La entidad representativa del gremialismo rural regional manifestó que no acepta acusaciones infundadas, remarcando que el sector agropecuario de la región ha demostrado a lo largo de décadas un firme compromiso con un modelo de producción eficiente, sostenible y competitivo, respetando estrictamente los tratados internacionales (OIT) que prohíben el trabajo forzoso y abasteciendo con alimentos de calidad a los consumidores de todo el mundo.
La implementación de restricciones comerciales de carácter general dictadas de forma unilateral genera una profunda incertidumbre que afecta directamente la previsibilidad de los mercados internacionales, atentando contra el desarrollo del comercio y la atracción de inversiones. Las gremiales rurales integradas en la FARM enfatizaron que estas medidas proteccionistas no distinguen el desempeño específico de los diferentes países ni la diversidad de sus sistemas productivos, perjudicando de manera directa tanto a los productores como a los consumidores.
Ante esta distorsión del escenario comercial, la FARM exhortó a la Administración de los Estados Unidos a privilegiar las vías del diálogo, la cooperación y los mecanismos institucionales previstos dentro del sistema multilateral de comercio para abordar cualquier diferencia, evitando el recurso a medidas discrecionales y discriminatorias que generen mayor inestabilidad al sector productivo.