Opinión

Exportaciones y cambios globales

Las exportaciones de bienes mejoraron en los últimos meses. Este año las ventas de carnes, celulosa y soja serán menores a las del año pasado, pero el escenario ha mejorado y otros rubros empujan. Los cambios globales (China, elecciones en EEUU) pueden tener impacto, pero lo que más preocupa hoy es que no llueve.

Por Nicolás Lussich, Ing. Agr. MBA 

Las exportaciones de octubre alcanzaron un monto similar al del mismo mes del año pasado (unos U$S 740 millones), según la información de Uruguay XXI. El dato es alentador y muestra una paulatina mejora en las ventas, que habían arrancado el año por debajo de los U$S 600 millones mensuales (gráfica). En el acumulado anual, las exportaciones suman algo más de U$S 6.000 millones, 15% por debajo de lo registrado en el mismo período del año pasado. Dado que el dólar se ha fortalecido, las exportaciones caen 5% en términos reales. 

El 2020 cerrará con una caída, pero con una tendencia más positiva. Ya se sabe que las ventas de sojas serán menores por la sequía del verano pasado, las de celulosa por la caída del precio y las de carne por la menor faena, pero de aquí en más se vislumbran mejoras y –además- otros rubros están con mayores ventas.

En efecto, la faena de ganado está en aumento y si bien el escenario para los productores es adverso por las fuertes bajas en los precios, seguramente habrá más toneladas exportadas en la última etapa del año. En celulosa hay ciertos indicios de que los precios en China, habrían llegado a un piso, aunque aún están lejos de los niveles de principios de 2019 (hoy se ubican entre 450 y 470 U$S/ton, cuando hace 2 años superaban los 700 U$S/ton). Por su parte, los precios de la soja y el maíz han marcado nuevos récords de los últimos años y son un estímulo para aumentar la producción, siempre que el clima acompañe. En lo que refiere a trigo, cebada y colza, tendremos buenas cosechas (iban a ser excelentes, pero la falta de agua en el norte truncó un escenario excepcional), de manera que las exportaciones subirán, entre fines de este año y principios del próximo.

Han mejorado también las ventas de arroz, por el aumento notorio del precio en Brasil. El país vecino también aumentó las compras de lácteos, sector que -además- aumenta sus colocaciones en Argelia (destino principal) y China (cuadro). Los precios de lácteos en Nueva Zelanda –principal referencia internacional- se han estabilizado en niveles promedio históricos, con la leche en polvo entera sin superar los 3.000 U$S/ton; así, la facturación por exportaciones aumenta por mayor volumen colocado.

El rol de China se confirma y afirma, en el contexto de la pandemia. El gigante asiático mantiene la demanda global y es hoy la principal locomotora de la economía mundial: crecerá 2% este año y se espera que retome tasas más vigorosas el año próximo. Buena noticia considerando que es el principal destino de las exportaciones totales del Uruguay (casi 30%), y de varios rubros del agronegocio tomados individualmente (soja, carnes, celulosa). Y seguramente refirmará su posición como principal comprador en los próximos años, dados los efectos económicos que ha tenido la pandemia en la UE y los traspiés que tuvo el acuerdo de libre comercio con los europeos. Avanzar y profundizar en la relación con China es clave.

Como se muestra en el gráfico adjunto, además de la demanda estructural que genera China por su proceso de urbanización y crecimiento, los precios relativos ayudan: en Uruguay el dólar vale más y en China vale menos, doble efecto para que el Tipo de Cambio Real con China haya mejorado un 12% en el último año y alcance máximos históricos. 

El Tipo de Cambio Real con Brasil, por el contrario, sigue bajando y marcando mínimos. Sin embargo -como dijimos- han subido las colocaciones de algunos rubros importantes con ese destino. Esto muestra que el Tipo de Cambio importa, pero no es todo: la competitividad es un concepto amplio y sistémico, que depende de la productividad de los sectores, de los costos relativos y del acceso al mercado. A pesar de sus fuertes fluctuaciones, Brasil es el único gran mercado al que accedemos en el marco de un acuerdo de libre comercio como el Mercosur. Al funcionamiento del bloque se lo ha criticado con fundamento, pero eso no quita que tenga un valor importante como marco comercial, en especial para ciertos rubros y pensando básicamente en Brasil, tercer socio en importancia después de China y la UE. Con los norteños tenemos un déficit de U$S 450 millones en lo que va del año (exportamos por unos U$S 800 millones y compramos por U$S 1.250 millones). Con Argentina, la situación es bastante peor: las ventas son de U$S 220 millones y les compramos por U$S 800 millones anuales (casi U$S 600 millones de déficit).

