—¿Cómo es el desafío de ser tambero fuera de la cuenca tradicional?
—Nosotros hace 11 años que tenemos el tambo, que nos pasó nuestro padre, y en ese momento era muy difícil producir acá, por ejemplo en temas de logística, en el flete, en la compra de insumos, en servicios de maquinaria, ya que enfardadoras no había, silopack no existía, las máquinas de micropicado se iban para las grandes extensiones, entonces no hacían áreas chicas. A medida que fue pasando el tiempo, con reuniones que hicimos con Conaprole y Prolesa, esos aspectos se fueron facilitando, porque trajimos a los directivos a la zona a distintos tambos y les mostramos las distancias que tenemos acá.
—¿Se pudo revertir eso?
—Sí, cambió mucho, hoy a Prolesa tengo una distancia de 190 kilómetros para ir, pero nos facilitaron mucho el tema de los envíos de los productos que se precisan, porque al ser pocos productores en esta zona, en las veterinarias no conseguís los productos específicos para la lechería y dependemos de Prolesa. Y en los servicios agrícolas, desde hace unos años los servicios están apareciendo, en micropicado, silopack, entonces ya estamos trabajando casi similar al sur, aunque acá somos más de una producción extensiva y pastoril.
—¿Siempre remitieron a Conaprole?
—Desde que yo estoy al frente siempre fue a Conaprole. Antiguamente mi padre hacía queso. El destino de la leche lo define la cooperativa, en épocas de poca leche la mayoría iba a Rivera, y en zafra muchas veces iba a plantas del sur.
—¿Cuántos tambos hay en esa región?
—Entre Tacuarembó, Rivera y dos productores de Durazno somos 14. En el 1999 había 120 productores. Nosotros hicimos una jornada grande acá en el predio el año pasado, que se denominó “reactivación de la lechería en la zona norte”, y allí se hizo un llamado de atención a todas las autoridades y entidades del gobierno, donde manifestamos la preocupación por la pérdida de productores y el poco incentivo que hay hacia la producción lechera. A toda la gente que vimos le tratamos de hacer ver la importancia que tiene la producción lechera, con lo que moviliza en mano de obra, radicando gente en el campo.
—¿Observa incentivos en este sentido?
—Veo con preocupación que no hay una política del gobierno en este sentido. Hay que buscarle alguna manera de generar incentivos, acá entran a jugar el Instituto Nacional de Colonización, también el Ministerio de Economía, el de Ganadería.
—¿María Dolores es un ejemplo?
—Puede ser, pero habría que hacerlo enfocado en las nuevas generaciones, en los jóvenes, que hay muchos en el país que quieren entrar en la lechería. Para eso hay que formar un sistema financiero que sea circular, o sea darle la infraestructura, las vacas y un tiempo libre para que produzca, se arme, y posteriormente, paulatinamente que vaya pagando la inversión, y con esa plata que se ayude a otros que quieran ingresar.
—¿Cómo ha sido el inicio del invierno?
—En el caso nuestro estamos bien, estamos con unos 22 litros en promedio por vaca. En las pasturas estamos un poco complicados, acá ha llovido mucho, las siembras no fueron en las fechas óptimas, sino que cuando se podía entrar, y hemos tenido prácticamente un mes sin sol, con lo que el crecimiento de las pasturas está bastante retraído.
—Subió el maíz y los insumos, además el dólar está en el eje de los $40, ¿cómo impactan estos factores?
—Esto deja a los márgenes y a la rentabilidad muy ajustados, además, acá en el norte tenemos un sobre costo que es en el flete, que con la suba del gasoil sube muchísimo. Más allá de usar mucho combustible, el tambo también usa mucha energía eléctrica, y estando en junio todavía no tenemos el beneficio del sector lácteo, es un beneficio que todos los años lo tenemos, pero el año pasado recién lo dieron en septiembre, aunque sea retroactivo, cualquier pesito que nos descuenten en este momento ayuda mucho.
