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MBRF inauguró el complejo cárnico más grande del país, con una inversión de US$ 70 millones

Frigorífico Tacuarembó fue inaugurado en 1960 por Aparicio Secco, con el devenir de los años, en 2006, fue adquirido por Marfrig Group, actualmente MBRF. Tras la obra la planta posee la capacidad de faenar 1.400 animales por día.

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El gigante MBRF inauguró las obras de ampliación de su principal planta frigorífica en el país, para convertirla en el Complejo Industrial Tacuarembó MBRF, con una inversión de 70 millones de dólares en los últimos cuatro años. El evento contó con la presencia del Presidente de la República, Prof. Yamandú Orsi, ministros de Estado, autoridades departamentales, productores, consignatarios y los principales directivos de la compañía a nivel mundial.

El Dr. Marcelo Secco, CEO de MBRF en Uruguay, destacó que esta obra marca el inicio de un capítulo inédito para la compañía en el país. La visión de la empresa se ha materializado en un complejo que hoy cuenta con 52.000 metros cuadrados de procesos productivos emplazados en un área total de 110 hectáreas. Esta expansión permite que la planta alcance una capacidad de procesamiento de 1.400 animales por día, lo que representa un aumento del 40% respecto a su capacidad anterior. De esta manera, el complejo se consolida como el de mayor capacidad de procesamiento de bovinos del país. “Estamos inaugurando hoy un complejo industrial que sigue una línea o un modelo operativo que la empresa pretende generar, y va generando, de operar en mayor escala, con mayor eficiencia, con seguridad y con un alto estándar, manteniendo y concentrando en una unidad muchos procesos productivos”, afirmó el ejecutivo.

La operativa del complejo no se limita únicamente a la faena, sino que abarca una capacidad productiva superior a las 300.000 toneladas por año, incluyendo tanto carne in natura como productos procesados. Este crecimiento está alineado con la estrategia de la compañía de posicionarse como un actor estratégico en el mercado cárnico mundial, aprovechando la eficiencia y calidad que permiten las nuevas instalaciones.

En la inauguración se presentó la nueva planta de hamburguesas, que ha experimentado una transformación muy importante, con una capacidad de producción pasó de 200 a 900 toneladas por mes, lo que equivale a la fabricación de unas 500.000 hamburguesas por día. Este incremento superior al 300% permite a la compañía atender tanto el mercado interno como los mercados de Asia, Medio Oriente y América, donde las marcas del grupo ya tienen presencia en las cadenas más reconocidas.

Marcelo Secco indicó que en Tacuarembó se producen líneas especializadas como Tacuarembó, Viva, Orgánico, Grassfed, Carne Regenerativa, Angus y Wagyu certificada. Además, la planta es proveedora clave para las cadenas globales más relevantes como McDonald’s y Burger King, utilizando marcas regionales consolidadas como Andy y Patty.

“Ampliamos nuestra capacidad para atender con calidad y con agilidad tanto el mercado interno como el externo, convirtiendo al Uruguay en un país aún más estratégico para nuestra empresa y a la vez seguir posicionando al Uruguay como un actor estratégico en el mercado cárnico mundial”, explicó Secco.

La inversión de 70 millones de dólares no sólo se traduce en fierros y tecnología, sino en un impulso vital para el mercado laboral en esa zona del país. Con la ampliación de las obras, se han generado 600 nuevos puestos de trabajo en Tacuarembó, elevando la plantilla a 1.700 empleos directos en la planta, de un total de 4.500 colaboradores que el grupo emplea en todo el Uruguay.

El industrial remarcó que el impacto económico es tangible y directo en la comunidad local. En este sentido dijo que la empresa vuelca anualmente más de 20 millones de dólares en salarios y beneficios únicamente en la plaza de Tacuarembó. Este flujo de capital es considerado por la dirección como una fortaleza para la cadena productiva nacional debido a sus “múltiples derrames” en la economía local. El CEO en Uruguay, señaló que existe una “fuerte vocación de llegar a los consumidores agregando valor a la materia prima nacional y generando empleo genuino en el interior del país”.

