Debido a que China, desde hace años, es el principal comprador de carne bovina brasileña, la posibilidad de que se cierre anticipadamente ese canal obliga a frigoríficos y exportadores a replantear su estrategia comercial en el corto plazo, buscando alternativas para colocar un volumen significativo de carne que quedaría sin destino inmediato.
Frente a este escenario, el sector cárnico brasileño apuesta a fortalecer el mercado interno durante el segundo semestre del año. Según explicó Perosa, un estudio de la consultora Nielsen revela que el consumo de alimentos en familias de menores ingresos cayó 10%, en parte debido al aumento del gasto en apuestas online. Este fenómeno, creciente en Brasil, está modificando los patrones de consumo y limitando el potencial de expansión del mercado interno.
Si bien el consumo de carne bovina no ha sido directamente afectado y muestra incluso un leve crecimiento, el dirigente señaló que ese avance podría ser mayor en ausencia de este factor. Es decir, el mercado interno tiene capacidad de absorción, pero no en la magnitud que el sector necesitaría para compensar una eventual reducción de exportaciones a China.