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En Argentina "hacer un novillo pesado es cada vez menos negocio"

Luciano Colombo, director de Colombo y Colombo, habló en Valor Agregado de radio Carve la realidad del mercado argentino

Ganado, ganado vacuno, ganadería
Consumidores prefieren la carne producida a pasto y pagarían más por ella.
Juan Ignacio Bove

En Argentina, Luciano Colombo, de la firma Colombo y Colombo, comentó que se vive una situación “muy particular”, porque los precios de la hacienda gorda están US$ 1,10 en pie en consumo liviano y el ternero US$ 1,40.

“Esa diferencia hace muy difícil a la ganadería, con números en rojos en el encierro y en el ganado para faena”, dijo.

En Valor Agregado de radio Carve, informó que la diferencia se debe a que el valor del ternero está cargado de expectativas y se lo utiliza como refugio de valor o un elemento para cubrirse de la inflación.

“En la medida que nos acercamos al consumidor vamos a precios de US$1,10 y cuando nos acercamos al pasto nos vamos a US$ 1,40. Esa diferencia es la que explica las expectativas de precio”, sostuvo.

No obstante, aseguró que “no hay una liquidación de stock”, pero en la medida que los campos tienen aptitud agrícola, los productores se pasan a la agricultura.

“A diferencia de hace un tiempo cuando se pagaba un reintegro de la exportación de 5%, hoy hay un 9% de retenciones. Es decir, hoy hacer un novillo pesado es cada vez menos negocio; los negocios de corral se centran en el consumo, en un animal menos pesado. Hay un estancamiento de la exportación, inexplicable desde todo punto de vista”, señaló.

Campos. En Argentina, el precio de la tierra bajó entre 20% y 30% y puede seguir bajando. Dentro de las alternativas de inversión, dijo, un campo para comprarlo y arrendarlo, en una buena zona, sigue siendo “de las pocas cosas que sigue dando rentabilidad en Argentina”. Un campo agrícola bueno costaba US$ 15 mil; hoy US$ 11 mil. O uno de US$10 mil y hoy vale US$ 8 mil o US$ 7 mil. Los campos ganaderos de US$ 4.000 y hoy valen US$ 3.000.

El engorde a corral, que hace dos décadas era apenas la apuesta de un puñado de productores asociados, pero con el correr de los años se consolidó como una pieza estructural de la cadena cárnica uruguaya y hoy define buena parte de la calidad y el volumen que el país exporta al mundo. La mesa de debate desarrollada en la mañana de la jornada anual de la Unidad de Producción Intensiva de Carne (UPIC), denominada “¿La alimentación a corral como tracción de la ganadería uruguaya?”, finalizó con la visión coincidente de la industria, la producción, el gobierno y los técnicos, que el corral “llegó para quedarse” y que su crecimiento depende de “resolver deudas pendientes”.
La mesa redonda por los 30 años de la UPIC analizó el escenario de la ganadería uruguaya, con precios firmes y demanda internacional, y puso el foco en los desafíos para aumentar la producción, mejorar la eficiencia y preservar el estatus sanitario

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