Lechería

Walter Frisch: “En campaña electoral estaba todo claro, hoy no hay respuestas”

El ingeniero agrónomo Walter Frisch es presidente de la Asociación Nacional de Productores de Leche (ANPL) y dirige un tambo familiar en Soriano. Sostuvo que “las gremiales hicieron muchas propuestas ante el Instituto Nacional de la Leche (Inale), hubo muchas reuniones, pero pocos avances”. Entre esos planteos que, según Frisch, no tuvieron respuestas, está el de “elevar tres puntos la devolución de impuestos a las exportaciones de lácteos” y el de volcar a los productores “los US$ 13 millones o US$ 14 millones del Fondo de Garantía Lechera, dinero que está en manos del Banco República y sin usar”. Utilizar esos fondos permitiría “mejorar el endeudamiento del sector y que las empresas continúen produciendo”, sin la necesidad de que ninguna baje la cortina. Frisch consideró que Uruguay tiene un modelo propio de producción. “El modelo uruguayo es el que vale. Si bien se dice que somos pastoriles y el pasto es la fuente más barata que tenemos para alimentara a las vacas, Uruguay no es un país cuya lechería sea ciento por ciento pastoril”, reflexionó el presidente de la ANPL. De hecho, el aumento reciente de la producción vino de la mano de utilizar raciones y suplementos. A su vez, consideró que la prueba es el golpe que se llevaron los neocelandeses, hace 20 años, cuando vinieron a imponer su modelo productivo. “Fue el golpe más duro que tuvieron, porque se dieron cuenta que Uruguay no es Nueva Zelanda. No hay perpetuación de las pasturas y hay que buscar el equilibrio, brindándole a la vaca acondicionamiento forrajero. Para eso el productor precisa tener una cierta cintura financiera”. Explicó que cada predio “tiene su sistema productivo” y “el secreto está en llevar los 25 kilos de materia seca a la boca de la vaca”.

Foto: Marcelo Bonjour

Pablo Antúnez

-¿Cuál es la situación del sector lechero?
-Está con un crecimiento bueno en la producción de leche, debido a que se cubrió con raciones la falta de pasto que tenía el cerno de la cuenca lechera. Todo lo que es suplementación invernal se dio por adelantado y tuvo un buen comportamiento. A eso se sumó que el invierno fue bueno. Que sea un invierno frío no complica, pero se precisa que no venga con mucha lluvia, porque eso hace al confort de la vaca y repercute en una buena producción de leche.

-Ese mayor uso de raciones y suplemento representa más inversión en un sector endeudado.
-Repercutió en un mayor número de cuentas para los tambos. Eso nos está preocupando y vemos que todavía no hay medidas de fondo para el sector.

-¿Y la herramienta financiera que se aprobó el año pasado?
-Surgió luego de trabajarla bastante, pero tenemos un Fondo de Garantía Lechero (Fogale) que tiene sin utilizar US$ 13 millones o US$ 14 millones. Es un fondo que está vivo y está movible, por eso puede haber variaciones. Ese dinero lo tiene el Banco República en el Sistema de Garantías.

-¿Cómo repercutiría a nivel del sector productivo si se volcara ese dinero hoy al sector?
-Muy favorablemente. Lo que queremos hacer entender es que abarataría mucho el perfil que hoy tenemos de deuda. Obviamente que cualquier productor debe tener un perfil de deuda. El sector primario está endeudado en alrededor de US$ 230 millones, esa cifra equivale prácticamente a todas las vacas que hay en producción. Si se volcara el dinero del Fogale podría mejorar la tasa de interés. Hoy tenemos otra perspectiva de tasa de interés y por suerte, tenemos un Fogale que no lo estamos usando. Eso es lo que estamos tratando de trabajar para llevar y hacer nuevamente una propuesta al Poder Ejecutivo para apalancar o cambiar la situación financiera del sector.

-¿Qué es lo más imprescindible?
-De precios no hablemos, porque los precios de la leche van con los costos. Si no tengo margen, no me importa el precio más alto. El tambero vive del margen y hoy día está acotado. Eso es lo que más preocupa y por eso no digo precio, me refiero a margen.

-¿Entonces, la clave está en bajar los costos?
-Si, hay que trabajar en bajarlos, tanto internos como externos y eso repercute mucho. Por eso, uno de los puntos de propuesta que se enviaron al Instituto Nacional de la Leche (Inale) y que todavía está sin contestar, es la devolución de (impuestos de) 3% en las exportaciones de lácteos. Esa es una iniciativa que vemos viable, puede ser un paliativo para un momento donde Uruguay tiene altos costos. No sólo los costos productivos son altos, también los portuarios. Creo que hoy día en el marco de la emergencia que vive Uruguay, donde se precisan más exportaciones y mayor producción, la devolución de 3% a las exportaciones pueda ayudar a producir más. De ese modo el tambero tendrá un incentivo para sacar más leche.

