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Verano seco compromete la soja y ajusta márgenes en agricultura y corrales

La falta de lluvias en la zona núcleo comienza a impactar en los cultivos de verano, mientras la ganadería intensiva enfrenta mayores costos y márgenes cada vez más ajustados

Enrique Carlos Oyharzábal.
Enrique Carlos Oyharzábal.

La evolución de los cultivos de verano en la zona núcleo agrícola del país comienza a generar preocupación entre los productores, en un contexto marcado por un inicio de verano seco y altas temperaturas que ya comprometen el potencial de rendimiento, especialmente en soja y maíz de secano.

Desde Dolores, en el departamento de Soriano, el productor Enrique Carlos Oyharzabal señaló, en Valor Agregado de radio Carve y Oriental Agropecuaria, que el panorama climático de las últimas semanas se asemeja cada vez más a una nueva normalidad de veranos secos y exigentes. “Estamos transitando nuevamente un verano con un inicio muy seco. Agronómicamente se hizo todo lo que había que hacer para escapar a esta ventana, pero la biología nos está terminando el tiempo”, afirmó.

Según detalló, en la zona se registraron apenas 30 milímetros en diciembre y unos 35 milímetros durante enero, con jornadas de elevada evapotranspiración que superaron los 10 milímetros diarios. La última lluvia significativa se produjo a comienzos de diciembre, lo que profundiza la falta de humedad en los perfiles de suelo.

En este escenario, la soja de primera ya comienza a resentir su potencial productivo. “En las sojas de primera ya estamos pagando peaje. El potencial se empieza a comprometer”, indicó. En cambio, las sojas de segunda, especialmente las más tardías, aún mantienen posibilidades de recuperación si se registran precipitaciones en las próximas semanas. “Fenotípicamente todavía estamos a tiempo de revancha si llueve ahora y vuelve a llover en febrero”, sostuvo.

El contexto de precios también condiciona las decisiones comerciales. Con valores cercanos a los US$ 370 por tonelada, la incertidumbre productiva dificulta la toma de posiciones. “¿Quién se anima a vender con esta situación?”, planteó el productor.

En maíz, el comportamiento es dispar. Los cultivos de primera bajo riego presentan buen estado y alto potencial, aunque algunos sistemas enfrentaron restricciones de agua. En secano, en cambio, los rendimientos estimados varían entre 4.000 y 6.500 kilos por hectárea, con pérdidas importantes en siembras tardías.

A pesar del incremento del área sembrada este año, Oyharzabal expresó dudas sobre el volumen final de producción. “Los rendimientos de secano seguramente se cayeron a la mitad o más, al punto tal que mucho maíz se picó”, advirtió. Para el cereal, los números de la zafra se habían proyectado inicialmente con un precio de US$ 200 por tonelada, pero hoy el maíz importado se ubica entre US$ 260 y US$ 270. En este contexto, consideró razonable un valor interno por encima de los US$ 245-250.

El girasol, por su parte, vuelve a ganar presencia en el paisaje agrícola. Aunque no todos los productores lo incorporan por limitantes logísticas y riesgos asociados a aves, los cultivos implantados muestran buen desarrollo y tolerancia a las condiciones actuales.

Corrales con márgenes ajustados

En paralelo, la ganadería intensiva también enfrenta un escenario desafiante. En la zona de Dolores, donde la actividad de corrales se ha expandido en los últimos años, el aumento de la reposición y del maíz presiona los costos y eleva los precios de equilibrio.

La reposición de novillos se ubica en torno a los US$ 330 a US$ 350 por cabeza, mientras el maíz se proyecta en torno a US$ 250 por tonelada. Con estos valores, los precios de equilibrio en los corrales superan los US$ 5,50 por kilo de carcasa.

“El margen del corral se mueve con los costos y con el precio del gordo, pero lo que aumenta drásticamente es el riesgo, porque el capital invertido es mucho mayor”, explicó. Además, cuestionó los cálculos basados en encierres de 100 días, señalando que en la práctica los ciclos se extienden a 120, 150 o incluso 160 días, con mayores exigencias de terminación y eficiencia.

Aun así, consideró que el negocio sigue siendo viable con márgenes moderados. “Si encierro un animal y me da entre 30 y 50 dólares, ¿por qué no hacerlo? Es razonable. Creo que vamos a andar entre 50 y 80 dólares de margen por animal, que es un número interesante para mantener el negocio”, concluyó.

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