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Jorge López: "La carne importada sostiene el consumo en Uruguay"

El director de Abasto Santa Clara analizó la evolución del mercado cárnico durante el primer semestre, las perspectivas para la segunda mitad del año, el rol de la carne importada, la caída del consumo ovino, la situación del pollo y los desafíos de una empresa con más de cuatro décadas de trayectoria

Jorge López, director de abasto Santa Clara

<La menor faena<de ganado en Uruguay, el fuerte dinamismo de las exportaciones y el mayor protagonismo de la carne importada marcaron el mercado cárnico durante el primer semestre de 2026. En ese contexto, el director de Abasto Santa Clara, Jorge López, afirmó que el consumo interno logró mantenerse firme gracias al abastecimiento proveniente principalmente de Brasil y analizó, en entrevista con Hablemos de Agro de Canal 10, las perspectivas para el segundo semestre, la realidad de las distintas proteínas y la evolución de una empresa que acaba de cumplir 41 años de actividad.

El director de Abasto Santa Clara, Jorge López, realizó un balance positivo del mercado cárnico durante el primer semestre del año y destacó que, pese a la menor faena registrada en Uruguay, el consumo de carne se mantuvo firme gracias al mayor protagonismo de la carne importada, principalmente desde Brasil.

Este domingo en Hablemos de Agro, López señaló que el primer semestre estuvo marcado por el buen desempeño de las exportaciones uruguayas, lo que redujo la disponibilidad de carne para el mercado interno. En ese contexto, recordó que la faena cayó alrededor de un 15% respecto al mismo período del año anterior y estimó que la recuperación de la actividad industrial recién podría observarse hacia el cierre de 2026.

A pesar de ese escenario, afirmó que el consumo de proteínas animales continúa creciendo. Según indicó, tras superar los 100 kilos por habitante el año pasado entre todas las proteínas, en lo que va de 2026 el consumo total registra un incremento cercano al 4,6%, un dato que consideró muy positivo para el mercado interno.

López sostuvo que la carne importada volvió a demostrar su importancia para abastecer el consumo local en momentos de menor oferta nacional. Explicó que durante buena parte del primer semestre Brasil priorizó sus envíos hacia China, por lo que conseguir mercadería fue más complejo para los importadores uruguayos. "Tuvimos que hacer malabares para conseguir mercadería, pero la conseguimos", resumió.

Actualmente, dijo, la oferta brasileña muestra una mayor fluidez, mientras que Argentina continúa prácticamente fuera del mercado por sus altos precios y Paraguay mantiene una participación menor.

En cuanto a la participación de la carne importada en el consumo interno, López explicó que pasó de representar algo más del 20% a ubicarse entre el 31% y el 32% del total consumido en Uruguay. Además, señaló que existe una diferencia de precios cercana al 20% respecto a la carne nacional, factor que continúa impulsando la demanda de los productos importados.

Respecto a los cortes con hueso, indicó que el asado brasileño ingresa principalmente por una cuestión de precio, especialmente desde Río Grande del Sur, donde las características del ganado son más similares a las de Uruguay. En cambio, el asado argentino ocupa un segmento diferente, orientado a consumidores que buscan animales más jóvenes y una calidad específica, aunque sin representar volúmenes significativos.

López aseguró también que el consumidor uruguayo ya incorporó con naturalidad la carne brasileña. Como ejemplo, recordó que la reciente promoción realizada por las carnicerías para el Día del Padre se desarrolló con asado importado desde Brasil y obtuvo una muy buena respuesta del público.

Jorge López, director de abasto Santa Clara

La incidencia del mundial de fútbol

Más allá de las variables comerciales, López destacó que el consumo de carne en Uruguay también está fuertemente ligado a factores culturales. Como ejemplo, recordó el impacto que tuvo el Mundial de fútbol sobre las ventas de asado.

Explicó que los partidos de la selección uruguaya, disputados en horarios ideales para reunirse alrededor del fuego, impulsaron significativamente la demanda. Incluso señaló que uno de los encuentros, jugado un lunes, generó un nivel de ventas comparable al de un fin de semana. "El asado y el fútbol son una combinación perfecta para el uruguayo", resumió.

