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Informe: “La inseminación a tiempo fijo llegó para quedarse”

Esta herramienta reproductiva tiene ventajas y es usada sobre alrededor de 350.000 vientres en cada zafra. Permite inseminar ganado con cría al pie, minimizando el manejo.

Animales en el campo. Foto: El País.

Pablo Antúnez | [email protected]

La Inseminación Artificial a Tiempo Fijo (IATF) llegó para quedarse y su uso continuará creciendo, especialmente con los actuales precios del ternero.

La importación de semen bovino congelado, tanto para ganadería de carne como para lechería continúa creciendo y gran parte de esas dosis se destinan a programas de IATF. En 2008, Uruguay importó 591.275 dosis y en 2018 ingresaron 776.328 dosis, según los datos de la Dirección General de Aduanas.

Sabido es que el éxito de la inseminación artificial, sea a tiempo fijo o convencional (con celo visto) depende de tres factores: de la vaca y su salud reproductiva (además de su genética); de la destreza del técnico inseminador y de la fertilidad del semen utilizado.

En Uruguay, si bien no hay una cifra oficial, los veterinarios que están especializados en esta técnica reproductiva estiman que todos los años se destinan a programas de IATF entre 200.000 y 350.000 vientres, abarcando vaquillonas y vacas de cría.

Ventajas. Esta tecnología tiene la ventaja de permitir incorporar a la inseminación el ganado parido. En uno o dos días se inseminan todas las vacas, sin necesidad de recurrir a destete precoz o temporario, que significan tiempo extra, trabajo y más costos para preñar. “Al productor de carne le permite racionalizar el uso de los toros durante el repaso (post inseminación), porque es factible que use algún toro menos o puede invertir en toros genéticamente superiores, porque seguramente pueda usar menos toros si preña una parte del rodeo con uno o dos días del trabajo”, explicó el Dr. Sergio Kmaid, uno de los especialistas en reproducción y técnico referente de Universal Lab para ganadería y reproducción. Es factible pensar en un índice de preñez de entre 50% y 65%.

La IATF también es ventajosa para la lechería, porque en el tambo “permite levantar algunas restricciones, que son el manejo reproductivo de los primeros 60 o 70 días, donde gran parte de las vacas lecheras uruguayas presentan anestro post parto (no manifiestan celo)”, reconoció Kmaid.

En ganado de carne tiene la ventaja de permitir ajustar el gasto en semen bovino congelado. “El protocolo de IATF permite usar en algunas vacas (que no hacen celo), un semen de menor valor y en los vientres que hacen celo, usar semen de mayor valor, porque sé que esas vacas tienen mejor fertilidad. Dentro de un mismo protocolo, se optimiza el gasto del semen y se logran mejores resultados”, destacó el especialista.

Empresarios. A nivel de las empresas expendedoras de semen bovino congelado en el mercado local, como Selecta SRL, representante de la estadounidense Select Sires o como ABS Uruguay, representante de ABS Estados Unidos, el crecimiento del uso de la inseminación artificial también se refleja en los mostradores.

“Hay un crecimiento sostenido anual mínimo de 10% y gran parte de ese aumento en el uso de la inseminación artificial, está justificado por la práctica de IATF. Hay un marcado incremento en el uso en determinadas zonas”, afirmó el director de Selecta Uruguay, Ing. Agr. Pablo Barreto.

El empresario estimó que se usará más la IATF en los próximos años, porque “es una tecnología que la utiliza tanto el productor grande como el chico. El primero la usa más por los costos, porque es más barata que una inseminación convencional”. Como ejemplo, un dispositivo intravaginal que cuando empezó a usarse la técnica en Uruguay valía US$ 25 por animal hoy cuesta US$ 6. Eso hizo que todo el paquete para aplicar esta tecnología haya bajado muchísimo.

La inseminación convencional demanda mucha mano de obra y bien entrenada, especialmente para la detección de celo (celo visto) y si se sincroniza celo con prostaglandina el rodeo queda 11 o 12 días cerca de las casas. “Esos kilos que pierde el rodeo cuando es movido también hay que ponerlos en la cuenta”, reconoció Barreto.

Para el director de Selecta SRL, el productor chico “antes no adoptaba la IATF en su predio por un problema de escala, pero hoy, muchos veterinarios tienen circuitos zonales y eso hizo que el productor chico la utilice porque le sale más barato que plantearse una inseminación tradicional”. Por eso, aunque surgió como una tecnología para las empresas ganaderas grandes, “hoy es para los grandes y los chicos. Para mí esa es la explicación del crecimiento sostenido”, afirmó Barreto.

Para el gerente de ABS Uruguay, Pablo Harispe, la sensación es que este año volverá a crecer el uso de la IATF. “Con la alta faena de vientres que se dio el año pasado, este año habrá una necesidad muy fuerte de preñar vacas para sacar más terneros y más con los precios actuales”. Curiosamente, el año pasado las empresas vendieron menor cantidad de dosis porque una vaquillona de 15 meses, en lugar de preñarla, era más rentable engordarla y comprar luego una vaca preñada que valía menos.

Harispe coincidió en que la IATF vino para quedarse y todavía tiene mucho para crecer. Para aumentar más su uso, el gerente de ABS Uruguay considera que “el productor debería tener más asesoramiento veterinario”, porque “hay más de 15 protocolos diferentes y es necesario adecuarlos a cada establecimiento. No se pueden copiar protocolos porque se quema la técnica si los resultados no son buenos”.

ABS está trabajando mucho en Brasil y Argentina en el sello IATF, dijo Harispe.

Avances. El conocimiento avanza y las tecnologías se nutren de las nuevas investigaciones que permiten ajustarlas a nivel de campo y mejorar los índices reproductivos. Según reconoce el Dr. Sergio Kmaid, en inseminación artificial de bovinos se hicieron ajustes muy importantes.

¿Cuándo inseminar?. “La regla de inseminar las vacas que se alzan en la tarde durante la mañana siguiente y viceversa, proviene de un trabajo que ya tiene cerca de 70 años y ha sido revisado. Esa regla se puede torcer. Si se detecta celo se puede inseminar tempranamente sin perder fertilidad.

¿Dentro del cérvix o en el útero?: “Cada vez adquiere mayor relevancia el lugar de la vaca donde se deposita el semen al momento de inseminarla. Durante muchos años se inseminó dentro del cérvix (parte anterior del útero). Hoy se sabe que hay que inseminar dentro del útero y que las inseminaciones más profundas, principalmente para semen sexado o con menor concentración, dan mejores resultados”.

Uso de semen sexado. “Hay muchos estudios que avalan demorar la inseminación respecto a la aparición de celo en este caso”.