Este incremento, equivalente a 1,5 puntos, quebró la racha de descensos que afectó a todo el sector en el último semestre. A pesar de esta recuperación, el indicador se sitúa todavía 27,8 puntos por debajo de los niveles alcanzados hace un año, lo que supone una caída interanual del 18,7%.
El motor principal de este cambio de tendencia ha sido el fortalecimiento de los precios de las leches en polvo, tanto descremada como entera, desde el mes de enero. Esta suba de las leches en polvo se debe al incremento de la demanda mundial que ha coincidido con la disminución estacional de la oferta de leche en Oceanía.
La manteca también mostró un ligero incremento en sus valores. Las mayores subas se registran en Oceanía debido a la menor disponibilidad de grasa láctea, mientras que en la Unión Europea los aumentos fueron más contenidos por una oferta de nata más holgada.
En contrapartida, el sector de los quesos registró pérdidas, enlenteciendo el incremento del índice. En la Unión Europea, los precios continuaron en caída, debido a una mayor disponibilidad de leche y el incremento en la producción, lo que ha superado las capacidades de exportación. En contraste, los mercados de Oceanía para el queso lograron consolidarse gracias a condiciones de escasez de oferta y una demanda que se mantuvo relativamente fuerte.