Historias

“Somos productoras rurales con nuestras propias manos”

Laura Cecilia Brian Steiner, o Laurita, es otra mujer rural que todos los días lucha por el reconocimiento de su trabajo. Y lo logró…

Laura Cecilia Brian Steiner participó del programa de canal 12. Foto: Fuego Sagrado

Manuela García Pintos

Laura Cecilia Brian Steiner, más conocida como “Laurita”, tiene 56 años y es una mujer rural de Sauce, Canelones, productora de nueces Pecán. Días atrás perdió el ómnibus que la llevaba hasta su casa debido a la ola de saludos y selfies que le pidieron las personas con las que se cruzó por la calle esa tarde.

Su fama trascendió luego de su participación en el programa Fuego Sagrado, emitido todos los martes por la noche en canal 12. En la última edición, el cuarto capítulo de la competencia, Laurita abandonó su cuchillo y fue una de las concursantes que se ganó el cariño de los televidentes.

Hace cuatro años que Brian Steiner vive en Sauce, en el paraje Las Toscas. Junto a su marido producen nueces de Pecán y elabora granola en base a frutos secos que los viernes vende en la feria de San Jacinto para defender el capital familiar.

Actualmente su esposo -un jinete y peón rural de Rivera- está en pleno trámite para jubilarse y la empresa quedará a nombre de uno de sus cinco hijos, el mayor. Todos, incluso su madre de 80 años, viven en Montevideo.

Laurita integra la Asociación Rural Fomento de San Jacinto, el grupo Flores Silvestres en donde las socias comercializan sus frutas y verduras. Además, es secretaria internacional en el grupo de Scouts del Uruguay.

“Hay que movilizarse en la vida. La vida es la que se vive todos los días. La muerte es una sola”, señaló Laurita en diálogo con Rurales El País.

Si bien es montevideana y toda su vida la vivió en Montevideo, gracias a su esposo siempre estuvo en contacto con la tierra y viajando al interior. “Gracias a la pandemia” hoy está radicada totalmente en el campo.

Cuentan con una producción de 180 árboles de nueces Pecán, en las tres variedades de la misma. También tiene cinco variedades de zapallos Criollos y es técnica botánica, lo que la ha llevado a dar cursos en diversos lugares.

Mujer rural. Desde su punto de vista hoy la mujer está “saliendo a flote”; “antes era la mujer del peón que ayudaba al marido”, y afirmó: “Hoy tenemos un rol mucho mejor, más visible. Nos destacamos por ser emprendedoras. Plantamos, cosechamos y vendemos. Tenemos una línea hecha que no pasa por nadie más que por nosotras. No le damos al marido para que vaya y venda. Salimos a flote. Somos mujeres rurales, tenemos asociaciones, grupos”.

En ese sentido, aseguró que las mujeres rurales se van empoderando en muchos lugares que antes eran solo de hombres. “Para adelante todo lo que se pueda”, dijo con firmeza.

De hecho, su participación en Fuego Sagrado tuvo mucho que ver con eso; con el empoderamiento de la mujer.

“Soy del campo. Soy mujer. Prendo el fuego, siembro y cosecho. Quería representar al campo, y por eso fui vestida de gaucha”, explicó.

“Las mujeres no solo somos las mujeres dé. Somos nosotras. Nos empoderamos. Podemos hacer muchas cosas y las estamos haciendo: manejamos camiones, tractores, sembramos la tierra, juntamos nuestra cosecha y la vendemos. No solo somos las mujeres del productor, somos productores con nuestras propias manos”, aseguró.

Confesó que desde chiquita le gusta asar y prender en fuego. Aprendió en el parque del barrio de la casa en la que vivió de niña, ubicada Propios y General Flores, en Montevideo. En ese lugar estaba la cancha de Cerrito y, según recordó, era puro campo abierto. Junto a su hermano y un primo ponían tramperos para cazar palomas que posteriormente las asaban. Esos fueron sus primeros asados y así se inició en la fogata. Además, en el grupo Scouts del Uruguay se usa mucho el fuego y prácticamente todos los alimentos se cocinan en la parrilla.

“El fuego es tradición. El fuego existe desde que el hombre y la mujer existen. Lo primero que hago en el día es prender el fuego. ‘¿Vamos a hacer un choricito a las brasas?’, le digo a mi marido de noche”, concluyó.

Fuego Sagrado. Sobre su participación en el programa, Laurita comentó que fue “una muy linda experiencia”. Hizo referencia a la importancia no solo de que hayan ingresado mujeres, sino también mujeres de avanzada edad, como ella. “El asado no es de hombre. Dimos nuestro ejemplo de que las mujeres también somos asadoras”, dijo.

A pesar de haber estado solo tres programas, valoró como positiva su participación aunque lamentó no haber podido lucirse con su famoso matambre al fuego.

