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Gerardo Zambrano: “Hay dos Frente Amplio y eso le genera muchos problemas al gobierno”

El Presidente de Zambrano & Cía. dio su punto de vista sobre varios temas. Consideró que aún con las discrepancias que tiene con el presidente Orsi, “hay que cuidarlo, porque sino estarían Cosse, Pereira o Blanca Rodríguez”. Dijo que el presidente, junto con el ministro Oddone y el Secretario Sánchez, “son una cúpula que deben lidiar con las presiones de los sectores más radicales del Frente Amplio con propuestas nefastas”. Se mostró menos crítico, “deseo que a la gente y al país les vaya bien, que funcione, más allá del color del gobierno”.

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Gerardo Zambrano, presidente de Zambrano & Cía.
Foto: Natalia Rovira

Como ya es una tradición, el primer domingo del año el empresario Gerardo Zambrano Antón expresa su punto de vista sobre distintos temas en diálogo con El País. Su estilo frontal para opinar sobre todo, se ha transformado en un clásico que genera expectativa en distintos ámbitos de la actividad nacional que reclaman esta entrevista varias semanas antes que se publique. Lo que sigue es lo sustancial de una larga conversación mantenida en su oficina, complementada por algunos llamados por teléfono, incluso hasta ayer sábado.

-Hace un año expresó que abría una carta de crédito al gobierno encabezado por Yamandú Orsi ¿Qué balance hace de estos meses de gestión?

-El presidente Orsi tiene una forma de ser que lo convirtieron en el candidato elegido por el Frente Amplio, es moderado, escucha, y si bien está muy apretado por el ala radical de los partidos comunista, socialista y algún extremista más, es como un amortiguador de tensiones. Yo respeto la investidura. Además, si no fuera Orsi, al frente estaría la vicepresidente Carolina Cosse, o la senadora Blanca Rodríguez, o Fernando Pereira, por lo cual hay que cuidarlo. Uno pretende que el presidente sea líder, y hasta el momento lo es. O sea, mantengo los mismos conceptos y el mismo crédito al presidente Orsi, lo que no quita que piense muy diferente en temas como la política internacional y el apoyo que ha tenido con el gobierno de Maduro que, afortunadamente, ayer comenzó a terminarse según mi punto de vista.

-El presidente dijo que recibió del gobierno de Lacalle ni un desastre, ni un paraíso. ¿Qué opina?

-Eso lo define como es, una persona que comenta lo que siente, más allá del cálculo político, y eso lo hace respetable.

-¿Coincide con el concepto manejado?

-Fui muy afín al gobierno de Lacalle Pou, es conocido que yo al Frente Amplio no lo voté nunca, si bien no soy ni Blanco, ni Colorado, ni Azul, yo voto a las personas, sean del color que sean. Pero, sin ninguna duda, el Dr. Lacalle Pou ha sido un presidente ejemplar en cuanto al manejo de las dificultades, de la pandemia, de la seca, en la comunicación. Más allá que lo conozco desde hace mucho tiempo en la política, como persona y a la familia, fue una sorpresa muy agradable haber tenido a un presidente como él, afrontando las dificultades que tuvo. Fue una bendición para el país. Como cuando estaba Jorge Batlle, por suerte, en el gobierno de la crisis. Después de analizar las cosas, como ciudadano y como empresario, reconozco que se entregó el gobierno con una inflación controlada, un déficit fiscal y un endeudamiento importante, pero sin ningún tipo de reforma en algo imprescindible como los costos, la ineficiencia y la burocracia del Estado, con la cantidad de empleados públicos que hay. Los gobiernos del Frente aumentaron los empleados públicos, y el de Lacalle no logró controlar ni bajar eso.

-¿Ese balance del gobierno anterior cree que pesó en las elecciones?

-Creo que sí. Fue un final de gobierno que repercutió en haber perdido las elecciones. Lacalle hizo un montón de cosas buenas que destacamos, pero hubo otros problemas y se perdió. Y antes que me preguntes, no fue por el candidato, porque Delgado era la persona “cantada” para mantener una política económica y social que había empezado Lacalle.

