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Con curvas y sin carteles

Uruguay apunta a que la curva que dibuja la evolución del Coronavirus sea lo más chata posible, para no saturar los CTI de los hospitales. Y -por el contrario- que la curva de la actividad económica no se venga abajo. El agro pondrá sus granos, pero será un año duro.

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Ing. Agr. MBA, Nicolás Lussich.

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Durante estos días volvió a expresarse con claridad la tensión entre los objetivos sanitarios y los económicos. A la larga, no hay contradicción: sin una economía que se recupere toda la sociedad sufrirá gravemente, incluso en términos sanitarios, con enfermedades y muertes.

Pero en el corto plazo la lucha contra el Coronavirus afecta seriamente la actividad y la pregunta es ¿hasta cuándo? Los epidemiólogos -hay cierto consenso- proyectan que el virus terminará esparciéndose en la población del Uruguay y lo clave es que lo haga lentamente, para no saturar el sistema sanitario (en especial los CTI) y así poder cubrir los casos más graves, salvando más vidas. Mientras, se van acumulando individuos que han estado infectados y generan anticuerpos. Estiman que llegará un momento en que habrá un porcentaje de población alto con inmunidad y la epidemia cederá, aunque el Coronavirus -todo indica- llegó para quedarse.

No nos ayuda el calendario: en pocas semanas llega el invierno, cuando se espera que la actividad viral -no solo del Coronavirus- aumente. De ahí el dilema de retomar o no ciertas actividades. Hay argumentos para que -a nivel de escuelas rurales- se reinicien las clases presenciales, con protocolos estrictos. Lo mismo puede plantearse para la construcción, que reanuda mañana su actividad. Lo de los tapabocas para el transporte colectivo estaba cantado y solo puede criticarse que no se haya hecho antes. Mientras, las actividades del agro -casi todas- siguen adelante. Estamos en tiempos de cosechas.

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Granos a los puertos. En el sector arrocero, ya se levantó la mitad del área, con muy buenos rindes. Son chacras que se sembraron temprano y capitalizaron un buen verano, con altas temperaturas y radiación. Cultivo 100% regado, el arroz no sufrió la seca estival. Hasta ahora promedian 9.000 kg/ha, según datos de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA). La segunda etapa de cosecha tendrá rindes menores, por lo que el promedio final estaría en torno a 8.400 kg/ha, de los mejores de la historia. Pero no hay que cantar victoria hasta que el grano esté en los silos.

El arroz fue uno de los cultivos más afectados por el retraso cambiario de años previos. El aumento reciente del dólar reduce los costos, aunque muchos de ellos están en dólares. En especial, el mantenimiento del precio de los combustibles en pesos hace que su precio en dólares baje fuerte (gráfica). No es un aumento de competitividad automático, pues también bajó el precio en países competidores, pero ayuda.

En total, el costo por hectárea de arroz estaría bajando en torno a 10% en dólares. La suba del dólar también reduce el costo industrial medido en dicha moneda, de manera que “acerca” el precio de exportación al de la chacra. Los precios de exportación habían caído a mínimos históricos en la última zafra, pero han mejorado -entre otras cosas- por la propia epidemia de Coronavirus: los gobiernos de varios países consumidores (tanto importadores como exportadores) han priorizado la seguridad alimentaria y decidieron asegurarse la provisión de arroz, frenando exportaciones o anticipando importaciones, lo que elevó los precios. En estas circunstancias, se expresa la nobleza del grano de arroz: alimento sano, económico, fácil de estoquear y de amplio consumo para las grandes poblaciones del mundo. De todas formas, el efecto de la crisis sanitaria en el precio del arroz sería transitorio: si bien a nivel global se estima una caída en la producción y un aumento en el consumo, la oferta aún supera la demanda.

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Los precios han subido en torno a 10% respecto al año pasado, lo que lleva la tonelada de arroz blanco por arriba de los US$ 500 FOB. Los aumentos serían similares en otras categorías. Lamentablemente, este empuje en los precios encuentra al arroz con su menor área en décadas. Que sirva de aliciente para recomponer un rubro de alta productividad e impacto en la economía.

