El analista australiano Simon Quilty brindó en la última semana en Uruguay dos excepcionales presentaciones en las que manejó proyecciones en el mercado internacional de la carne vacuna no solamente para el mediano plazo, sino arriesgando lo que puede suceder en los próximos 10.
Una de ellas fue en Fucrea (se puede encontrar en el canal de YouTube de la institución), en el marco de sus 60 años con el auspicio de cabaña Bayucuá y Misión Garrapata, y la siguiente en Florida, durante la Jornada de Campo de cabaña Loma Azul.
Quilty analizó las preocupaciones que enfrentan los productores ganaderos en el contexto internacional (guerras, aranceles, cuotas, clima) y manejó conceptos novedosos sobre las tendencias en el mercado, separando entre la carne de calidad y la que busca incrementar sus ventas compitiendo a precios más bajos, destinada a la industrialización y que puede ser calificada como commodity.
En la incipiente zafra de toros, en la cual los criadores eligen las cabañas donde adquirirán sus reproductores, es interesante la visión de Quilty sobre las buenas expectativas que se observan fundamentalmente en el caso de la carne de calidad, la cual calificó como la producida con los animales Bos taurus de razas británicas y continentales. La separó de lo que proyecta para lo que denominó carne Bos indicus, de animales de razas cebuinas. Incluyó dentro de este último grupo a la carne de búfalo de India que, claramente, no pertenecen a la especie Bos indicus (es Bubalus bubalis), pero el agrupamiento tiene sentido desde un punto de vista comercial.
La producción de los Bos indicus “crece fuerte”, dijo Quilty. Desde principios de este siglo la producción en India (carne bovina, pero de búfalo) más que se triplicó, con un aumento de 210%, en tanto que la de Brasil y China (razas cebuinas en su amplia mayoría) se expandió 90% y 48%, respectivamente. No pasa lo mismo con los países donde predominan las razas Bos taurus, caso de Estados Unidos, Europa, Argentina, Australia, además de Uruguay. En 2000 se faenaban algo más de 100 millones de cabezas de cada especie; en 2025 se procesaron más de 150 millones de Bos indicus y menos de 90 millones Bos taurus.
“La carne de calidad escasea cada vez más, mientras que la oferta del segmento commodity es más abundante”, dijo el experto australiano. En base a esto, dijo que “se abren oportunidades para la carne vacuna uruguaya”. Ejemplificó con la evolución de los precios del ganado a faena en Argentina y Uruguay (lo que sería “carne de calidad”) respecto al de Brasil (“carne commodity”). En 2021 los precios de los tres países eran similares, pero los dos primeros han evolucionado al alza, mientras que “el precio brasileño tuvo dificultades para acompañarlos”. El resultado es una brecha cada vez mayor entre el segmento commodity y la carne de calidad.
De acuerdo con sus proyecciones, “la estructura de precios de la carne Bos taurus seguirá firme”. En cambio, prevé una “oferta abundante” de lo que englobó dentro de Bos indicus, con precios que tenderán a bajar durante los próximos diez años. “Por eso considero muy atractiva la perspectiva de precios de Uruguay: será un mercado fuerte durante los próximos cinco años”, vaticinó.
Otro de los puntos salientes de la presentación de Quilty fue el hecho de que los ciclos ganaderos en muchas de las principales ganaderías del mundo “se alinearon” y están ingresando, a distinto paso —pero en forma conjunta— en una fase de recomposición de existencias ganaderas. Uruguay es uno de ellos, pero el australiano dijo que la expectativa es que Uruguay salga antes que muchos otros de esta fase y pueda aprovechar con una mayor oferta un momento de baja disponibilidad de carne vacuna.
Para Quilty, la faena total de bovinos “caerá 15%” entre el pico de 2025 y 2028, lo que reducirá la oferta y mantendrá la presión al alza sobre los precios internacionales. Tomando como referencia el precio del ganado a faena en Estados Unidos, dijo que hay un potencial de aumento de 25% desde los actuales niveles y que probablemente los precios toquen el techo a mediados de 2027. En 2028 las cotizaciones se sostendrían y luego comenzaría un gradual declive.
Al respecto, consultado sobre si en esos momentos de baja los precios de la hacienda caerían a los niveles anteriores a los de la última suba, dijo que eso no será así, sino que caerán en el contexto de una “nueva normativa de mercado” un escalón de precios más altos.
Quilty se refirió a la “obsesión por la proteína” en Estados Unidos, la que beneficia fundamentalmente a la carne vacuna. Identificó dos factores que juegan a favor: el uso de drogas para adelgazar, las GLP-1 (Ozempyc, entre otras) y la reversión de la “pirámide alimenticia” por parte del USDA.
Más de 46 millones de estadounidenses han utilizado estas drogas y se prevé que para 2029 el número crezca a 92 millones, más de un cuarto de la población. Dado que se pierde apetito, los médicos recomiendan a los pacientes con este tratamiento a elevar la ingesta de alimentos proteicos.
Además, el cambio de la pirámide alimenticia puso como primera recomendación a los alimentos proteicos y, entre ellos, primero que todos a la carne vacuna. Esto es importante porque las recomendaciones del USDA son utilizadas por una diversidad de instituciones al momento de la compra de alimentos.
Quilty no evadió los “desafíos geopolíticos” que “estarán siempre presentes”, pero consideró que “los fundamentos del mercado son sólidos”, especialmente para la carne de calidad.