Consultado sobre las perspectivas para la carne importada en el segundo semestre, López indicó que el mercado esperaba una caída más importante de los precios brasileños luego de que ese país completara sus compromisos de exportación hacia China. Sin embargo, la baja fue más moderada de lo previsto.

Según explicó, los valores descendieron apenas entre US$ 200 y US$ 300 por tonelada antes de estabilizarse. La expectativa era que existiera una ventana de mejores precios entre julio y septiembre, pero sostuvo que la menor oferta terminó limitando esa posibilidad. "Algunas plantas dejaron de vender y muchos productores optaron por retener vientres antes que vender ganado a esos valores, porque entienden que sigue faltando ganado en el mundo", afirmó.

En cuanto al mercado uruguayo, López consideró que la oferta de ganado seguirá siendo ajustada durante buena parte del año. Recordó que mientras en 2025 se faenaron cerca de 2,45 millones de bovinos, este año difícilmente se alcance el objetivo de 2,15 millones de cabezas, ya que el ritmo de faena continúa siendo inferior al necesario para llegar a esa cifra.

Para el director de Abasto Santa Clara, los elevados precios internacionales seguirán sosteniendo el valor de la carne uruguaya, aunque advirtió que existen factores que condicionan el abastecimiento del mercado interno. Entre ellos mencionó las ventanas de faena destinadas a la cuota 481, que reducen la disponibilidad de carne de animales de campo, precisamente la más demandada por los consumidores.

A eso se suma, dijo, un cambio estructural en la oferta de vaquillonas, ya que una parte importante de esos animales pasó a los corrales de engorde. Como consecuencia, disminuyó la disponibilidad de carne de campo y aumentó el peso de la producción de feedlot.

López señaló que, si bien la calidad de la carne proveniente de corrales es buena, el consumidor uruguayo continúa mostrando una clara preferencia por la carne de animales criados a campo. Además, sostuvo que los altos valores que alcanza la carne de feedlot en los mercados de exportación también encarecen su precio en el mercado interno, por lo que muchos consumidores terminan optando por otros cortes.

Respecto a las perspectivas para la segunda mitad del año, estimó que el mercado permanecerá relativamente equilibrado. Consideró que durante el tercer trimestre Brasil continuará abasteciendo a Uruguay con mayor fluidez, mientras que hacia el cierre del año aumentará la oferta de ganado nacional, lo que permitiría mantener abastecido el mercado interno.

En cuanto al negocio exportador, López se mostró optimista y afirmó que Uruguay continuará colocando carne en el exterior a valores elevados. No obstante, aclaró que ese buen desempeño no implica necesariamente nuevas subas para el consumidor local, ya que el mayor abastecimiento de carne importada contribuiría a estabilizar el mercado. "Se terminó el tiempo de la carne barata en el mundo. Hay que acostumbrarse a ese escenario", concluyó.

Jorge López, director de abasto Santa Clara

El rol de la carne ovina

En materia de carne ovina, Jorge López manifestó su preocupación por la fuerte caída del consumo en Uruguay, una tendencia que, según indicó, se viene profundizando desde hace varios años.

El director de Abasto Santa Clara señaló que el consumo de carne ovina registra una baja superior al 30% respecto al año anterior, que a su vez ya había mostrado un descenso similar frente al ejercicio previo. "Estamos en un consumo de menos de dos kilos por habitante, es prácticamente irrelevante", afirmó.

López atribuyó esta situación, entre otros factores, al incremento sostenido del precio del cordero, que actualmente supera los US$ 6 por kilo. Si bien reconoció que los buenos valores benefician al productor, consideró importante que el consumo interno recupere participación. "No me gustaría que desapareciera la carne ovina de la mesa de los uruguayos. Es bueno que exista una mayor representatividad dentro del mix de carnes que consume el país", sostuvo.

Al referirse al mercado del pollo, cuestionó el actual sistema de asignación de las cuotas de importación y aseguró que los recientes cambios generaron incertidumbre para las empresas importadoras.

Explicó que Uruguay permite importar un volumen equivalente a aproximadamente el 5% del consumo nacional y que, desde este año, la distribución de ese cupo pasó a realizarse mediante sorteos trimestrales. Según López, este mecanismo dificulta la planificación comercial, ya que las empresas desconocen con anticipación el volumen que podrán importar.