-¿Entonces?

-Faltó militancia en los momentos estratégicos, fundamentalmente en el interior del país, que fue donde se fortaleció el Frente Amplio. Eso está clarísimo.

-El año pasado, catalogó al ministro Gabriel Oddone como una muy buena opción, por conocimiento, experiencia y sensatez, y al igual que a Orsi, le abrió una carta de confianza, ¿qué balance realiza hoy de la economía?

-No solo reafirmo, sino que confirmo mi concepto sobre el ministro Oddone, elegido y respaldado por el presidente Orsi, lo que da tranquilidad. Más allá que no coincidido en algunas cosas, en términos generales, por suerte tenemos a un ministro como Oddone en un gobierno del Frente Amplio. Su discurso sigue la línea de la institucionalidad y continuidad del país más allá de los cambios de gobierno, que en general es sabido que causan problemas y atrasan el futuro por ese “ojo en la nuca” comparando y buscando culpables en el anterior. Espero que pueda “bancar” todas las presiones que recibirá desde dentro del Frente Amplio, sobre todo de sectores muy extremos en esa dualidad del partido de gobierno.

-¿En qué sentido lo dice?

-Que es claro que hay dos Frente Amplio y eso le genera muchos problemas al gobierno y especialmente al presidente, al Ministro de Economía y al Secretario “Pacha” Sánchez.

-A propósito ¿Qué opinión tiene de Alejandro Sánchez?

-Forma parte de esa cúpula que veo con buenos ojos. Tuve algunas charlas con él, pero básicamente su actuación y sus comentarios en cosas vinculadas al sector agropecuario reflejan conceptos claros y con más conocimiento de lo que, sin conocerlo, yo podía esperar. Entre Orsi, Oddone y Sánchez han armado un buen equipo dentro de lo que es una filosofía de izquierda del Frente Amplio. Sánchez integra esa cúpula donde uno tiene diálogo, opciones de intercambiar ideas y eso es muy bueno para cualquier gobierno y ni que hablar para la oposición y para los empresarios. El hecho de tener comunicación, intercambio, de tener relación y acceso fácil a las autoridades, es gran parte del éxito de cualquier gobierno; después se hará lo que el gobierno, o el ministro considere, pero es muy importante el apoyo de los empresarios al gobierno que sea.

-Se le nota más reflexivo y sereno...

-Quizás yo era demasiado crítico a muchas cosas y eso, criticar permanentemente todo, con razones y a veces sin ellas, no aporta. No sé si será que me estoy poniendo viejo (risas), pero en este momento deseo que el país funcione, que la gente prospere y el color del gobierno que lo haga pasa a un segundo plano. Si lo hacen bien, bienvenido por la población, por el país, por la familia y por uno mismo.

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Gerardo Zambrano, presidente de Zambrano & Cía.
Foto: Natalia Rovira

-Más allá de esa “cúpula” que menciona ¿Cómo ve al Frente Amplio nuevamente en el gobierno?

-Tal como lo dije, el Frente Amplio tiene un tema interno complejo, donde el MPP, por su mayoría en las votaciones es el que predomina, pero con una gran presión del Partido Comunista y por otros sectores radicales. Veremos cómo termina esa pulseada interna, donde hay alguien que quiere hacer las cosas bien y otros que van a buscar todo lo que vaya contra lo lógico y lo que se habían comprometido en las elecciones. En esa pulseada veo la principal presión que va a sentir la cúpula que te hablaba. Porque hay una cosa clara, dentro del Frente Amplio hay muchas más discrepancias que en los partidos tradicionales. Y durante los próximos años el Partido Comunista y la extrema van a estar operando, tratando de influenciar a través de dirigentes como Carolina Cosse, Fernando Pereira o Juan Castillo. Por eso creo que es muy importante seguir de cerca y apoyar la línea más moderada y razonable.

-¿Qué opinión le mereció el Presupuesto Nacional?