—Según informó Conaprole, en el último mes el precio que se pagó por la leche se ubicó en $17,20, pero hoy deja una situación ajustada…
—Sí, muy ajustada, y más con el precio del dólar actual, que quizás nos conviene que esté bajo porque cobramos la leche en pesos y pagamos las cuentas en dólares, 43 centavos de dólar no es un mal precio, pero si lo pasamos a peso no es nada, hace dos años atrás estábamos en $19 el litro, o sea que el valor ha bajado. Hoy para que el negocio tenga una rentabilidad aceptable el precio no debería de estar en menos de $19.
—De parte de Conaprole se hace uso de la herramienta de las reliquidaciones para transferir un mejor precio al productor, ¿cómo lo ve a este tema?
—A ese mecanismo lo veo bien, el precio de la leche ha fluctuado mucho, y lo que hace la cooperativa es tratar de estabilizar el precio, porque si el precio al productor se basa en lo que sucede a nivel internacional, es un precio que va a fluctuar mucho y eso nos va a perjudicar mucho más, entonces a este tema lo veo bien, pero también es necesario que cuando se pueda traten de subir el precio porque lo estamos necesitando.
—Hoy el precio de la carne es muy bueno, y eso empuja al ganado lechero a faena, ¿qué rol juega esto en un tambo?
—Nos ha ayudado a estar en pie en estos meses difíciles, porque descarte en el tambo siempre tenés, y lo que se hace es vender descarte para cubrir los déficit que hay, entonces es algo que nos favorece muchísimo.
—Un animal de descarte significan un ingreso de US$ 1.000...
—En nuestro caso, que usamos Normando te diría que incluso más, porque son animales más pesados, a los que por lo menos se le hacen US$ 1.200 más, lo cual es una entrada importante.
—¿Por qué usan la Normando y su cruza?
—Por el tema de la carne, así con el descarte se puede obtener un ingreso significativo que ayude al predio.
—La garrapata en el norte ha tenido un avance importante, ¿le preocupa el tema?
—Por suerte acá en la zona no hay garrapata, hace cuarenta años que no hay, y rezamos para que no haya, pero es algo muy preocupante en nuestro sector, porque son limitados los productos que tenemos para usar, y más con la resistencia que hay hoy en día con la garrapata. En mi predio estoy rodeado de estancias, y tenemos un contacto permanente por si llega a entrar garrapata. Además, nosotros tenemos que ordeñar y mandar la leche todos los días. Y si bien hay un producto que tiene cero días de espera, el valor de ese producto es muy superior a uno que se usa en ganadería de carne, entonces implica un gasto mayor aún.
Reflotar la lechería: un objetivo de todos
En el marco de lo que fue la jornada en su predio durante el año 2025, Leonardo Siqueira realizó una exposición, manifestando la necesidad en recuperar la cuenca lechera del norte del país. Allí indicó que en los últimos 20 años la misma pasó de 120 productores a menos de 15, motivado esto por la crisis financiera, y la falta de recambio generacional, entre otros aspectos.
Potenciar la cuenta de esa zona del territorio nacional, entre otras cosas ayudaría a que muchos jóvenes se radiquen en la misma, generando empleo estable, partiendo de la base de que la lechería es uno de los sectores que más empleo genera por hectárea.Además, si hay más productores, ayudaría a que lleguen servicios agropecuarios de mayor calidad a esa zona.
También generaría un movimiento económico que favorecería a metalúrgicas, tornerías, transporte, incluso movimiento en los centros de estudios.
Para poder generar este arraigo, en esta jornada por parte de Leonardo Siqueira se hizo referencia a la educación como un pilar fundamental, a través de tecnicaturas y cursos relacionados a la producción lechera. También a través del fomento de que técnicos extensionistas trabajen en la zona con nuevos productores.
En lo económico se apuntó al financiamiento a largo plazo, la necesidad de tenerlo a 10 años y con tasa de interés baja, y con cuotas que vayan copiando a lo que pase con el precio de la leche. Para la infraestructura, financiamiento a 30 años, también con baja tasa de interés. También se apunta a que existan créditos fiscales.
Para que esto se puede llevar adelante, se destaco el rol y el financiamiento adecuado que deben de tener instituciones como el Instituto Nacional de la Leche, Colonización y el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria.
Por último, el productor tacuaremboense señaló que esto tiene como objetivo reflotar la cuenca en una zona específica del país, pero en el fondo, es para reflotar a la lechería a nivel nacional, y revertir la pérdida de productores lecheros.