales, comprometiendo la posición financiera del Estado. Eso se evitó y en esta misma semana se conoció una revisión de la calificadora Moody's, que reafirma el grado inversor de la deuda uruguaya.

Pero con tasas de interés globales al alza y el débil crecimiento de la economía uruguaya, el panorama no es muy auspicioso. Hay muchas tareas para hacer en términos de competitividad y para mejorar la tasa de crecimiento. El agro está haciendo su aporte, más allá de las vicisitudes habituales de mercados y clima. Como lo hemos dicho frecuentemente, es importante que también otras áreas de la economía -y particularmente la gestión del Estado- también aporten algo.

La recuperación de los mercados de la carne y la lana devolvió rentabilidad y optimismo al rubro ovino, pero persiste la incógnita de si la mejora de precios alcanzará para frenar, e incluso revertir, más de tres décadas de caída sostenida en el stock nacional

Publicidad

Publicidad