Sanguinetti recordó que durante su período al frente del SUL el stock ovino “se mantuvo durante tres o cuatro años en 6.200.000 cabezas, pero a último momento volvió a bajar, yo creo que la gente un poco se entregó. Con los valores de las lanas más gruesas en su momento, la gente se deshizo de toda la oveja gruesa en su majada. La gente optó por sacar esas ovejas porque todavía la carne ovina no había subido”, afirmó.
Según explicó, si el mercado de carne ovina hubiera acompañado antes el valor de la lana, muchos productores habrían mantenido esos animales y orientado sus sistemas hacia una producción más carnicera. Sin embargo, el contexto económico terminó acelerando el abandono del rubro en numerosos predios.
A pesar de ello, Sanguinetti entiende que “estamos en el piso. Hay mucha gente entusiasmada con la oveja y los valores acompañan”, sostuvo.
Más allá de los aspectos económicos, el ex presidente del SUL insistió en que el ovino cumple un rol fundamental en el equilibrio de los sistemas ganaderos. En ese sentido, afirmó que la desaparición de las ovejas genera consecuencias directas sobre las pasturas y sobre problemas sanitarios y de manejo que afectan al ganado vacuno.
Incluso mencionó que “el domingo pasado veíamos en un diario, un artículo donde un veterinario hablaba de la falta de ovejas y de cómo ayudaban a combatir la garrapata. Creo que está cerrando por todos lados”, afirmó. Además, recordó que la ausencia de ovinos genera problemas de intoxicación por senecio en rodeos vacunos. “El otro día estábamos con mi hermano en un campo en Treinta y Tres y el capataz nos decía que hacía dos o tres años habían muerto más de 100 vacas por no tener ovejas, porque en invierno las vacas comían el senecio. Hay muestras más que suficientes de que la oveja es necesaria”, aseguró.
Sanguinetti defendió la necesidad de retomar el programa de erradicación de la bichera y lamentó que iniciativas anteriores hayan quedado truncas tras los problemas registrados en Panamá. “Todo lo que se trató de hacer por el tema bichera es muy importante. Y no es menor en el vacuno tampoco. A veces se instala la contradicción de que es más importante la garrapata que la bichera, pero yo creo que todo es importante”, sostuvo.
El productor remarcó que “si queremos que la gente críe ovinos, tenemos que facilitarle la vida. El tema de la bichera lleva mucha mano de obra y muchas horas de trabajo. Entonces la gente se enfrenta a esa situación y dice: tengo que elegir entre una cosa y otra. Cada vez hay menos personal para trabajar en el campo y terminan dejando las ovejas porque les llevan demasiadas horas”, afirmó.
En ese sentido, consideró imprescindible retomar el debate sobre el programa de control y erradicación, aunque admitió que quizás sea necesario revisar el formato institucional para poder avanzar. Sanguinetti sostuvo que, “la realidad es que se peleó por ese programa y pasó lo que pasó en Panamá, y eso realmente trancó todo. Pero yo sigo defendiendo que es un programa viable, posible y necesario”, afirmó.
Como alternativa, propuso avanzar hacia “un programa de los productores, controlado o revisado por el Ministerio, como funciona perfectamente el SUL, que es algo de los productores, que lo bancamos y dirigimos los productores. Quizás tenga que ir por ese lado”, señaló.