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Exportaciones en un año agitado

Terminado el amargo conflicto portuario el sector exportador enfrenta nuevos desafíos, con rubros que crecen y otros que buscan recuperarse o sostenerse.

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En una coyuntura exigente en términos de competitividad y mercados, las exportaciones de bienes tuvieron una suba interanual en septiembre, lo que permitió “mantener el empate” en el acumulado anual, medidas en dólares respecto al año pasado. En efecto, según las cifras de Uruguay XXI las exportaciones sumaron U$S 1.398 millones, 10% por encima de lo registrado en igual mes de 2025. Así, en los primeros 9 meses sumaron U$S 10.372 millones, cifra similar al acumulado en igual período de 2025.
En septiembre, hubo un aumento interanual en la exportación de soja, que se adjudica casi exclusivamente a desfasajes en embarques entre la recortada zafra de este año -por la sequía- respecto a los embarques del año pasado. En el acumulado anual las exportaciones de soja siguen mostrando una fuerte caída de más de 30% (cuadro). Si se deja de lado, el efecto de la sequía sobre la hoja, el resto de las exportaciones sube 5%. Allí -además del aumento en rubros no agropecuarios como concentrados de bebida, y autos y autopartes- hay un aumento destacado de las exportaciones de maderas y productos de madera.
En este rubro aumentan los volúmenes físicos de exportación, en especial en chips, que tuvieron un repunte de 30% respecto a un complicado 2025, por mayores compras desde Europa (principalmente Portugal) y de Asia. También aumenta la venta de madera aserrada de pino a EEUU, Vietnam y Emiratos Árabes, con destino en el sector de la construcción y fabricación de muebles (esto especialmente en Vietnam); y en tableros contrachapados también hay una suba por mayores ventas a EEUU y México. A pesar de los vaivenes de precios y aranceles, Uruguay se va consolidando como un proveedor confiable de estos productos en los mencionados importantes mercados.
En el sector lácteo las ventas en dólares se mantienen en similares niveles a 2025. Se han venido afirmando las ventas a Brasil, lo que permite compensar la baja en los negocios con Argelia, que venía siendo el principal mercado; también se han mostrado más dinámicas las ventas a otros mercados, como México y Nigeria. Los precios internacionales de la leche en polvo entera, principal producto exportado, se han mostrado estables, mientras el precio de la leche en polvo descremada sigue en alza y superó al de la entera, reflejando la mayor demanda global por proteína láctea. Contrariamente, los precios de la manteca están en mínimos en casi 3 años.

Giros cárnicos.

El sector cárnico se mantiene como el principal rubro de exportación, con un aumento en la venta de subproductos y con ventas de carne vacuna que suman una cifra en dólares similar al año pasado, consecuencia de un aumento en los precios promedio de entre 15 y 20%, que compensa la reducción en los volúmenes exportados, por la menor faena.
A pesar de la reducción de la faena, es interesante consignar que una proporción cada vez mayor de la carne que producen los frigoríficos se va a la exportación, acercándose ahora a un 80%. Esto es consecuencia, no sólo de una muy firme demanda internacional, sino del aumento de las importaciones de carne vacuna (particularmente desde Brasil), que están cubriendo una porción cada vez mayor del consumo local, permitiendo al Uruguay exportar caro y comprar más barato.
Al menos hasta ahora, porque en los últimos días el resultado electoral en Brasil provocó una fuerte suba en la Bolsa de San Pablo y una importante caída del dólar, reflejo del entusiasmo que en los sectores financieros tiene la alta probabilidad de que Flávio Bolsonaro llegue a la Presidencia de Brasil, derrotando a Lula en el próximo balotaje. Esto encarece el producto brasileño medido en dólares, pero no es el único factor: el precio del propio “boi gordo” en Brasil ha protagonizado un vertiginoso ascenso, ante la caída en la oferta y una demanda firme. Contra todas las presunciones sobre las dificultades que tendría Brasil por estar excluido de Europa y por ya haber cumplido la cuota a China, los precios subieron a valores récord en el principal exportador mundial de carne vacuna.

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Más allá de las circunstancias de cada rubro, la valorización de la moneda brasileña es un dato relevante para todos los agronegocios y la economía regional en general, dada la importancia de Brasil como economía y potencia agroexportadora. Sin ir más lejos, el precio internacional de la soja se movió al alza esta semana, ante la suba del Real brasileño, dato importante para las perspectivas de mercado del principal cultivo de nuestro país.
El escenario agrícola sigue combinando precios en torno a 15% superiores a los del año pasado, pero con mayores costos. Pero la principal atención se la lleva el clima, con un escenario de exceso de lluvias que se va confirmando y que va a condicionar las siembras y cosechas en las próximas semanas. El viernes, el USDA elevó sensiblemente las proyecciones de cosecha y stocks de maíz en EEUU, provocando una caída de casi 4% en el precio, arrastrando también al trigo. Pero el escenario global sigue tenso y las disrupciones de oferta están a la orden del día por los conflictos en el Mar Negro y en Oriente Medio.

Puerto, fletes y competitividad.

Finalmente, esta semana se firmó el convenio colectivo entre el sindicato de la terminal de contenedores TCP y la empresa, después de un amargo conflicto que dejó pérdidas millonarias, desconfianza y una seria afectación de la logística y los negocios exportadores. Aunque se normalice ahora la operativa, la desconfianza y la incertidumbre demorarán en superarse; estos costos no siempre se refleja en las cifras de las estadísticas exportadoras que habitualmente analizamos; son cuestiones intrínsecas a los negocios y el comercio, y afectan a la confianza entre los actores. Se abre ahora una nueva oportunidad para recomponer la actividad portuaria.
Lamentablemente el escenario externo no ayuda: en los últimos meses la guerra en Medio Oriente no solo hizo subir el precio del petróleo sino también el precio de los fletes, que casi se ha duplicado respecto al año pasado. Las incertidumbres por el flujo marítimo y el propio aumento de los combustibles que utilizan los grandes portacontenedores están en el fundamento de esta fuerte suba.

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Todo esto es parte de un empuje de precios que genera presiones inflacionarias y los bancos centrales tienen que reaccionar. Entre ellos el BCU, que esta semana decidió subir la tasa de interés, con el argumento de que -si bien considera que los aumentos de precio son transitorios- quiere evitar que suban las expectativas de inflación. Esto permite prever que la estabilidad cambiaria continúe, de manera que los problemas de competitividad que aquejan a la economía deberán resolverse donde corresponde: mejorando las condiciones de inversión y los costos, reduciendo el déficit y aumentando la productividad. Fácil decirlo.

Los altos precios del ganado impulsaron una fuerte inversión en pasturas y corrales de engorde. Según los datos de Dicose, aumentó 26,5% la cantidad de vacunos en feedlots, mientras que la ganadería de carne destinó unos US$ 24 millones adicionales a pasturas sembradas, consolidando una tendencia hacia una terminación más rápida de los animales

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