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Exportaciones y combustibles

Los precios externos han tenido fuertes subas, y los ingresos por exportaciones llegaron a su máximo histórico. Pero también sube el petróleo, motivando un aumento en los combustibles que ha vuelto a sacudir la discusión política. Sobre los precios externos poco podemos incidir, pero sí en nuestra competitividad.

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Nicolás Lussich /Ing. Agrónomo MBA / Periodista

Las exportaciones de bienes se ubicaron otra vez por encima de los US$ 1.000 millones mensuales en julio, casi 60% más que en el mismo mes del año pasado. En el acumulado anual, el aumento es de casi 40% respecto a 2020 y está 15% arriba de 2019, año pre-pandemia. El aumento se debe principalmente a la suba de los precios de casi todos los productos de exportación. Sin embargo, también hay un reflejo de mayores volúmenes, con diferencias según el rubro. Los precios importan, por supuesto, pues son las señales que direccionan la inversión y el comercio, y definen los ingresos. Pero es en el aumento de los volúmenes de bienes y servicios - en este caso asociados a los agronegocios- como se mide el crecimiento económico.

Dicho esto, hay que destacar que el ingreso por exportaciones alcanzó un máximo histórico si lo medimos en términos reales. En efecto, el ingreso en dólares en los primeros siete meses no solo es superior a 2020 y 2019, como dijimos, sino que queda muy cerca de lo registrado en el año récord, 2014. Pero los dólares de aquel año tenían menos valor real que los de hoy: el cuadro adjunto muestra que -en términos reales- las exportaciones de este año superan las de 2014, un nuevo récord histórico.

La carne vacuna lidera las ventas al exterior y está creciendo más por volumen que por precio, En julio el precio medio de la tonelada exportada (equivalente carcasa) fue 4.300 dólares, y en el acumulado anual 4.000, una suba de 5%. El volumen exportado aumentó mucho más: casi 30%, reflejando el aumento de la faena (33%) que no muestra síntomas de ceder. El desempeño de la cadena cárnica es realmente notable: más faena, más precio y más exportaciones, algo difícil de ver en simultáneo. Por supuesto, el consumo local esta resentido porque la carne se ha encarecido. También preocupa la alta concentración de las exportaciones en China, que responde por casi 60% de la carne exportada, porque ya hubo problemas de incumplimiento cuando los precios subieron de golpe. No parece ser el caso actual y, por demás, la industria tiene un abanico amplio de mercados posibles. Se trata de componer el mejor precio promedio.

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Fuente: Uruguay XXI/INE[/caption]

El caso de la celulosa, segundo producto de exportación, es diferente: la producción - más allá de variaciones mensuales por paradas de mantenimiento o alguna otra razón excepcional- se mantiene constante en las dos plantas que hoy están operando en Uruguay, por lo que el aumento en el monto por exportaciones de celulosa se debe básicamente a mayor precio. La celulosa uruguaya tiene como principal destino Europa y en segundo lugar China. El precio de la pulpa de fibra corta (como la uruguaya) en Europa subió de 680 U$S/ton el año pasado a 1.100 este año. El precio FOB del Uruguay es menor, pero sigue una tendencia parecida.

La soja está en una situación similar. La cosecha de este año se vio truncada por la sequía y el aumento en el monto exportado se debe principalmente al mayor precio. El precio FOB regional está en torno a 530 U$S/ton, casi 50% por encima de un año atrás.

Con esta fuerte señal de precios se espera un avance en la siembra este año, que podría llevar el cultivo a cerca de 1.200.000 hectáreas; si el tiempo acompaña, aumentarán los volúmenes.

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Fuente: Uruguay XXI[/caption]

En el caso de los cultivos de invierno sí crecieron los volúmenes, multiplicados ahora por precios mejores. Así, los ingresos por exportaciones de trigo, cebada malteada y colza, subieron 100% este año y ya suman más de US$ 260 millones.

En lácteos los precios han mejorado respecto al año pasado, pero hubo bajas importantes en las últimas semanas en el precio de la leche en polvo en Nueva Zelanda. Si bien la demanda china está firme, la producción global está aumentando a mayor ritmo y el propio aumento de precios modera las compras. Los expertos de Rabobank proyectan que el precio podría corregir aún más a la baja.

De todas formas, la remisión sigue avanzando y el volumen exportado crece paulatinamente. La remisión de leche a Conaprole subió casi 7% en el acumulado anual. China pasó a ser el principal destino en las exportaciones de lácteos, pero Brasil y Argelia la siguen de cerca.

Nuestros vecinos están produciendo menos leche y son un mercado clave.

Así, China se reafirma como principal destino de las exportaciones totales y lo que suceda en el gigante asiático es central para los agronegocios.

El crecimiento chino se ha recompuesto luego de la pandemia, aunque siempre hay dudas respecto a su firmeza de mediano plazo, en especial desde enfoques occidentales que tienen resquemores sobre la situación financiera interna en China. A eso hay que sumar un mayor grado de confrontación política entre China y EEUU, así como con otros países de su región.

Además, en los últimos días aumentó el número de casos de coronavirus, lo que preocupa sobremanera a las autoridades chinas, cuya política es apuntar a “cero caso”, en base a testeos masivos. De todas formas, los casos parecen estar acotados a algunos barrios en algunas ciudades.