Además, señaló que las nuevas condiciones obligan a que el 60% del pollo importado corresponda a cortes con hueso y solo el 40% a suprema, una composición que, a su juicio, no responde a la demanda del mercado durante gran parte del año.

López consideró que el pollo producido en Uruguay no es especialmente competitivo en precio frente al producto brasileño y sostuvo que la cuota de importación funciona como una herramienta para complementar la oferta sin afectar significativamente a la industria nacional. Recordó, incluso, que el año pasado fue necesario ampliar las importaciones para cubrir la menor disponibilidad de pollo provocada por problemas en la producción local.

También cuestionó algunas exigencias sanitarias y regulatorias que, según dijo, terminan actuando como barreras para el ingreso del producto importado. Como ejemplo mencionó la vida útil exigida para el pollo congelado, que en Uruguay es de diez meses, mientras que en otros mercados internacionales alcanza entre doce y veinticuatro meses. A su entender, esta diferencia desalienta a los exportadores extranjeros a adaptar sus procesos exclusivamente para abastecer el mercado uruguayo.

Finalmente, sostuvo que el sistema actual terminó generando resultados poco eficientes, ya que parte de la cuota de importación asignada durante el primer trimestre del año ni siquiera fue utilizada por algunas empresas, lo que redujo el volumen efectivamente ingresado al país y limitó la competencia en el mercado.

Jorge López, director de abasto Santa Clara

41 años de trayectoria

Al repasar los 41 años de trayectoria de Abasto Santa Clara, Jorge López aseguró que el crecimiento alcanzado por la empresa superó ampliamente las expectativas que tenía cuando comenzó el emprendimiento.

Recordó que inició la actividad con una pequeña carnicería que comercializaba unos 4.500 kilos de carne por mes y destacó que hoy la empresa tiene presencia en todo el país, abastece a las principales cadenas de supermercados y participa con alrededor del 11% al 12% del mercado nacional.

"Ni en el más optimista de mis sueños imaginaba llegar a una empresa de estas características", afirmó.

López también resaltó el proceso de recambio generacional que atraviesa la firma y valoró especialmente la incorporación de tres de sus cuatro hijos a la conducción del negocio. Explicó que cada uno desempeña funciones específicas y consideró que esa continuidad familiar representa uno de los principales motores para seguir desarrollando nuevos proyectos.

Uno de esos desafíos fue la incorporación del denominado "ciclo 3" de la industria cárnica, orientado a la elaboración de productos con mayor valor agregado. Explicó que, mientras el ciclo 1 corresponde a la faena y el ciclo 2 al desosado, el ciclo 3 incluye alimentos elaborados a partir de la carne, como milanesas empanadas, brochettes y otros productos listos para consumir o cocinar.

Consultado sobre la posibilidad de integrar también la etapa industrial de faena mediante un frigorífico propio, López descartó que ese sea un objetivo de corto plazo. Señaló que la empresa mantiene acuerdos comerciales con frigoríficos nacionales y considera que su principal fortaleza está en la distribución y la logística.

Actualmente, Abasto Santa Clara distribuye carne a unos 1.200 puntos de venta en todo el país y cuenta con capacidad para almacenar más de 2.400 toneladas de productos, infraestructura que, según explicó, resulta clave para abastecer diariamente a clientes de todo el territorio nacional.

De cara al futuro, el empresario sostuvo que la estrategia no pasa por expandirse hacia la faena, sino por continuar desarrollando productos de mayor elaboración y adaptados a los cambios en los hábitos de consumo. En ese sentido, observó que cada vez hay más hogares pequeños y personas que buscan alimentos prácticos, por lo que la empresa continuará apostando a presentaciones listas para cocinar y productos con mayor valor agregado.

"Queremos salir de la carne como materia prima y ofrecer cada vez más soluciones para el consumidor", concluyó.

Licenciada en Comunicación por la Universidad ORT (2017) y máster en Dirección de Comunicación Corporativa (2024). Desde agosto de 2020 forma parte del equipo de Rurales El País. Actualmente colabora con la revista de la Asociación Rural y produce el programa #HablemosdeAgro, que se emite los domingos por Canal 10. Además, acompaña a empresas del sector agropecuario en el diseño y la implementación de sus estrategias de comunicación. Anteriormente trabajó como periodista agropecuaria en El Observador y fue productora del programa radial Valor Agregado, en radio Carve.

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