-Lo he hablado con economistas amigos y en general el presupuesto no contiene reformas microeconómicas imprescindibles. Tampoco hay ninguna reducción de gasto público, ni racionalización alguna. El gobierno empezó diciendo que recibió un desastre y “todo mal” y el presupuesto es igual al anterior con un “moderado” aumento de gasto.

-El dólar sigue bajo y los economistas no auguran cambios. ¿Qué opina?

-El tipo de cambio es absolutamente imprescindible para un país que produce, que exporta y que se encarece en los esquemas de producción y de vivir como Uruguay. Hoy el tipo de cambio es un desastre, es malo, viene ya del gobierno anterior, se mantuvo el control de la inflación, pero el costo es muy grande en término de cierre de empresas. Eso es una realidad, lo dijimos y lo hablamos en su momento con el gobierno de Lacalle Pou también. Hay un problema muy serio, y se lo comenté incluso al presidente del Banco Central (Guillermo Tolosa), a quien conocí y me pareció una persona capaz, inteligente, honesta. A mí entender incursionan en un error que no es una solución para el corto plazo, como bajar aún más la inflación, cosa que estaría bien, tratar de “pesificar” la economía del país, cosa que no me la imagino y a no darle importancia al tipo de cambio como elemento clave para quien produce, exporta, trabaja, etc. Con la mejor opinión que tengo del presidente del Banco Central, creo que es un error garrafal. Esa es la peor “retención”, sin ser oficial, para los exportadores. Si el tipo de cambio sigue así, el país se va a seguir encareciendo y vamos a tener una inflación controlada, pero a un costo muy caro. Esta película ya la vimos y no es bueno que pase.

-¿Qué opina de la iniciativa del PIT CNT de grabar al 1% más rico del país?

-Que es un disparate. El presidente Orsi está claro en su rechazo al famoso 1% sobre el patrimonio de “los millonarios” que no son tales pero que, visto lo que ha pasado con experiencias en el mundo desarrollado, sería un desastre. También el ministro Oddone, con buen criterio, lo han rechazado de plano. Ahí volvemos a la lucha de clases y al problema que los sindicatos presionan cuando tienen un gobierno de izquierda y que se empoderan de determinados temas que los hacen plantear cosas que no existen en el mundo. En esta línea, también fue buena cosa que se frenó el decreto de ocupación como extensión del derecho de huelga. Y además, por el momento, que se frenó la discusión de la reducción de la jornada laboral.

-El año pasado estuvo muy crítico con el ministro Juan Castillo con inquietud por su ideología, ¿cómo ha visto su gestión hasta ahora?

-Se ha confirmado lo que pienso, no hay que ser muy inteligente para eso. Una persona como Juan Castillo, del Partido Comunista, sindicalista, que sea el ministro de Trabajo, parece un chiste de mal gusto, es increíble. Reafirmo el concepto, pero además con hechos reales. Por ejemplo vimos el problema de la pesca que causó un daño importante a las empresas, a todos los que de alguna manera estaban vinculados. Lo solucionaron los privados con el llamado de gente a trabajar, que es lo que el operario en definitiva quiere. Y el ministro Castillo está queriendo que reintegren a trabajar en esos barcos a los sindicalistas que ocasionaron el problema. Cosa que sería un disparate. Ese es un tema puntual de la gestión d Juan Castillo, que es suficiente para reafirmar el concepto del año pasado.

-El 2025 fue un año con mucha movilización en los sindicatos, especialmente en Puerto, Conaprole y los frigoríficos. ¿Qué dice de esto?

-Es todo ocasionado por lo mismo. Gana un gobierno de izquierda, se empoderan los sindicatos, tienen un ministro comunista y sindicalista, y ahí empiezan los problemas, como vieron en el puerto, en Conaprole, que no la manejan los productores, sino el sindicato. También en Foica con muchos problemas en la industria frigorífica, que agravaron los problemas que tiene. Es un tema delicado, complicado y uno más de los problemas para resolver, como el tipo de cambio, como los costos, como bajar la cantidad de empleados públicos o bajar el costo del Estado.

