La reciente habilitación de China para el ingreso de productos avícolas uruguayos marca un hito para la cadena avícola nacional, que desde hace años buscaba consolidar la apertura de mercados internacionales como parte de su estrategia de desarrollo. Así lo destacó el director ejecutivo de la Cámara Uruguaya de Procesadores Avícolas, ingeniero Federico Stanham, quien calificó la concreción del protocolo como “un paso importante” para un sector que históricamente ha estado rezagado en materia de inserción externa.
“La avicultura está muy rezagada respecto del posicionamiento internacional que tiene la carne bovina. Venimos insistiendo con la apertura de mercados como un componente central del programa de desarrollo avícola, y en ese menú de destinos China es imprescindible”, señaló en Valor Agregado de radio Carve y Oriental Agropecuaria.
Stanham recordó que las gestiones para lograr esta habilitación se iniciaron en 2017 durante una misión oficial a China, y que desde entonces se sucedieron múltiples instancias de negociación y misiones técnicas y presidenciales hasta alcanzar el acuerdo actual. “Fueron nueve años de expectativa. Siempre se pensó que podía avanzar, pero no lo hacía. Finalmente se concretó”, afirmó.
Amplio abanico de productos
El protocolo firmado con China contempla la exportación de diversos componentes de la carcasa aviar, con especial énfasis en aquellos subproductos que tienen alta valorización en el mercado asiático. Entre ellos, las garras de pollo aparecen como el producto con mayor potencial.
“El protocolo es muy detallado. Está desmenuzada la carcasa aviar en todos sus componentes: carcasa deshuesada, patas, garras y otros productos. En particular, las garras son el producto más importante sobre el que tenemos expectativas”, explicó.
En el mercado chino, las garras de pollo alcanzan valores muy superiores a los que obtienen en otros destinos o en el mercado local. “Si no se colocan en China, prácticamente terminan como harina para mascotas, con un valor muy bajo. En China una garra de buena calidad puede rondar los 3.300 dólares por tonelada. Vale más que una suprema o que el pollo en sí”, indicó Stanham.
Según estimaciones preliminares, la valorización de este subproducto podría aportar entre un 5% y 6% adicional al valor total de la producción avícola nacional. “Es un porcentaje relevante si se considera que se trata de un componente de muy poco peso dentro de la carcasa. En la producción animal, todo recupero que se pueda valorizar es clave para la rentabilidad”, subrayó.
Volumen limitado, pero estratégico
Pese a la importancia de la apertura, desde el sector advierten que Uruguay no contará con volúmenes suficientes para incidir en el mercado chino ni para posicionarse como proveedor relevante a escala global. Sin embargo, la posibilidad de colocar estos subproductos en el destino de mayor valor resulta estratégica.
“No vamos a incidir en el mercado chino ni a ser un gran proveedor. Nuestro volumen es pequeño, pero igual es una alternativa económica relevante. Para cualquier país exportador es imprescindible tener acceso a China para las garras, porque es el único mercado que las valoriza de esa manera”, sostuvo.
El ejecutivo comparó la situación con subproductos de la industria bovina que, aunque representan montos acotados en términos globales, resultan fundamentales para la ecuación económica del negocio. “La rentabilidad de la producción animal se compone de que cada componente de la carcasa encuentre su mejor colocación. Eso es lo que permite mejorar los márgenes”, afirmó.
Definiciones operativas en proceso
Tras la firma del protocolo sanitario y comercial, resta ahora definir aspectos operativos para que las exportaciones puedan concretarse. Entre ellos, la habilitación de plantas y eventuales auditorías sanitarias.
“El proceso fue muy rápido en las últimas semanas porque había interés en firmar el protocolo durante la misión presidencial. Ahora hay que bajar a tierra los detalles: las conversaciones entre autoridades sanitarias, las auditorías de plantas, si serán presenciales o virtuales, y si habrá inspección al país. Todo eso se definirá en breve”, explicó Stanham.
El arancel de ingreso al mercado chino para los productos avícolas uruguayos se estima en torno al 4%, por debajo del que enfrenta la carne bovina. No obstante, desde el sector consideran que el arancel no representa una barrera significativa, dado que se aplica de forma similar a todos los países exportadores.
China y la demanda de proteínas
En relación con la situación general del mercado chino para las proteínas animales, Stanam señaló que el país continúa mostrando crecimiento e inversión en infraestructura, aunque con una economía que no se encuentra en su máximo ritmo de expansión.
“Se percibe una economía con crecimiento más moderado y un consumidor algo más cauteloso, lo que puede enlentecer el aumento del consumo. Sin embargo, China sigue siendo un mercado imprescindible para todas las proteínas animales”, indicó.
En el caso de la carne bovina, agregó que las salvaguardas aplicadas a algunos proveedores generaron movimientos en la demanda y mayor interés por asegurar suministros, lo que podría sostener el dinamismo del mercado.