Rurales El Suplemento

Exportación y desbalance de la cadena cárnica

En 2020, China ha disminuido el volumen (30%) y monto (26%) de compra, pero con una tendencia al alza que ya se ubica en valores similares a la mitad del 2019.

Posicionarse en los negocios a largo plazo en estos contextos siempre se transforma en una herramienta válida. Foto archivo El País.

Consultora Apeo
[email protected]

En el acumulado de las primeras 12 semanas del año observamos que la facturación de las exportaciones se ha reducido 6% respecto a igual período del 2019, a pesar de haber disminuido en volumen un 17%. Esto se debe a un aumento del valor de la tonelada peso embarque que pasó de 5.005 USD/ton a 5.642 USD/ton (+13%) para el mismo período 2019 y 2020, respectivamente. Si analizamos el caso de China, comprador del 53% de nuestra carne en lo que va de este año, ha disminuido el volumen un 30% y el monto un 26%, pero con una tendencia al alza que ya se ubica en estas últimas semanas en valores similares a la mitad del año 2019. Por otro lado, el acumulado de este año tiene intacto el negocio de las cuotas con Europa, ya que por haber sido la entrega en la segunda quincena de febrero aún no notamos el impacto que tendrá la disminución de este mercado.

Para analizar el comportamiento evolutivo de las exportaciones utilizamos la media móvil de 3 semanas para el volumen, monto y precio por tonelada peso embarque. En las primeras semanas de este año, a causa de la crisis en China, habíamos llegado a un piso que rápidamente fue creciendo hasta llegar en la semana pasada (media móvil 3 semanas) a un volumen entorno de las 7 mil toneladas y un monto cercano a los 40 millones de dólares, que iguala los mejores momentos del año 2019. El precio actual 5.535 USD/tonelada peso embarque ha caído 13% respecto al máximo ocurrido en diciembre del año pasado, y se encuentra en valores similares a la mitad de dicho año cuando en ese entonces éramos mas optimistas.

Hasta hoy nuestras exportaciones han tenido a una débil China y una fuerte Europa. De aquí para adelante parecería ser que se invierte el orden, ya que el gigante asiático está recomponiendo sus compras y el viejo continente seguramente, por estar en el foco de la salud humana, las mermará sensiblemente. Perder transitoriamente mercado europeo implica dejar de lado los nichos de la cuota 481 y Hilton, que en promedio, sobre fin del 2019, vendían sus cortes a 9.800 USD/tonelada peso embarque y eran entorno al 10% de nuestras exportaciones. La próxima faena para este destino de los ganados de corral que será en mayo, se encuentra hoy con los animales en los feed lot y con contratos realizados previo a la crisis actual, por lo tanto serán los dueños de los corrales y los frigoríficos quienes tengan el desafío de encontrar la solución a este problema. En contrapartida, los productores que están preparando sus animales para venderlos recriados en mayo u agosto a dichos corrales son los que hoy tienen la gran incertidumbre si tendrán mercado y, si existiera, cuál sería el precio. En caso de no venderlos repercutirá en el mercado de reposición, ya que sería menos demanda por terneros y, a su vez, se les generaría un desafío productivo a nivel de carga invernal.

Gráficas.

El momento que estamos atravesando marca por primera vez en muchos años un precio del novillo gordo que está en marzo -0.07 USD/kg 4ta balanza por debajo de las relaciones históricas con el valor de la carne exportada (última semana -0.28 USD/kg 4ta balanza), lo que indica que la demanda se ha reducido sensiblemente respecto a la oferta. Tener un valor por debajo de las relaciones históricas en un contexto interno que sería alcista en condiciones normales como lo es el menor stock invernable, el récord de pasturas intensivas y una capacidad de corral muy buena, marcarían la dimensión del problema externo que estamos atravesando, ya que el año pasado en las mismas condiciones y con una demanda externa fuerte se pagó +0.31 USD/kg 4ta balanza por encima de las relaciones históricas. En lo que va de este año la relación faena/exportación se ha incrementado fuertemente, lo que indicaría un posible alto stock de carnes en cámaras aún sin vender. También debemos tener presente que la industria hace 4 años que viene con números negativos en sus resultados, que se les ha generado a inicio del 2020 un gran problema financiero con la modificación de los negocios pactados a China, que está mejorando la competitividad de nuestros vecinos, que tal vez no podamos faenar por restricciones del coronavirus (faena y logística) al ritmo deseado, etc, son todos aspectos que marcan el gran desafío que tendrán de aquí para adelante.

En cuanto a la reposición, el precio del ternero parece no haberse enterado de la bajada del novillo gordo, cuando históricamente la correlación (con efectos de causalidad) ha sido del 88% entre ellos. Hoy el ternero se ha pago +0.12 USD/kg, los momentos en los que los invernadores/recriadores se han comportado así fue cuando se recompuso el stock vacuno pos crisis 2008/09 (período 2010 al 2013) y cuando la exportación en pie estuvo operando fuertemente (período 2015-2017). Es verdad que la capacidad de carga de los sistemas por el récord en pasturas intensivas ha crecido, pero el año pasado también la teníamos y seguramente con menor oferta de terneros por la sequía del 2018 no ocurrió lo que está pasando este año. Posicionarse en negocios largos en estos contextos siempre es válido pero el mercado, a pesar de ello, ha mostrado que el precio del ternero se fija en función de lo que vale el novillo gordo en ese momento y no en función de una expectativa de los próximos 18, 24 o 30 meses.

Por último, queremos compartir una reflexión en un momento tan complejo como el que estamos atravesando, no sólo como país sino como humanidad. Cuando se toca la salud nos exponemos al máximo nivel de vulnerabilidad posible. Esta crisis pasará y dejará sus consecuencias y sus aprendizajes. Uruguay es un pequeño gran país que produce alimentos, probablemente el mundo exija y maximice las garantías en la calidad de lo que consumimos, allí tenemos un desafío, una oportunidad. Si somos serios y solidarios como sociedad, cuidándonos como nos dicen y nos va bien en el control de esta pandemia, no sólo lograremos lo que todos hoy queremos sino que también le estaremos mostrando al mundo que tuvimos éxito y eso generará confianza. Y confianza es lo que van a exigir cada vez más los consumidores de alimentos en un futuro no muy lejano. Depende de nosotros.