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INIA lidera la edición génica de la mosca de la bichera

Se comenzó a realizar pruebas de compatibilidad en la zona de Migues, Canelones, entre la mosca creada en laboratorio y la población silvestre.

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La erradicación de la mosca de la bichera constituye desde hace décadas uno de los principales desafíos sanitarios para la producción ganadera, tanto por sus consecuencias directas sobre el bienestar animal como por el impacto económico que genera en los sistemas productivos. En este escenario, Uruguay ha avanzado en una línea de trabajo que lo distingue a nivel internacional. El ingeniero agrónomo Alberto Bozzo, delegado de la Comisión Nacional de Fomento Rural (CNFR) y representante de las Cooperativas Agrarias Federadas (CAF) en la Junta Directiva del Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria (INIA), afirmó que “somos el único país que viene investigando la edición génica aplicada a la mosca de la bichera”, por lo que se avanza en una estrategia que combina investigación científica, articulación institucional y pruebas de campo, con el objetivo de construir una solución de largo plazo.

La investigación genética

Bozzo recordó que, en su primera vinculación con el INIA, impulsó y apoyó el desarrollo de la investigación en edición génica como una alternativa innovadora para el control de la mosca de la bichera. “Eso viene encaminado muy bien. Va a llevar unos años más lograr esa mosca modificada y que además va a ser única en el mundo”, señaló.

La edición génica aplicada a la mosca de la bichera busca generar individuos con características específicas que permitan interrumpir el ciclo reproductivo del insecto. Este enfoque se diferencia de las estrategias tradicionales de control, al apuntar a una solución estructural basada en el conocimiento del genoma del insecto y su manipulación precisa. Según Bozzo, este proceso demanda tiempo, inversión sostenida y un fuerte respaldo institucional, pero representa una oportunidad para que Uruguay lidere una tecnología con impacto global.

El trabajo en edición génica se desarrolla en coordinación con los equipos técnicos del INIA, que aportan colonias desarrolladas en laboratorio con varias generaciones de moscas criadas en condiciones controladas. Estas colonias constituyen la base para los ensayos científicos y permiten avanzar en pruebas que luego deben ser validadas en condiciones de campo. La singularidad de este enfoque radica en la decisión de invertir en investigación propia, en lugar de limitarse a la adopción de tecnologías desarrolladas en otros países.

Gobernanza

En paralelo a la investigación genética, Uruguay mantiene activo el denominado plan de gobernanza de la bichera, basado en la técnica de liberación de machos estériles. Este método, utilizado con éxito en otros programas sanitarios, implica la producción masiva de insectos machos que, al aparearse con hembras silvestres, no generan descendencia viable, reduciendo progresivamente la población de la plaga.

Bozzo recordó que entre 2015 y 2020 se respaldó un estudio destinado a cuantificar las pérdidas económicas asociadas a la bichera, lo que permitió validar las pérdidas económicas, tanto del sector como del país. En este sentido dijo que Uruguay está “perdiendo 44 millones de dólares por año en forma directa e indirecta”.

Técnica macho estéril

El combate a la bichera fue definido como un proyecto de Estado durante el período anterior de gobierno, lo que dio lugar a la conformación de un plan de gobernanza con participación de múltiples actores. En ese contexto, se exploraron acuerdos internacionales para el abastecimiento de machos estériles, particularmente con la empresa Copeg en Panamá, que opera la única fábrica de este tipo a escala mundial.

Sin embargo, el escenario sanitario registrado en Centroamérica, la planta panameña, que durante 25 años abasteció la barrera sanitaria en la frontera del Darién entre Panamá y Colombia, debió redireccionar su producción ante la expansión de la mosca en Costa Rica, Nicaragua, México y otros países de la región. Según relató Bozzo, esta situación llevó a que “toda la presión de ellos obviamente está yendo a tratar de que sí o sí no entre la mosca en Estados Unidos”, descartando así la posibilidad de abastecer a Uruguay.

Ante esa limitación, se evaluaron alternativas en la región. Una de ellas fue la experiencia del Instituto de Sanidad y Calidad Agropecuaria Mendoza (ISCAMEN) en Argentina, con una fábrica de más de 30 años dedicada a la producción de mosca de la fruta. En los últimos años, esta institución comenzó a ensayar la producción de machos estériles de la mosca de la bichera, con resultados preliminares alentadores. No obstante, Bozzo advirtió que “no tenemos la certeza de que Iscamen nos pueda abastecer”, lo que mantiene abierto el desafío logístico y productivo. Esto reforzó la necesidad de avanzar en pruebas locales y en el fortalecimiento de capacidades nacionales, tanto en investigación como en producción de material biológico.

Pruebas de campo

Las pruebas de campo constituyen una etapa clave en el proceso de erradicación. Según explicó Bozzo, durante el año pasado se realizó una prueba de compatibilidad entre la mosca producida en laboratorio y la población silvestre local, con la participación de la especialista mexicana Socorro Gómez, considerada una referencia internacional en la materia. El resultado fue una compatibilidad del 63%, lo que confirmó la viabilidad del enfoque, aunque la técnica recomendó repetir el ensayo en verano para consolidar los datos.

Ese proceso dio paso al inicio de las pruebas de campo, que comenzaron con la recolección de larvas en predios seleccionados. Bozzo señaló que, de forma llamativa, en el sur del país la disponibilidad de bichera ha sido muy baja, debido a la sequía y a las noches frías, lo que obligó a evaluar alternativas en otras regiones. “Es un año que hay muy poca bichera, el equipo técnico llegó a recolectar larvas de alrededor de 100 animales en la última semana, con dificultades para alcanzar los volúmenes requeridos”, explicó.

La metodología de trabajo implica la recolección de larvas en campo, su traslado a laboratorio y posterior reproducción controlada. Esta fase inicial permite generar el material necesario para las siguientes etapas, que incluyen ensayos en jaulas y la interacción entre moscas silvestres y de laboratorio, utilizando colonias desarrolladas en el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria.

Área de prueba

El núcleo operativo de las pruebas a nivel de campo se concentra en el entorno del Campo Experimental de la Facultad de Veterinaria en Migues, departamento de Canelones. Allí se prevé la dispersión de aproximadamente 300.000 pupas, con el objetivo de evaluar el comportamiento y la efectividad de los machos estériles en condiciones reales. Bozzo explicó que esta instancia permitiría contar con resultados hacia fines de marzo, un plazo considerado clave para la toma de decisiones futuras.

La elección de Migues responde a criterios técnicos y logísticos, incluyendo la disponibilidad de infraestructura, la cercanía a Montevideo y la articulación con equipos académicos. En la zona trabajan estudiantes de Veterinaria que se integran activamente a las tareas de campo y laboratorio.

Desde el MGAP se destacó que un grupo de 14 estudiantes participa en esta fase inicial, desarrollando tareas de monitoreo de la mosca silvestre, instalación, control de trampas, y recolección de material biológico.

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