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El mercado ayuda

La habilitación para importar carne con hueso desde Brasil es un paso en el buen camino y -seguramente- ayudará a moderar los precios locales de la carne. La dinámica de la cadena cárnica es un buen ejemplo de competitividad y sana formación de precios

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Las circunstancias actuales en el consumo de alimentos a nivel global son difíciles, por el aumento en los precios internacionales de los granos y otros productos, acentuado por la guerra. Para Uruguay, el asunto se ha complicado más todavía por la histórica demanda que emergió en China y que se está llevando buena parte de la carne, las menudencias y hasta los huesos de nuestros queridos vacunos, un asunto que viene desde bastante antes de la invasión rusa a Ucrania.

El aumento de la demanda china es la mejor noticia que ha tenido la ganadería uruguaya en los últimos años, pero para los consumidores uruguayos -que tienen en la carne su producto alimenticio más popular- ha implicado un fuerte aumento en los precios, con el consiguiente descenso en el consumo.

Históricamente, el mercado local fue siempre el mercado más importante para el sector cárnico. La industria vendía los cortes más valiosos a Europa (ganados “de exportación”, con kilaje para dar cortes con un tamaño mínimo), sumaba los recortes a EEUU (trimmings) y combinaba otros mercados especiales, como la faena Kosher para Israel. Cumpliendo con esos mercados externos, en el mercado local se volcaba muy buena mercadería, cortes del trasero de alta calidad de animales con buena terminación, sin la exigencia de tamaño de los cortes Hilton, sumando a eso todos los cortes populares del trasero y delantero.

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Uruguay siempre exportó más de lo que consumió internamente, pero el mercado local -tomado individualmente- era siempre el más importante (y frecuentemente el más rentable) para la industria. Ya no: la nueva demanda china vino a alterar todo eso porque al gigante asiático se vende todo y a buen precio. De tal manera que hoy por hoy es en China donde se consume más carne uruguaya; incluso más que en Uruguay.

Para aliviar esa tensión entre fuerte demanda externa y aumento de precios locales, ha tenido un rol muy relevante la importación de carne fresca de vacuno desde Paraguay y Brasil, hasta ahora de cortes sin hueso. La carne vacuna importada ha cubierto más del 20% del consumo local en los últimos años (gráfica) y es ya una corriente comercial establecida. Esta semana se dio un paso más en este sentido, al habilitarse la importación de carne vacuna con hueso desde Brasil.

La decisión tiene fundamento en los propios avances sanitarios de varios estados norteños, justo es reconocerlo. Por muchos años nuestros vecinos han venido avanzando en el status sanitario de su rodeo vacuno y ahora -además de Santa Catarina, que ya era libre de aftosa sin vacunación- se han sumado otros a esa condición. En la resolución de esta semana Uruguay decidió habilitar la importación de carne con hueso desde los estados de Paraná, Rio Grande do Sul, Acre, Rondônia y parte de Amazonas y Mato Grosso.

Nominalmente, tienen un estatus sanitario superior al de Uruguay, que sigue vacunando, pero vale aclarar: Uruguay -responsablemente- mantiene la vacunación en el entendido de que conviene más tener esa protección (ese seguro), que resulta más valioso de lo que podría ser el ingreso agregado por los mercados que se podrían abrir si dejáramos de vacunar. Estos son hoy muchos menos de los que eran cuando -tal vez por exceso de ambición- dejamos de vacunar en 1995 para salir del recordado “circuito aftósico” y pasar a vender a los mercados más exclusivos. Fueron años rutilantes, pero duraron poco: Argentina nos contagió la aftosa sin aviso y fue el desparramo. Con duros costos la situación se recompuso y no vale la pena tropezar de nuevo con la misma piedra.

Por su geografía, capacidad técnica y una política exitosa, Brasil ha logrado configurar un status sanitario avanzado. Con esa garantía, llegó la hora de agregar desde allí la importación de cortes con hueso, incluyendo cortes que están entre los más populares en el consumo uruguayo. Habrá que ver cómo la dinámica comercial va definiendo precios y volúmenes, pero la posibilidad ya está vigente.

Vender caro y comprar barato, de eso se trata. Para la economía uruguaya el resultado es positivo: más ingresos por exportaciones y -seguramente- una moderación de los precios del consumo local. En la dinámica de mercados importa que esté vigente la “posibilidad” de importar; si luego los volúmenes son acotados o irrumpen con una oleada de negocios, dependerá de las relaciones de precio. El éxito de la medida no se mide por el volumen concretado: ya es un avance haberla tomado. Y esto vale para todos los productos y servicios. La importación es en el marco del Mercosur, sin aranceles ni cuotas.

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Una cadena competitiva

La habilitación para importar carne con hueso viene a completar condiciones de mercado virtuosas para la cadena cárnica. Puede decirse que una decisión fundamental en este sentido fue la habilitación para exportar ganado en pie, garantía de opciones de mercado para el ganadero criador, la base de producción.

Tanto aquella decisión como la actual vienen a sumar presión competitiva al trabajo de la industria cárnica, cuyo valor es faenar y cortar la res apuntando al mayor valor posible. La industria hace rato no tiene cautiva la oferta (terneros) y ahora tampoco la demanda local (consumo). Se mantiene a pura productividad, situación muy diferente -hay que decirlo- a la de algunos sectores productivos (como algunos granjeros) y de muchos servicios locales regulados; y es el día y la noche -claro está- cuando se lo compara con los servicios monopólicos estatales.

De ida y vuelta

A la importación de carne también hay que sacarle el misterio: frecuentemente tiene origen en frigoríficos que pertenecen a grupos ya instalados en Uruguay. Además, los ganaderos brasileños -en especial en el sur y centro- son bien conocidos por los ganaderos uruguayos, muchas veces socios cabañeros, que comparten una misma vocación por la producción ganadera. Un verdadero Mercosur de las carnes. Además, Uruguay mantiene una corriente de exportación de carne a Brasil hace décadas y seguirá exportándose carne de alta calidad uruguaya a Brasil, incluso asados.

Como señalábamos, la dinámica comercial dependerá de las relaciones de precios. Hoy en Brasil el ganado está notoriamente más barato, por circunstancias de mercado y también porque el dólar en Brasil subió en las últimas semanas, mientras en Uruguay ha bajado (gráficas); y dado que el ganado en Brasil cotiza en reales (como casi todo en la economía norteña) un aumento del dólar en el país vecino hace más conveniente importar.

A la habilitación sanitaria se suma la decisión de habilitar más actores para importar, en particular las empresas de frigoríficos exportadores, que lo podrán hacer siempre que mantengan la segregación de origen. La exportación se hace solo con carne de animales nacidos y criados en Uruguay, lo que se garantiza con la trazabilidad obligatoria vigente en Uruguay.

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