El productor arachán dijo que “cada uno tiene que asumir sus responsabilidades” en esta problemática, admitiendo que “los productores tenemos nuestra responsabilidad importante y la tenemos que asumir”, porque entiende que “lo que estamos produciendo es alimento. No son novillos gordos, vacas gordas, es alimento para consumo humano”.
Según Normey, el planteó de la CIF se visualiza desde la gremial “como una distracción que lo único que hace es marear. No nos enfocamos en hacer lo que tenemos que hacer y terminamos hablando de algo que es totalmente accesorio, que es un tema entre privados y que hoy no estamos ni siquiera en condiciones de ponerlo arriba de la mesa”.
Respecto a las responsabilidades frente a la detección de los residuos de garrapaticidas, dijo que las mismas son compartidas entre productores, veterinarios y el Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca, y remarcó que “acá cada uno tiene que hacerse cargo de su parte, y trabajar todos juntos, porque si no trabajamos todos juntos no lo vamos a solucionar”. En este sentido dijo que es un “problema complejo. No tiene un botón que uno lo apriete y con eso se soluciona mágicamente todo”.
El presidente de la gremial dijo que “se soluciona trabajando” y remarcó que hace falta trabajo de campo. Al respecto recordó que, en la última Ley de presupuesto, se aprobó la creación del “agente sanitario”, que “son veterinarios contratados por el Ministerio y manejados por la Conasa y las Codesas, está aprobado, está votado, está en la ley de Presupuesto y no lo vemos en la cancha”.
Desde su punto de vista, “es recontra necesario” la presencia de esos agentes a nivel de campo, “porque en realidad no podemos tener rehenes a 40.000 productores de un puñado que están haciendo las cosas mal”. De ese “puñado” de productores dijo que “la inmensa mayoría, estoy seguro qué, colaborando, ayudando y haciéndole un seguimiento se corrige”.
Respecto a quienes no corrigen esa situación, dijo que “hay que multarlo y sancionarlo, con toda la fuerza que se pueda, pues estamos poniendo en riesgo toda la economía del país”. En este sentido puso de ejemplo las sanciones al conducir un vehículo, “digamos que esto es como la libreta de conducir. Si pasaste a 80 kilómetros por hora en un lugar de 45, la multa es chica, si pasa a 120 es más grande y si vos pasás diez veces a mayor velocidad te terminan sacando la libreta. Cuando se llega a los puntos donde no se soluciona, hay que empezar a multar con más y cada vez con más rigor, porque me parece y estoy convencido que son casos puntuales”.
Romey remarcó que el MGAP debe actuar, “hay que hacer seguimiento, pero eso implica salir a la cancha, agarrar la lista de Dicoses, recorrer y ver a los productores, ver qué es lo que se está haciendo, qué es lo que no se está haciendo y encontrar los caminos”.