-Y más allá de ese crecimiento productivo que se logró en base a inversiones ¿cuáles son las perspectivas?
-Hay mucha incertidumbre. Estamos viendo que el precio de la leche en polvo y otros lácteos no se despega. Esta semana los precios del remate de la neocelandesa Fonterra volvieron a bajar. Los costos seguirán aumentando. En caso de la lechería hay un componente importante de costos que son en dólares y eso nos afecta directamente, porque la producción se cobra en pesos. Nos preocupan las perspectivas de futuro y el grado de inversión en el sector primario que está detenido y no hay muchas señales como para seguir en este negocio.

-¿Y mientras tanto que se está haciendo para que el sector siga de pie?
-Trabajando en la interna para hacer nuevos aportes sobre medidas. Este negocio está cargado de dificultades, pero cuando hay malos márgenes, eso pega más duro. Eso es lo que queremos analizar, proponer nuevas medidas que son las que el sector lechero necesita. Vamos a reforzar la batería de propuestas. Necesitamos una respuesta, el tiempo sigue corriendo y los productores precisan producir. No se cerraron más tambos, porque tampoco es un muy buen momento de precios para dejar una actividad y no hay a quien venderle las vacas. El productor sigue produciendo por inercia y se viene una primavera donde hay que producir para poder pagar el dinero que se debe.

-Mientras se esperan las respuestas sobre las medidas que los productores plantearon al Inale, ¿el camino es menor inversión?
-La preocupación está dada porque si no se invierte no se saca más leche. Esa es una preocupación. Nos reunimos esta semana con el directorio de Conaprole y van a tener que ver de dónde sacamos para invertir para la próxima zafra de otoño y todas esas inversiones se deben hacer ahora. Eso hay que ir previéndolo. Hoy día se está con muy buen volumen de leche y hay un crecimiento muy importante en la leche producida por emprendimientos extranjeros, que a veces no van con el comportamiento normal del sector. No es que sean malos o buenos. Es que esas empresas no responden a un razonamiento de comportamiento económico de productor familiar. Tienen otra cintura económica y otra situación.

-La producción de los tambos familiares sigue estancada.
-La producción de los tambos familiares no venía creciendo mucho, pero por las condiciones extraordinarias que se dieron en este invierno benévolo y por las inversiones en raciones y concentrados, se logró ese crecimiento. Las vacas venían comiendo mucha ración por la sequía y eso hizo que el crecimiento sea importante en producción de leche y se espera una muy buena primavera en volúmenes.

-¿Esperaban mayor celeridad en el accionar del Inale? ¿Se esperaban respuestas rápidas para poder seguir mirando hacia adelante?
–Sí, claro. Para ser reflexivo, en la campaña electoral se veían las cosas un poco más claras. Desde el cobro de la deuda por lácteos que el gobierno de Venezuela mantiene con Conaprole, hasta ayudar a promover la buena marcha de la lechería. Estaba todo más claro. Hoy las gremiales hemos hecho propuestas y de hecho no hubo avances. Se hicieron muchas reuniones pero muy poquitos avances. Eso preocupa mucho.

-Con el panorama de incertidumbre que está planteando, supongo que el pago del Fondo de Fomento de la Actividad Lechera (FFAL) se hace más dificultoso.
-Seguimos pagando un fondo que cada vez es más caro, por el tipo de cambio. Cada vez tenemos que destinar más leche para poder pagarlo y vemos una caída importante en el número de productores lecheros. Eso es preocupante. Por lo tanto, entendemos que el Inale, por naturaleza, es donde nos tenemos que encontrar para obtener las soluciones y el desarrollo de la lechería. No sólo los productores estamos en problemas, también están endeudadas las industrias.

-¿No hay puja por la leche?
-No la hay. Las industrias están pasando por muy mal momento. Tienen problemas de competitividad. No están obteniendo precios muy deprimidos, pero tampoco transitan por una burbuja de valores. Lamentablemente en estos años se cerraron industrias y hasta el día de hoy no se encontró una solución. Quedaron cuencas lecheras destrozadas, especialmente en el norte. Se cayeron dos industrias importantes y esos productores lecheros, muchos no cobraron los adeudos de meses para atrás. Como gremial lechera estamos preocupados y no queremos que se cierre una industria más.

-Esa falta de puja por captar más leche ¿es lo que genera más incertidumbre?
-Es el síntoma que demuestra que el problema es más grave y que el futuro es muy incierto. Nadie está pagando más en el mercado de los productores y sigue liderando, como hace muchos años, Conaprole. Es la que camina más correctamente desde el punto de vista financiero. Cerró un ejercicio comercial con saldo cero, sin saldo negativo como hacía dos ejercicios atrás. Eso es renuncia de precios al tambero, cuando estamos precisando mejor precio.