Este desempeño favorable del ganado se sostuvo gracias a una tasa récord de suplementación estratégica y a una cuidadosa gestión forrajera, factores que permitieron amortiguar el rigor de las bajas temperaturas invernales y el déficit hídrico del verano en la zona sur, posicionando a los vientres de cría en un estado idóneo de cara al inicio de las pariciones y la preparación del próximo entore.
De acuerdo con los datos recabados por la encuesta, la mitad de los rodeos evaluados en el país conserva una condición corporal igual o superior a cuatro puntos, en tanto que apenas un 6% se ubica en situación crítica por debajo de 3,5. Pese a que el invierno generó un desgaste habitual sobre el estado del rodeo tras el cierre del otoño, la tendencia general reafirma la solidez observada desde 2024, distanciándose de forma marcada de los balances desfavorables que caracterizaron a los inviernos del período 2021 a 2023.
Para sostener el estado nutricional de los animales frente a la pérdida de calidad del campo natural afectado por las heladas y las complicaciones de piso en pasturas sembradas debido al regreso de las precipitaciones, los establecimientos recurrieron masivamente a la suplementación.
Ocho de cada diez ganaderos se encuentran suplementando, marcando el nivel más alto desde octubre de 2020, con prioridad en categorías de recría como terneros y terneras, además de aportes minerales y proteicos en vacas y vaquillonas. En paralelo, la carga animal promedio se situó en 0,92 unidades ganaderas por hectárea, un nivel que el 73% de los establecimientos considera ajustado a la capacidad del campo.
En el terreno sanitario, nueve de cada diez productores encuestados ejecutan tratamientos contra la garrapata en este momento y avanza el interés por el uso de la hemovacuna. En el sector ovino el 80% de las majadas mantiene una buena condición, con los depredadores señalados como la principal causa de mortandad en corderos.