Por otra parte, el comercio exterior de bienes se ha visto afectado por el desbalance de cargas causado por el fuerte aumento de la demanda en EEUU, lo que ha generado un notorio faltante de contenedores en nuestra región. Así, los precios de los fletes se han multiplicado, encareciendo las importaciones.

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De un lado y del otro. Así como aumentan los precios de exportación, también suben -lógicamente- los precios de los productos que importamos. El contexto económico global es uno solo y sigue mostrando una muy baja tasa de interés, dólar débil -con EEUU manteniendo su política de expansión fiscal y monetaria- y precios en dólares en alza, tanto para productos como para activos. La gran liquidez global hace subir todo, desde las viviendas hasta las criptomonedas, desde el trigo hasta la celulosa… y el petróleo.

La suba del crudo ha obligado al gobierno a aumentar el precio de los combustibles, y no una sino varias veces.

Además, en el último ajuste decidió reconocerle a ANCAP los costos extra, no asignables al desempeño de la refinería, a saber: biocombustibles, subsidio cruzado del supergás, pérdidas del sector portland, y otros. Todo este conjunto se estima en unos 3 $/l, que ANCAP pasa a cobrar por encima de la paridad de importación.

La peripecia de ANCAP de los últimos años ha sido intensa: se llevó un vicepresidente, costó una capitalización de casi US$ 700 millones y varios otros dolores de cabeza y de bolsillo. Aun así, Uruguay todavía no logra resolver el problema de tener combustibles más competitivos.

El ministro de Industria, Omar Paganini, insistió en su momento con la desmonopolización del mercado de los combustibles, propuesta que incluyó en el proyecto de Ley de Urgente Consideración, aun sabiendo que no tendría mucha suerte: Cabildo Abierto y el sector Ciudadanos del Partido Colorado no apoyaron la idea.

Sí se aprobó una nueva forma de definir los precios de acuerdo a la paridad de importación, cosa que el gobierno acaba de implementar.

Lo hace justo cuando el petróleo sube y -por tanto- también hay que subir los combustibles.

Evidentemente es un costo político para el gobierno, que en la campaña electoral había hecho particular énfasis en sus críticas al Frente Amplio por su política tarifaria, al tiempo que anunciaba que no aumentaría ni tarifas de impuestos. Hoy reafirma que si el crudo baja, bajarán los precios. Los productores rurales y sus organizaciones, así como transportistas y otros empresarios, reaccionaron casi al unísono rechazando los aumentos, con la excepción de la ARU que se ha mostrado más comprensiva.

El movimiento Un Solo Uruguay ha ido más allá, señalando que el gobierno no fue lo suficientemente a fondo con ANCAP, e insiste con la desmonopolización. En un efecto “boomerang”, el tema le ha caído de vuelta a Cabildo y los Colorados, que tienen que responder ahora a los reclamos de los productores, pero ya no desde la oposición sino desde el gobierno.

El resultado de la discusión sigue abierto. Lo clave es cómo el país logra enfocarse en los procesos que agregan valor, desarticulando lo que genera pérdidas. Vale para ANCAP y para el resto de la economía.

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Fuente: en base a ANCAP[/caption]

 

Se denominan cisnes negros porque son extraordinarios. Últimamente, están apareciendo cisnes negros por todos lados, y buena parte de ellos son de índole sanitario. Lo extraordinario es cada vez más ordinarios
En la antesala de una nueva zafra de verano, es bueno repasar algunos números en cuanto a superficie sembrada, producción y rendimientos, exportaciones e impacto. ¿Hay argumentos para pensar en una soja por encima de los US$ 400 en el mediano plazo?
Uruguay ya había anticipado en el Mercosur que iniciaría negociaciones comerciales con otros países y lo confirmó esta semana. La posibilidad de un acuerdo con China no es nueva y es removedora para la región y para la propia economía uruguaya
La cadena cárnica muestra una base firme, con un stock vacuno cada vez más eficiente. Pero el eslabón final, la exportación por vía marítima, está en problemas a consecuencia de lo que pasa en todo el mundo. En el medio, la industria frigorífica busca que la cadena no se tranque.
Después de que este año se diera un combo de factores alcistas sobre los precios ganaderos, para 2022 los astros no parece que vayan a estar tan alineados. El interés exterior seguramente se mantenga, y la demanda estará allí
El problema hoy es conseguir barcos y contenedores para sacar la carne uruguaya al mundo. En lo interno, la faena sigue superando las 50 mil cabezas y los valores están en torno a US$ 4,35 para novillos y a los US$ 4,10 para vacas. Martín Olaverry Valor Agregado I Portal Rurales El País
El valor de los productos del campo subió, pero también los costos, en las chacras y en los puertos. El actual momento de altos precios de exportación es diferente al período de auge 2006-2014: los costos de la economía son bastante mayores y hay que hacer bien las cuentas. Aún así, hay buenos fundamentos para crecer.
Los últimos indicadores muestran una recuperación paulatina de la economía. Pero no es pareja y, además, Uruguay ya venía con problemas previos a la pandemia, que hay que volver a enfrentar. La vacunación avanzó notablemente y la tercera dosis es clave para que siga mejorando la actividad.
[caption id="attachment_64645" align="aligncenter" width="570"] Granja con cerdos.[/caption]

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