La faena fue particularmente baja en la última semana, si bien respecto a la anterior (que fue Semana Santa, con menos días hábiles), hubo una suba. En el acumulado anual, la faena de vacunos está mostrando una caída de más de 15%.
La oferta de ganado pronto para frigorífico es escasa y los precios suben. Los consignatarios marcaron una referencia de 5,25 US$/kg a la carne; esta semana algunos operadores pautaron algunos centavos más para algunos lotes especiales. Para las vacas la referencia está en torno a 4,90 US$/kg a la carne, aunque hay lotes especiales que pueden acercarse a 5,00 US$/kg. Para las vaquillonas los valores se ubican entre 5,15 y 5.20 US$/kg.
Los operadores señalan que el mercado reafirmó el viraje al alza de hace 2 semanas y la industria está moviéndose con mayor dinámica, pero la oferta es restringida. Adicionalmente, las lluvias de los últimos días mejoraron las perspectivas de la producción forrajera para las próximas semanas. De todas maneras, habrá que esperar algunos días para ver más ofertas de ganados de verdeos.
La demanda externa sigue firme, con el precio de exportación promediando los 5.700 US$/ton equivalente carcasa, un récord histórico. Pero cabe recordar que no todas las principales plantas están trabajando y -a su vez- con la baja faena ponderan más en el promedio los mejores negocios, en cuanto a cuotas y destinos.
Granos.
Los precios de los granos se afirmaron esta semana, si bien la soja retrocedió levemente en Chicago. Trigo y maíz, en cambio, tuvieron subas en el mercado internacional de referencia; el trigo tuvo una suba significativa, de casi 5% en la semana. La oferta global es alta, pero se proyectan subas en los costos, por el conflicto en el Golfo Pérsico. A nivel local, ya se pagan 200 US$/ton por el trigo de la próxima cosecha. La soja cerró la semana en 400 US$/ton puesta, mientras la colza superó los 520 US$/ton.
Petróleo.
Irán había anunciado el viernes la apertura del Estrecho de Ormuz y el crudo brent bajó a 90 US$/barril. Pero, ayer sábado, Irán aseguró que vuelve a imponer un “control estricto” sobre el estrecho de Ormuz, en alusión a un nuevo cierre del estratégico paso, en respuesta al bloqueo que Estados Unidos ha mantenido contra los puertos iraníes. Esta semana el gobierno uruguayo deberá definir si ajusta -y cuánto- el precio de los combustibles.