-¿Cuál es su punto de vista sobre la seguridad?

-Ha sido una preocupación permanente no solo de este gobierno, sino del anterior. No conozco al ministro Carlos Negro, pero el tema de la seguridad, desde Larrañaga (Jorge), que lamentablemente falleció, hubo buenas intenciones, pero muy pocas concreciones, se ve que claramente es muy difícil. Creo que ha empeorado incluso, lo vemos en barrios como Carrasco donde ha habido ocupaciones y robos de varias casas, cosa que no pasaba. Vemos también más gente en la calle, o sea, está complicado. Estas formas de no represión, o de ser más contemplativos con el delito, creo que hacen que la seguridad empeore.

-Luego que se confirmó que Uruguay acceda al acuerdo transpacífico, ¿qué balance hace de Cancillería?

-Es buena la política de aceptar el desafío de ingreso al acuerdo transpacífico y la posición en el Mercosur que, en el fondo, pide la flexibilización del bloque, siguiendo el pedido de Lacalle Pou y la posición actual de Argentina de Milei. Pero esta Cancillería no tiene nada que ver, sino que ha sido una continuidad a planteos que se han hecho de antes. Así que, en ese aspecto no puedo catalogar o hacer un balance de la Cancillería, porque para mí esos no son logros de ellos. Lo que sí he tenido son discrepancias con la posición poco clara frente a determinadas cosas que no son democráticas, como con Venezuela. Basta ver el comunicado de ayer, tras la conferencia del presidente de Estados Unidos Donald Trump. Más allá de las formas, estoy de acuerdo que era necesario un cambio en Venezuela, es algo que rompía los ojos. Por eso no entiendo ese encolumnamiento en base a ideales o ideologías, porque si combatimos las dictaduras y defendemos las democracias, no importa el color político que tengan. Lo mismo con la posición sobre la guerra de Israel, y muchos ejemplos en los que Uruguay, según mi punto de vista, queda en el lado errado. No conozco al canciller (Mario Lubetkin), como no conozco a ningún ministro, salvo Oddone y Fratti. No conozco ni los nombres de muchos de ellos, esa es la gran diferencia con el anterior gobierno; no digo que sean ni buenos ni malos, no los conozco ni en su actuación política, ni en su actuación gerencial o empresarial, no sé sus antecedentes, ni su currículum.

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Gerardo Zambrano, presidente de Zambrano & Cía.
Foto: Natalia Rovira

-¿Qué piensa de la coalición republicana hoy? ¿La ve viable políticamente en el futuro?

-Es un tema difícil. Lo pienso desde hace mucho tiempo, lo hablaba hace muchos años con Batlle (Jorge) el tema de la concertación, de hacer un partido único, y él me relajaba. Ahí le di más importancia a los partidos tradicionales, esa forma del que es blanco, o colorado, que no es mi caso. Creo que la concertación en su momento, la coalición multicolor, después la coalición republicana, es absolutamente imprescindible que se forme definitivamente. Le pregunté a un encuestador, antes de las elecciones, qué pasaría con la coalición si el gobierno perdía, yo estaba convencido que iba a haber continuidad y que iba a ganar Delgado, lamentablemente no pasó, y él me diagnosticó lo que sucede hoy. Al principio, iban a estar separados y que, si eran inteligentes los políticos, iba a llegar el momento donde se iba a reafirmar un poco la coalición para llegar a alguna cosa con sentido en un país que claramente es bipartidista, donde la mitad son de Frente Amplio y la mitad del resto.

-¿Le falta un líder a la coalición?