El primer paso.

Miguel Gularte, CEO global de MBRF, recordó los inicios del grupo en el país hace dos décadas. Rememoró que cuando Marcos Molina decidió invertir en Uruguay hace 20 años, el contexto era sumamente desafiante, con el país enfrentando secuelas de problemas económicos y la crisis de la aftosa. “Marcos, con su visión de empresario, hizo la inversión y la hizo acá en este frigorífico. Antes de todo, acá fue el primer paso de Marfrig en Sudamérica y en Uruguay”, además destacó que, en la actualidad, Uruguay es reconocido mundialmente por su sanidad y la calidad superior de su carne.

En el marco de su discurso, el CEO de MBRF, recordó que, en septiembre de 2025, se consolidó la fusión entre Marfrig y BRF, que dio origen a una nueva empresa de escala mundial. Esta “gigante” factura anualmente 30.000 millones de dólares y produce una amplia gama de proteínas que incluye vacuno, cerdo, pollo y productos industrializados. Para dimensionar el tamaño de la nueva compañía, Gularte detalló que la empresa faena 1.700 millones de pollos al año y 10 millones de cerdos, contando con 130.000 colaboradores en todo el mundo y 10.000 productores integrados.

Sobre la planta de Tacuarembó, dijo que “no es una simple inauguración, es la primera inauguración de la nueva empresa de MBRF” y destacó que la planta hoy procesa el 15% de la producción uruguaya, convirtiéndose en la pieza central de esta nueva etapa de la historia corporativa en el país.

Trabajar juntos.

El principal de MBRF, Marcos Molina, aportó su visión empresarial cargada de pragmatismo y desafíos para el futuro inmediato de la ganadería. El industrial, quien recordó con anécdotas su llegada a Tacuarembó hace 20 años, destacó el orgullo de ser uno de los tres únicos proveedores globales de McDonald’s en el mundo, junto a Cargill y Tyson Foods. Posteriormente, su discurso se centró en la necesidad de mejorar la eficiencia del sector primario para sustentar la infraestructura industrial.

Molina planteó como su preocupación más importante que, la industria cárnica uruguaya opera hoy con un 30% de capacidad ociosa, un costo que calificó de elevado tanto para las empresas como para el Gobierno a través del pago de los seguros de paro. “Mi propuesta para el Presidente hoy sería un gran desafío para el gobierno, la industria, los productores, tenemos que trabajar juntos. Ahora tenemos un desafío en tres años de aumentar la producción del Uruguay, tanto de carne como de terneros”, propuso el empresario brasileño.

El objetivo es incentivar a los productores para aumentar el rodeo vacuno, incrementar el peso de la carcasa y disminuir el tiempo para faena, logrando que el ganado sea más eficiente.

Molina señaló que la producción de ganado en Uruguay no ha crecido significativamente en los últimos 20 años, y que el aumento de faena en esta planta en particular, se debió a movimientos estratégicos, mientras que se analizaba por parte del gobierno, el negocio pactado con Minerva, para la venta de las otras plantas de menor porte que el grupo posee en el país (Inaler, Colonia y La Caballada). En este contexto, dijo que el proyecto original era de elevar la faena a 4.000 cabezas diarias, pero advirtió que la obra no se hubiera realizado, sin el negocio con Minerva, porque estructuralmente “falta ganado en Uruguay”.

Su mensaje fue directo, “tenemos que trabajar duro, tenemos que aumentar la producción, tenemos que aumentar el rodeo de Uruguay y tenemos que generar más empleo, más ganancia y agregar valor para toda la cadena productiva”.

Reglas claras.

El Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Dr. Alfredo Fratti, recogió el guante de las propuestas del empresario y reafirmó el compromiso del Estado con la transparencia y el mantenimiento de las reglas de juego. Fratti recordó la historia del frigorífico Tacuarembó, vinculado indisolublemente a la identidad del departamento desde los tiempos de Aparicio Secco y la exportación, que realizaba en aquel entonces, de tasajo a Cuba.

