Ganadería

Faltan cobrar US$ 200 millones por carne en China

Son 41.000 toneladas y afectan a toda la cadena cárnica.

Federico Stanham, presidente del Instituto Nacional de Carnes.

Pablo Antúnez

El coronavirus en China generó un problema financiero grave para Uruguay. Además de paralizar la demanda de carnes y enlentecer la absorción de los stocks que aún están en poder de los importadores, el cierre de los bancos provocó un enlentecimiento de los pagos de las mercaderías ya importadas.

Hay 41.000 toneladas de carne bovina que representan US$ 200 millones por cobrarse, en vías de cobrarse o en parte ya pagadas por los importadores del gigante asiático, informó el presidente del Instituto Nacional de Carnes (INAC), Federico Stanham, en el marco de un nuevo informe de situación.

En 2019 el mercado chino compró 60.000 toneladas adicionales de carne bovina, reafirmando su posición como el principal importador de carne bovina y menudencias, medido en volumen. El pico de exportación mayor se dio en noviembre y diciembre de 2019, con 30.000 toneladas y en los primeros meses del año en curso, está importando 10.000 toneladas mensuales menos de carne bovina.

Stanham dijo que a eso se sumó una baja de precios de entre 15% y 20% en la tonelada de carne bovina exportada. Esa baja es adicional a la caída de 30% que generó la renegociación de los contratos de noviembre y diciembre de 2019.

“La mercadería para exportar a China se compró con un determinado precio y ese precio, bajó 30%. Eso también genera un impacto importante en la industria frigorífica y en toda la cadena”, explicó el jerarca.

Uruguay tiene una ventaja en este mercado frente a los demás proveedores de la región: puede entrar con cortes con hueso. “Lo que estaba siendo menos afectado eran los cortes con hueso. El impacto de saturación del mercado, que se dio a fines de noviembre, fue menor en los cortes sin hueso”, explicó el titular de INAC.

La baja de precios de China también está impactando en el resto de los mercados hacia los que Uruguay exporta, provocando una reducción de la faena semanal. La industria ocupa el 70% de la capacidad instalada en un año normal, hoy la faena de bovinos cayó 31% y “estamos 30% por debajo de la capacidad de ocupación normal”, afirmó el presidente del INAC.