El escenario comercial mundial ha tenido en los últimos años el impacto de la administración Trump, con su enfoque confrontativo y proteccionista, desatando una guerra comercial con China. Aun así, el gobierno uruguayo abriga la esperanza de obtener ciertos avances comerciales con EEUU, por ejemplo una extensión de la cuota cárnica (en parte, como compensación de que EEUU se “apropió” de la cuota 481, con el consiguiente perjuicio para Uruguay). Pero todo indica que este camino queda trunco porque es el demócrata Joe Biden quien ocupará la Casa Blanca. 

Históricamente los demócratas son más proteccionistas que los republicanos, pero Trump fue una excepción y –a decir verdad- la posibilidad de concretar algo no era clara. Por eso, no hay que sobredimensionar el cambio político en EEUU: las cosas seguirán bastante parecidas, aunque es difícil predecir. Entre otras cosas, hay que ver cómo mueve el gobierno de Bolsonaro, cuando Trump ya no esté más en la Casa Blanca. La salida de Trump –que para Bolsonaro no es buena noticia- tal vez facilite mantener un equilibrio de relaciones entre EEUU y China, tanto a Brasil como a Uruguay. Y no hay que perder de vista de que EEUU es el 4to. Destino de nuestras exportaciones de bienes; si se incluyeran servicios (en especial tecnologías de la información) la ponderación aumenta, pero aun así China sigue siendo el principal actor. Por supuesto, hay otras dimensiones en las relaciones internacionales, pero el intercambio comercial es de la mayor importancia.

¿De seca en seca? En cualquier caso, todas las disquisiciones comerciales y de mercado son secundarias si no llueve. Las lluvias de octubre fueron desparejas y dejaron gusto a poco: el sur y centro quedó bastante bien regado, así como ciertas zonas del norte. Pero en el este y –sobre todo- en el litoral norte, el escenario es preocupante: llovió poco y los pronósticos indican poca lluvia en las próximas semanas. El tiempo está luminoso, pero el panorama es sombrío: si no hay más lluvias, se complica la siembra de soja y la producción ganadera en algunos pagos quedará golpeada.

Las últimas estimaciones del IRI (Instituto de Investigación del Clima y la Sociedad, de la Universidad de Columbia, NY), indican que la lluvia acumulada en el trimestre Noviembre-Diciembre-Enero, tienen una probabilidad mayor a la habitual de ubicarse por debajo de lo normal en todo el territorio nacional (40 a 50%). Para la temperatura media y para el mismo trimestre, se estiman mayores probabilidades (entre 40%-45%) de observar valores por encima de lo normal en prácticamente todo el país (salvo la zona Este, que no tiene sesgos).

Ante un escenario de restricciones hídricas, la producción de granos tiene cierto margen de maniobra. Los maíces tempranos en zonas donde hubo precipitaciones recientes seguramente podrán llegar a floración con agua suficiente, aún si la lluvia no es abundante.  Para la soja, la estrategia es atrasar la fecha de siembra y recurrir a grupos de maduración más largos (grupo 6), de manera que el cultivo transcurra los peores meses previstos (diciembre-enero) en estado vegetativo, para luego entrar en la definición del rendimiento en febrero (estadios reproductivos R3 a  R6), cuando se estima que la probabilidad de lluvias puede ser mayor. En cualquier caso, todo esto no deja de ser una apuesta de riesgo: nadie sabe, a ciencia cierta, qué es lo que pasara, más allá de los significativos avances de la previsión climática.

Sería ideal que se pudieran aprovechar los altos precios con una buena cosecha de verano. La producción de soja viene de una sequía fuerte que recortó la cosecha en casi 1 millón de toneladas. También el maíz tuvo un recorte. Otro golpe similar sería grave.