El ministro destacó que el Gobierno se siente satisfecho de que los inversores encuentren en Uruguay un país que mantiene la estabilidad más allá de los cambios de mando. “Lo que queremos es que las reglas sean claras y no me las cambien todos los días. Eso es lo que intentamos hacer cuando nos tocó y lo que estamos tratando de hacer ahora”, aseguró. En respuesta directa a Molina, Fratti afirmó que Uruguay tiene todas las condiciones para alcanzar la faena de 3 millones de animales, una meta que no considera “ninguna quimera ni cosa loca”, sino una cuestión de fijarse objetivos claros y trabajar con el productor.

Desde el Ministerio recordó que se impulsa el programa PROCRÍA para escalar la producción de terneros. Asimismo, enfatizó la necesidad de una “prolijidad extrema” en los procesos, dado que los productos con mayor valor agregado exigen análisis microbiológicos rigurosos. “Tenemos que demostrarle a los que nos compran que no solo tenemos buena calidad de carne, sino que somos seguros y tenemos un Estado presente”, concluyó Ministro Alfredo Fratti.

Compromiso.

El cierre de la ceremonia estuvo a cargo del Presidente de la República, Yamandú Orsi, quien aceptó formalmente el reto planteado por Marcos Molina. Orsi reconoció que el dato de la capacidad ociosa del 30% “habla bien de la infraestructura generada, pero habla un poco mal de cómo no hemos podido acompañar. Algo nos pasó y tenemos que resolverlo”, manifestó el mandatario. En este sentido, le indicó al Ministro Fratti, que si bien “empezamos con alguna idea, como el Procría, vamos a tener que dar una vuelta más”.

El primer mandatario subrayó que la premisa que rige la vida económica del Uruguay es la necesidad de estimular la inversión extranjera directa, y que el país sigue dando señales claras de que los compromisos se cumplen. Sin embargo, hizo una distinción especial sobre la naturaleza de la inversión de MBRF, destacando el factor humano detrás de los capitales. “Atrás de esa inversión hay alguien, hay una persona, hay una familia y es diferente. Debo reconocer que en la persona de Marcos Molina hemos encontrado un uruguayo más que sabe cómo somos, que nos conoce bien y que nos está ayudando a abrirnos en un mundo que cada vez exige más”, afirmó.

Orsi concluyó resaltando que la franqueza de los inversores es valorada por el Gobierno y que el vínculo entre el Estado, los productores y los industriales es lo que permite mantener el “barco a flote” en aguas mundiales exigentes.

Por su parte, el presidente de INAC, el Cr. Gastón Scayola, dijo a Rurales El País, que la planta de Tacuarembó, es un referente en la industria frigorífica desde 1960 y gestionada históricamente por la familia Secco hasta la actualidad, a pesar de pertenecer a capitales extranjeros. Scayola destacó la relevancia de que figuras como “Marcos Molina, el empresario de carne más importante del mundo”, sigan apostando por Uruguay.

“El mensaje de Molina diciendo que no podemos tener 30% de la capacidad ociosa. Es un mensaje relevante y que yo lo refuerzo y lo amplifico”, expresó Scayola. El mundo, según su visión, está ávido de la proteína roja, y la limitante no es la demanda, sino nuestra propia capacidad de oferta. “El mundo está dispuesto a comprar toda la carne que produzcamos. Tenemos la posibilidad de, si producimos el doble, vender el doble y tenemos la industria con capacidad ociosa y que eso la hace no estar bien”.

Para resolver esta ecuación, Scayola propone como meta, alcanzar una faena de 3 millones de cabezas de ganado vacuno cuanto antes, para que la industria sea “saludable” y se dejen de utilizar recursos públicos en seguros de paro innecesarios debido a la falta de actividad.

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