Las cosechas de soja ya se han desplegado en el norte y avanzan en el litoral centro. El impacto de la sequía -inicialmente localizada en el sur- se extendió luego a otras zonas, donde los cultivos se habían desarrollado con mucho vigor y buen potencial. Así, chacras que pintaban para superar los 3.000 kg/ha, no pasarán los 2.500 kg/ha, aunque se espera que en el litoral centro y sur los rindes estén más arriba. Hoy es difícil estimar un promedio nacional, pero la proyección de cosechar cerca de 3 millones de toneladas a nivel nacional quedó atrás y tampoco sería plausible alcanzar los 2,5 millones. La producción nacional estará más cerca de los 2,3 millones (gráfica). Hubo áreas del sur (en especial en San José) donde la sequía pegó duro y los rindes serán muy bajos.

Con rendimientos mermados, los números de la soja son finos. La suba del dólar ha permitido -también en este cultivo- una reducción del costo en dólares, en particular costos fijos y fletes (que se ajustaron 10% a la baja). Pero si el productor paga renta -como la mayoría-, con los precios actuales el rinde debe ser mayor a 2.500 kg/ha para vislumbrar un margen. Por eso se ha demorado la concreción de negocios, a la espera de que mejoren los 310 U$S/ton que se ofrecen en Nueva Palmira. Hay argumentos para esperar mejoras: el USDA (Departamento de Agricultura de EEUU, por su sigla en inglés) ajustó a la baja las proyecciones de cosecha en Brasil y Argentina, mientras vislumbra más importaciones desde China, estimando una leve caída en la relación stock/consumo global respecto al año pasado. Hay que ver cómo se traduce esto en el mercado y -en especial- cómo China (principal importador) recompone su economía luego del Coronavirus.

En maíz los resultados fueron más auspiciosos. Los de primera lograron evitar los peores efectos de la sequía, con rindes de entre 5.000 y 7.500 kg/ha (promedio cercano a 6.000 kg/ha). Para los cultivos de segunda los rindes podrían promediar 4.000 kg/ha, con la lógica variación por zona y tipo de campo. Así, tal vez la producción podría superar las 700.000 toneladas, segunda mayor de la historia.

Mientras avanza la cosecha de soja, se planifican las siembras de invierno con varias opciones. El escenario del mercado triguero -contrariamente al de soja- es bajista: la relación stock / consumo global está en un máximo histórico (39%), presionando los precios. En el mercado local ni siquiera hay referencia clara de precio, lo que puede afectar el área nueva. La cebada ha ofrecido más retorno, pero la reciente decisión de una de las malterías de bajar el área proyectada (consecuencia de la caída del consumo de cerveza en Brasil, por la pandemia) pone un signo de dudas en el cultivo. Por un lado u otro, el Coronavirus se hace presente.

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Más dudas que certezas. Mientras el conteo de los casos de Coronavirus es día a día (gráfica), el impacto en la economía es más incierto. A nivel mundial, la recesión es un hecho este año y las proyecciones son tan variadas como oscuras: el banco estadounidense JP Morgan proyecta que la economía de EE.UU. podría caer 40% en el segundo trimestre (!), con el desempleo subiendo a 20%, una crisis mayúscula. China podría no crecer este año y en Europa la recesión será profunda, con distinta dimensión según el país. En América Latina el escenario es grave y el director de OPP, Isaac Alfie, ha reconocido que Uruguay no escapará a la recesión. El gobierno hace proyecciones, pero aún no hay estimaciones oficiales.

Una tras otra, las grandes potencias han desplegado millonarios paquetes de ayuda: la UE 500.000 millones de Euros, Japón 1 billón de dólares y EE.UU. 2 billones. China no ha establecido un “gran plan”, pero instrumenta varias medidas que buscan responder a distintos niveles. Más cerca, Brasil también ha desplegado ayudas por un equivalente a US$ 30.000 millones. El gobierno uruguayo ha venido sumando medidas, y estructuró un Fondo Coronavirus cuya principal fuente serán las ganancias del BROU (más allá de todo el ruido que generó el impuesto extraordinario a los empleados estatales). También aportarán organismos como INIA e INAC, y los productores ganaderos han propuesto que se integre el impuesto del 1% a los semovientes, que hoy pueden descontar. Otros rubros harían aportes similares.