-Obviamente debe tener un líder. Dentro del Partido Nacional, Lacalle Pou es la persona indicada, y lógica, para liderar la posibilidad que tiene de volver al gobierno. Y el Partido Colorado tendrá que acoplarse. Veo a Andrés Ojeda a favor de la coalición y está bueno; pero por otro lado Pedro (Bordaberry), a quien aprecio y coincido en muchas cosas, parece que no es propenso, él tendrá su razonamiento y sus argumentos. La gente quiere que haya una unión entre los partidos de la oposición de hoy, con criterios, y con políticas de Estado confirmadas. Porque hay muchas más diferencias dentro de los distintos sectores del Frente Amplio, que, dentro de la oposición, con los partidos tradicionales. Pero es imprescindible, necesaria, y confío, que eso se consolide, porque sino va a ser un problema.

-¿Qué opina de las intendencias?

-Se dio algo que, a pesar que rompió los ojos, la coalición no fue capaz de verlo. Es increíble, pero pasó. En Salto, en las elecciones anteriores, no se quisieron unir, y ganó el Frente Amplio, este año se unieron, porque vieron que era la única forma, y ganaron. En Río Negro era claro que, si no se ponían de acuerdo, iban a perder, no lo hicieron y se perdió. No tengo la más pálida idea los motivos, pero no suena lógico. Lo mismo pasó en Lavalleja. Entonces, si no ven que la coalición para las intendencias es imprescindible, estamos con una ceguera política partidaria que no estoy de acuerdo, y le hacen daño al país y a los votantes que son los que pagan sus sueldos.

-Hablemos del MGAP, ¿Cómo evalúa la gestión?

-Realmente tiene muchos problemas. El MGAP es enorme, no tiene mucho presupuesto, hay una base complicada, políticamente hablando, desde la época del ministerio de Mujica (José) y no veo ningún tipo de gestión destacable, al contrario. Veo problemas enormes con la parte sanitaria, grandes problemas con el funcionamiento. No veo para nada una gestión de este Ministerio que valga la pena destacar.

-¿Qué le pareció la compra de “María Dolores” para destinarla a tambos?

-Que fue un capricho. No me imagino ver un proyecto lechero productivo, tipo colonia, ahí. Esa estancia la vendí dos veces antes. Y, realmente, es difícil imaginarse una colonia ahí. Ahora, con los hechos consumados, habrá que tratar de sacarle el mejor provecho, porque el predio tiene muchas y muy buenas condiciones, de todo tipo, pero no me imagino un proyecto lechero productivo como se anuncia. Hay que ser práctico en eso y no estoy de acuerdo con esa operación.

-El ministro Fratti, hizo un amague de frenar la exportación de ganado en pie, si bien luego no pasó nada. ¿Qué opinión le merece?

-Un desastre. El anuncio de Fratti (Alfredo), creando dudas y planteando cosas que, como es su estilo, habrá hecho en un momento de arranque emocional, después atenuado, por suerte, por el ministro de economía, pero incluso reafirmado luego por el mismo Fratti que no quiso quedar mal parado. Un disparate pensarlo, un disparate anunciarlo y un disparate considerarlo, de todo punto de vista. Queremos llegar a producir tres millones de terneros, tenemos capacidad para producir incluso más que eso. Tenemos el estímulo de los valores que hace que el criador pueda ser más eficiente y enfocarse más a lo que cría. Si se saca la exportación de ganado en pie, o la minimiza, desestimula la máquina de producir, cuando lo que tiene que hacer es estimular que haya más de 3 millones, porque, aunque se vayan los 400 mil que se fueron el año pasado, van a estar los terneros y va a estar la materia prima para la industria frigorífica cuando los precise y pueda faenar a toda su capacidad, cosa que no hace hoy por hoy. La exportación es un gatillo importantísimo que tienen los productores y la producción para estimular el primer eslabón de la cadena productiva. No de la cadena cárnica que no hay.

-Ahí coincide con Fratti.

-Sí, es de las cosas que coincidimos, si él no cambió de opinión. La cadena productiva inicial es la producción de ternero, que lo está moviendo ahora con los mercados. No hay stock en el mundo, por eso los valores y la demanda. El ciclo es largo, porque un churrasco que se está comiendo hoy nació tres años atrás. Y la mayor producción se hace con el estímulo de los valores de lo que uno produce.

