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CampoLimpio amplía alcance y se consolida

Con 28 centros de acopio y red en expansón transforma residuos en insumos reutilizables

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CampoLimpio, la asociación civil que gestiona los envases vacíos de insumos agrícolas en Uruguay continúa consolidando su operativa en todo el país, con un sistema que combina alcance territorial, altos niveles de reciclaje y una logística adaptada a la realidad del sector productivo.

Creada a partir de la normativa ambiental vigente desde 2013, la organización nuclea a más de 120 empresas importadoras y formuladoras de fitosanitarios, fertilizantes y turba, que se agrupan para cumplir con la obligación de dar un destino final seguro a los envases. Hoy cuenta con 28 centros de acopio distribuidos en todo el territorio nacional. “Para una empresa por sí sola es muy difícil poder juntar sus envases y tener un plan logístico real, por eso se creó esta asociación cuyo único objetivo es la gestión de los envases”, explicó el gerente de CampoLimpio, Aldo Invernizzi.

El sistema comienza en el campo. Tras realizar el triple lavado de los envases, el productor los entrega en los centros habilitados, donde se verifica su estado y se emite un certificado que respalda la correcta gestión ante el Ministerio de Ambiente. Luego, los materiales pasan a una etapa industrial en la que se reduce su volumen: los envases rígidos se trituran y los flexibles se prensan, para finalmente ser enviados a reciclaje.

Uno de los principales destinos es la llamada “madera plástica”, un material que vuelve al propio sector agropecuario generalmente en forma de piques, tablas, postes o porteras. “Tiene ventajas como la flexibilidad y la durabilidad, además de que no conduce electricidad, por lo que se usa mucho en sistemas eléctricos”, señaló Invernizzi.

En 2025, CampoLimpio gestionó unas 2.200 toneladas de envases, de las cuales se reciclo el 98% de lo que ingresa al sistema, reflejando la eficiencia del modelo. La red de acopio cubre desde Bella Unión hasta Montevideo y continúa expandiéndose. En los últimos meses se incorporaron tres nuevos centros en zonas arroceras: Tacuarembó, Tomás Gomensoro y Río Branco. A partir de un trabajo conjunto con actores del sector, lo que permite acercar el sistema a más productores y facilitar su uso.

El funcionamiento también se apoya en la capacitación y la generación de conciencia. CampoLimpio trabaja con aplicadores, productores y escuelas rurales, promoviendo prácticas adecuadas desde el origen para asegurar que los envases puedan ser reciclados.

En un contexto donde se evalúa avanzar en la regulación de otros residuos productivos, como las silobolsas, el sistema de CampoLimpio se posiciona como una experiencia ya instalada en el país, con resultados concretos y una estructura en crecimiento que articula al sector privado, los productores y el Estado en torno a un mismo objetivo.

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