Ganadería

Argentina va detrás de algo que Uruguay es referencia mundial hace años

Trazabilidad individual, el próximo desafío de la cadena de la carne del vecino país.

La trazabilidad uruguaya es referencia en el mundo.

Diario Clarín, Argentina. 

El uso de chips de identificación para cada animal es una herramienta clave para avanzar ante las nuevas exigencias de los mercados

El comercio y consumo de carne está en la mira de todo el mundo. El auge de las carnes sintéticas o vegetales es una tendencia innegable y la presión por una reducción del impacto ambiental de la ganadería es un marco en el que la actividad deberá aprender a sobrevivir. Será un trabajo de largo plazo con varias etapas. Una de las primeras tareas que le toca asumir a la cadena en este sentido tiene que ver con la trazabilidad. Cada vez más, los consumidores quieren saber de dónde viene y cómo se produjo su alimento, y no poder brindar esa información derivará en el cierre de mercados.

“El mundo pide otras garantías sanitarias. México nos abrió sus puertas, pero pide trazabilidad individual. Corea pide trazabilidad individual, Japón también. Las herramientas para lograrlo están, hay que avanzar”, dijo recientemente Dardo Chiesa, coordinador de la Mesa de las Carnes, en una entrevista radial.

Una de las herramientas a las que alude Chiesa es el chip de identificación individual electrónico, que según explicó el referente de la cadena ya fue aprobado por el Instituto Argentino de Normalización y Certificación (Iram). Pero Chiesa aclara que con el chip solo no alcanza, sino que también son necesarios los lectores, el software que gestione la información y, sobre todo, el compromiso de todos los actores de la cadena.

Actualmente en la Argentina existe la trazabilidad de la carne por lote de animales, pero es necesario avanzar hacia una trazabilidad que permita saber en dónde nació, dónde se recrió, dónde se engordó y dónde se faenó cada animal.

“Una caravana con chip vale 160 pesos (argentinos) y a eso hay que sumar los lectores y el software, pero toda la información que empieza a circular mejora el sistema, entonces el costo es relativo. Los beneficios son muchos”, explicó Chiesa, y agregó: “Hay que lograr consensos y explicar para que todos estemos convencidos de que el sistema tiene que funcionar. Los criadores deberán ser los primeros en empezar porque el sistema empieza por ahí”.

(tomado de diario Clarín).