-El tema Marfrig/Minerva se cerró definitivamente, ¿Lo toma como un triunfo personal?

-Mi posición, que siempre fue pública, fue a favor de los productores, igual que la de todas las gremiales rurales. Como le dije al presidente Lacalle Pou, triunfó la ganadería uruguaya. Pero también triunfaron los gobiernos uruguayos, que marcaron seriedad en la competitividad y la cristalinidad en la competencia.

-Pasó un año, el tema de los fondos ganaderos, más allá de las pérdidas que sufrieron miles de uruguayos, no afectó el funcionamiento del negocio. ¿Cómo analiza el tema hoy? ¿Qué cambió en el mercado?

-Primero, que no eran fondos ganaderos, vamos a ponerle el nombre: los mal llamados fondos ganaderos, eso lo aclaré incluso con la gente del Banco Central. Fueron estafas que lamentablemente perjudicaron a mucha gente con mucha plata; mucha gente que no estaba vinculada al sector agropecuario, lo que hizo perder la confianza en el sector, en el mercado de valores y ganadero. Lo comenté inclusive con el síndico Ciavattone (Alfredo), que tuvieron la suerte que el mercado estaba ávido, con buenos precios, para poder salir de esa cantidad de ganado y que éste lo absorbiera sin ningún problema con valores normales. O sea, no afectó en el mercado ganadero absolutamente nada, en ningún momento, con ninguna de las empresas que tuvieron que vender ganado.

-¿Respecto al mercado de los campos?

-En el norte, los campos arrendados por estas empresas, predios grandes y con precios caros, ahí sí, hay un sinceramiento en los valores comparativamente con lo que pagaban; quedaron varios campos grandes sin poder arrendarse, no por falta de interés, porque el sector sigue siendo atractivo, y más ahora la ganadería con estos valores que se van a mantener por un tiempo.

-¿No están dispuestos los tenedores de los campos a bajar los valores?

-Sí. Pero ¿qué ha pasado? Estamos con un clima favorable desde la primavera del 2024, y el pasado fue un año con mucha disponibilidad forrajera. Además, los valores de la reposición son altos, y hay escasez. Entonces, salir a arrendar un campo relativamente caro, por más que lo bajen, calculado en producto, en momentos que uno tiene exceso de pasto, no le agarrás el campo ni al vecino, ¿por qué vas a pagar una renta? Además, el que quiera entrar en el negocio, en un arrendamiento que puede ser razonable hoy por hoy, tiene que hacer una inversión muy importante en la reposición que tiene que comprar. Lo que sí hubo, y fue totalmente injusto, es que aparecieron algunas personas puntuales que salieron a denunciar cosas sin argumentos, con mentiras y buscando protagonismo para ganar cinco minutos de fama. Hicieron mucho ruido frente a operadores que hacían bien sus gestiones, y las siguen haciendo, y enchastraron lo que es el desempeño y la confianza.

-¿Afectó este tema de alguna manera a su escritorio?

-Nosotros no tuvimos ni problema económico, ni de credibilidad, ni problema con los clientes, absolutamente nada, en un sistema que tenemos de capitalización de ganado, que es histórico y existe desde la época de Hernandarias. Quienes tenemos los mecanismos de capitalización de siempre, tuvimos en el tapete, al punto que el Banco Central sacó un aviso, que no era ni una advertencia, simplemente un comentario sobre un fondo Agrocapital de tierra que tenemos, que es totalmente justificado, lógico, está todo más que legal, y no nos afectó. Tuvimos que explicar ante los bancos y no hubo ningún problema. Inclusive fui a hablar con el superintendente y con el equipo de Banco Central sobre el porqué de ese aviso, me explicaron todo y quedó más que aclarado.

-¿Qué proyecta para el 2026 para el sector agropecuario?