“No me dieron la posibilidad de hacer un matambre a fuego, me queda exquisito. Hay que saber prepararlo. Se asa a la brasa. Que quede crocante, se le puede poner un tomate, para que el jugo haga que no se reseque la carne”, explicó.

Los viernes vende, junto a sus compañeras de la agrupación, sus productos en la feria de Sauce y en San Jacinto. Según contó, las personas que van a comprar la reconocen y le dicen ¡Ay Laurita, la de Fuego Sagrado!’.

“Es más lo que hablo que lo gano en la feria. Me gusta mucho hablar, no sé si te diste cuenta…”, expresó entre risas.
Laurita confesó que se presenta en todos los castings que pueda. “Me anoto porque me gusta participar. Uno piensa que no lo puede hacer, pero a nuestra edad todo se puede hacer”, concluyó.

Mujer rural avanza y gana terreno a paso firme

Si bien hay estudios cualitativos y cuantitativos que demuestran que en las últimas décadas las desigualdades de género parecen haberse mitigado, aún persiste un importante sesgo de género en las diferentes dimensiones.
Según datos de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto (de 2016), de 115.000 personas que trabajan en establecimientos agropecuarios, el 27,3% son mujeres. Más aún: el 35% de ellas no percibe una remuneración por su trabajo, y solo el 12% de los hombres está en esa situación.

Las mujeres rurales experimentan importantes dificultades para el acceso y control de los principales factores de producción, como la tierra, financiamiento o asesoramiento técnico.

En general, hay una preferencia masculina a la hora del traspaso de las explotaciones familiares lo cual limita fuertemente las posibilidades de las mujeres de gerenciar emprendimientos productivos y en la práctica bloquea el acceso de las mujeres a la propiedad de la tierra.

Derribar mitos, deconstruir culturas que han quedado atrás y preparar el camino para las mujeres vendrán en el futuro -que ojalá así sea- es a donde se pretende llegar, y hoy afortunadamente se cuenta con el apoyo del Estado.

Plan Nacional de Género

“Las desigualdades entre hombres y mujeres nos hacen mal como país. Cuando los aportes de las mujeres, sus perspectivas, su capacidad, su liderazgo y su inteligencia queda en un segundo plano o cuando para incidir deben duplicar su trabajo, no solo es injusto para cada mujer, sino que perjudica al agro”, expresó la Directora General del Ministerio de Ganadería Agricultura y Pesca (MGAP), Fernanda Maldonado, durante el lanzamiento del Plan Nacional de Género en Políticas Agropecuarias.

La actividad tuvo lugar el pasado lunes 31y contó con la exposición y el acompañamiento de diversas autoridades nacionales. La mesa de disertantes estuvo integrada además, por la vicepresidenta de la República, Beatriz Argimón; el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Carlos María Uriarte; la directora del Inmujeres, Mónica Bottero; el representante de la FAO ad ínterim en Uruguay, Rubén Flores; y el Oficial a Cargo de FAO en Uruguay, Vicente Plata.

Maldonado, recordó que la iniciativa se ha nutrido de 40 consultas ciudadanas, 21 consultas al funcionariado de la institucionalidad agropecuaria y cinco talleres de validación.

“Las instituciones públicas agropecuarias asumimos que las desigualdades existen, las queremos cambiar, podemos y queremos hacer transformaciones reales, con cambios de fondo y transformándonos a nosotros mismos”, dijo.

El Plan Nacional de Género en las Políticas Agropecuarias, que se implementará en el período 2021-2024, incorpora aportes de los institutos nacionales de Investigación Agropecuaria, de Semillas, de Carnes, de Vitivinicultura, de Colonización y el del Plan Agropecuario y estará apoyado por la FAO.

Se incluyeron cuatro ejes de acción dentro del proyecto y se identificaron 83 compromisos operativos. Alguna de las acciones incluyen, impulsar el Fondo de Garantía a través de ANDE y el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), que estará en funcionamiento en el segundo semestre de 2021, destinado a emprendimientos productivos de mujeres, así como también, mejoras en los intereses y la asistencia técnica.

Igualmente, se impulsará una línea de becas y pasantías para la formación agropecuaria con el Instituto del Plan Agropecuario, el INAC y la promoción del acceso a la capacitación para mujeres, en el manejo de maquinaria agro gracias al Inefop.

Estos compromisos operativos establecen institución responsable, población objetivo, indicadores de cumplimiento, metas, plazos y financiamiento, para garantizar un plan que pueda ser monitoreado y evaluado. Entre los puntos que serán fortalecidos, se encuentran: la promoción de las ciencias agrarias para niñas y adolescentes y la creación del primer registro nacional de mujeres rurales y del agro.

“Estamos presentando un plan innovador, continuemos en la búsqueda de igualdad de oportunidades para que ningún uruguayo este restringido a elegir lo qué ser y hacer y poder así desarrollarse”, concluyó.