Generalmente se comentaba que la cría era el eslabón de la cadena ganadera más débil, el más rezagado, pero claramente en el pasado inmediato esta situación empezó a cambiar, en su momento cuando una sequía muy drástica azotaba al país y la exportación de ganado en pie defendía al productor poniéndole un piso al valor del ternero, o por ejemplo desde el año 2025, donde el propio mercado interno empezó a llevar la puntera en los valores.
En la semana pasada a través de los remates de dos de los tres principales consorcios de escritorios del país, se marcaron hitos históricos para el ternero, por ejemplo en Pantalla Uruguay donde dos lotes se comercializaron por encima de los US$ 5,00, logrando un promedio de US$ 4,07, o también en el remate de Lote 21, donde la ternerada Aberdeen Angus se vendió a US$ 4,11.
Para tomar dimensión de lo que estos precios representan, es suficiente con mirar lo que sucedía en los consorcios hace 10 años atrás, o sea en los remates de febrero del 2016, donde en Pantalla Uruguay el ternero en general hacía un promedio de US$ 2,13 o en Plaza Rural, donde promediaban US$ 2,15, o sea, que en una década los precios prácticamente se han duplicado.
En este contexto de precios altos, si bien la exportación de ganado en pie queda algo relegada, también tiene su espacio, en los terneros de más de 200 kilos, donde se consiguen valores entre US$ 3,50 y US$ 3,60, lo cual al bulto significa un valor de más de US$ 800.