-Específicamente en la carne, que es el principal producto de exportación del país, preveo un buen año, con mucha demanda y buenos precios. Porque la dieta en el mundo, en todas las edades de la población, se ha volcado claramente a lo que son las proteínas animales, lo que hace que el consumo continúe manteniéndose, inclusive aumentando. Los pronósticos de demanda, de consumo y de valores son buenos en el tiempo. Los países como Uruguay, que producimos esos alimentos y esas proteínas y tenemos la posibilidad de acceder a los mercados internacionales avalados por la sanidad, credibilidad, estatus y por su cumplimiento, vamos a estar usufructuando un buen 2026.

-¿Y para el resto de los rubros?

-Hay alguna dificultad para la agricultura. Pero, la ventaja en Uruguay es que esa agricultura que se produce puede ser perfectamente convertible en carne. Hay un aumento muy importante de los corrales y en las suplementaciones, lo que provocó además que se hayan adelantado los ciclos de extracción. Así que la agricultura tiene esa válvula de escape, ese gatillo, en el hecho de poder transformar el grano en carne. La lechería, que venía muy bien en cuanto a valores, ahora tiene una baja importante, más allá del sinceramiento que hubo a nivel del producto en función de los malos momentos que ha pasado en valores. Hoy el peor problema que tiene la lechería es el sindicato de Conaprole, es la mayor dificultad que va a tener que enfrentar. La forestación sigue viento en popa, a pesar que la celulosa no está en sus mejores momentos, pero de todas maneras son esquemas a muy largo plazo. O sea que, en definitiva, para el sector agropecuario, particularmente para el ganadero, veo un muy buen año 2026.

Costos, dólar y burocracia condicionan lo que vendrá

¿Que espera para el país en este año?

-Veo las dificultades que pueden tener de aquí en más la producción y la exportación por los costos internos, por la burocracia, los costos del Estado y por el tipo de cambio realmente malo que estamos enfrentando. El déficit fiscal sigue arriba de 4% del PBI y las únicas medidas son aumentos de impuestos, todos malos y los “cuasi impuestos” como la suba de tarifas muy por encima del aumento de costos, o la suba anunciada del aporte al Fonasa. También está el llamado impuesto “Temu”, que no frenará nada las importaciones, hasta las aumentará, habrá más recaudación, ese dinero se le quita al privado que disminuirá el consumo local. Por su parte, el impuesto a las diferencias de capital sólo lo pagarán los pequeños y medianos ahorristas uruguayos porque el resto tendrá “tax holliday”, y con ello “matamos” el progreso de la clase media. Pero, pese a todo esto, el Frente Amplio se confía también en la suerte.

-¿Por qué lo dice?

-El Frente Amplio en general ha sido un partido de gobierno con suerte, lo fue en la época de Mujica, lástima que se “patinaron” toda la plata, pero fue un momento histórico, y ahora vamos a tener por ejemplo un turismo, aparentemente histórico también. Entonces, si le sumamos a lo que es la ganadería, un rubro como el turismo, que ya está siendo importante para la economía uruguaya y que viene por el buen camino, creo que se van a ver cosas positivas en este 2026 que comienza.

-Veo es optimista.

-Bienvenido sea todo lo que sirva, no importa el color o el partido político que gobierne, siempre que sea para el país y para los uruguayos una mejora sustancial en su modo de vida, en sus perspectivas futuras y en su particular funcionamiento en familia, en comunidad, que realmente puedan vivir de una manera muy especial. Así que, buenos augurios y esperemos que se concreten y si pueden sean mejores incluso, bienvenido será.

Pablo D. Mestre es editor de Rurales. Ingresó a EL PAÍS en el año 1981. Primero desempeñó tareas en el Departamento de Corrección y luego, desde el año 1992, pasó a integrar la Sección Rurales donde fue periodista, productor comercial y hoy se desempeña como Editor. Además, fue fundador y Director de La Vanguardia Melense, trisemanario que se publicó en el departamento de Cerro Largo durante una década. Es también socio director de Mesol Comunicaciones, empresa que lleva adelante, en sociedad con el diario, el Portal Rurales El País y diversas actividades en el sector agropecuario. Es también codirector del programa #HablemosdeAgro que se emite los domingos en Canal 10.

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