El gobierno cuenta también con liquidez propia y préstamos de organismos multilaterales. Ya se han recibido US$ 400 millones del BID y otros organismos trabajan en aportes similares. Es que la economía va a tener un golpazo y el déficit fiscal un aumento sin antecedentes, por los gastos decididos y porque se multiplicarán automáticamente los pagos por subsidio de desempleo, enfermedad, etc.. Uruguay ya venía complicado y ahora la ruta es en bajada, con curvas peligrosas y grandes pozos, sin carteles que digan cuántos kilómetros faltan.

Pablo Mestre
Pablo Mestre
Las cadenas agroindustriales responden por 21% del PBI del país, según un estudio reciente de Exante, presentado en la reciente Expo Prado. El agro no es el único sector de la economía, pero es tan importante como dinámico.
El mejor Prado en años, tuvo un punto opaco. La nula presencia de figuras del Frente Amplio el día de clausura. Algo agravado por una polémica sobre la invitación a Fernando Pereira (al parecersí, fue invitado), y hasta una campañita en redes apoyada por algún legislador opositor llamando a no visitar la Expo. ¿Por qué se dan estas cosas en momentos en que el agro es la locomotora que lidera la recuperación económica post pandemia?
Son 54 años de identificación y compromiso con un sector decisivo y vital de la economía de Uruguay. Un sector pujante y vigoroso que provee a la humanidad de carne de la más alta calidad surgida de la producción totalmente natural, que es valorada por los mercados más exigentes del mundo, así como diversos cultivos -de la soja al arroz- que encuentran gran demanda en diversidad de naciones. El 31 de mayo de 1968, El País estableció las bases de su Sección Agropecuaria, que se tradujo en páginas en sus ediciones cotidianas y un suplemento que reflejaron las opiniones, inquietudes, problemas y soluciones de los hombres y mujeres que son protagonistas, desde el amanecer de cada jornada, de la actividad agropecuaria, una labor que no admite pausa porque los tambos deben remitir todos los días la leche a las plantas elaboradoras, debe atenderse la alimentación y otros aspectos del ganado en los campos y cuidar los cultivos que siempre están sometidos al azar de las condiciones climáticas.
La gran cosecha de soja de este año impulsó con fuerza el PBI de la economía en el segundo trimestre, al tiempo que se sembró la mayor área de cultivos de invierno en décadas. Sembradoras y cosechadoras están a la cabeza del tren de la economía
Es un desafío importante, que el contacto entre el campo y la cuidad no sea solo durante la rural del Prado, debe ser todos los días pensando que sin dudas si al campo le va bien al país le va bien
Hay señales claras de retracción en el mercado chino -principal para la carne vacuna- pero la producción ganadera está fortalecida y se expresa con claridad en la Expo PRADO. Se suman inversiones para seguir creciendo, aún con precios menores
Es conveniente instrumentar la explotación a través de una SAS o SRL para poder aprovechar la exoneración de impuestos por las utilidades y la opción del Imeba, siempre que la superficie explotada y nivel de ingresos lo permita
El Criollo de La Pacífica ganó su Tercer Freno de Oro consecutivo y pasó a ser leyenda...
Si Uruguay tuviese las condiciones actuales de acceso arancelario de Australia en los cuatro principales importadores mundiales, en los primeros ocho meses del año habrían quedado unos US$ 124 millones para repartir en el negocio, que es el monto que no hubieran recaudado las Aduanas de los países importadores
Las exportaciones siguen a todo ritmo, con la soja que ya asegura un récord histórico de ventas al exterior. Sin embargo, la situación de China y Europa, con costos que no bajan, hacen que haya poco tiempo para festejos.
La lechería y el arroz uruguayos son dos sectores de reconocida competitividad a nivel global. Su desempeño ilustra bien las fortalezas y debilidades de los agronegocios y la economía. Después de un ciclo 2021/22 excelente, emergen nuevos desafíos
La doble política contractiva -fiscal y monetaria- puede sostenerse sólo con una economía muy robusta y productiva. Pero los problemas de competitividad siguen pendientes, a corto y largo plazo, mientras el escenario global es menos amigable

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