En un día espectacular para compartir la pasión ganadera, se desarrolló la jura de Hereford en la destacada pista de Durazno. Algunos hablaban de vacas, otros disfrutaban del reencuentro y los niños corrían alrededor de la pista, porque todo forma parte del atractivo de disfrutar del esfuerzo del año.
Rodrigo Fernández Abella, jurado del evento, destacó el nivel en pista, donde buscó “equilibrio, animales balanceados con profundidad de costilla y cuartos, prolijidad en líneas bajas” en la tarde.
Sobre la fila de hembras, explicó que “hace tiempo no veía una fila así de vaquillona mayor en astado, animales que a la postre fueron campeona, reservara y tercera, compiten en cualquier pista del mundo”, comentó.
Además, destacó los datos, “siguen mejorando en Hereford, es impresionante”. También destacó la aparición de “una camada de gente invirtiendo en la raza, es algo bueno, están compitiendo con cabañas centenarias”.
Al cerrar, el jurado describió los animales vistos en pista como “profundos, llenos de carne, se desplazan bien, hay mucha clase”. También consideró las categorías menores. “Hay futuro también con terneros llenos de carne, largos, muy buenos frentes”.
Visiblemente emocionado, Fernández expresó que “no fue un día más para mí, disfruté muchísimo, le puse mucha pasión, me llena de satisfacción encontrar lo que tenía en mente, en astados, en mochos, en las hembras”. Además, Santiago Bordaberry envió un saludo a Santiago y Agustín Fernández, “que están mirando a la distancia”.
Polled Hereford
Cabaña El Paraíso de Bordaberry se consagró con el mejor toro mocho en conjunto con cabaña Santa Fe de Rodríguez de Freitas.
“Culminamos un día muy bueno para El Paraíso, con animales que habían hecho pista antes y anduvieron bien de terneros, te lleva tiempo elegir la genética y el biotipo de animal que querés mostrar, por eso que te premien con el animal que vos querés para usar en tu campo y con tus vacas, es doble felicidad”, estableció Luis Bordaberry, director de la cabaña.
El animal condecorado es un toro que fue desde chico a Durazno, obteniendo ya antes algún premio. “Tiene el biotipo para nuestros campos, con un excelente equilibrio entre carcasa y biotipo carnicero”, describió.
El Reservado Gran Campeón fue expuesto por La Hormiga. Leandro Oholeguy expresó que “es una pista muy competitiva, antes venían muchos terneros y pocos toros pero ahora es casi lo mismo que el Prado”.
Acerca del animal, lo describió como un toro funcional, con mucha carne y pigmentación,”volverá a La Hormiga y la idea es usarlo”, comentó.
El Tercer Mejor Macho fue expuesto por Walter Carlos Romay Elorza. “Es un toro que lo empezamos a preparar tarde pero nos encanta, tiene el frame adecuado, el temaño correcto, mantiene un peso importante, un color atractivo, es ultra suave de frente, con datos objetivos ideales, una muy buena circunferencia escrotal, prepucio correctísimo y una perfecta pigmentación ocular: es probable que lo conservemos en la cabaña, además es hijo de un toro nuestro muy exitoso”, explicó el principal de La Elisa.
En hembras, el control de la pista fue dominado por La Lucha de Echeverría e hijos. “Elegimos en la cabaña entre las terneras, fue al Prado el año pasado, obtuvo el segundo premio y la tercera mejor en la categoría Junior, siempre nos gustó y algún colega también nos lo dijo, pero después depende de los jurados y de cómo llegue”, comentó Ruben Echeverría. En este sentido, destacó el trabajo de Nahuel Cuevas, el cabañero, “vino espectacular”, comentó.
Se trata de “una ternera larga, muy linda de tipo y a veces hay que tener un poco de suerte en una pista como Durazno que ha tenido tantas cabañas importantes, nos tocó a La Lucha después de muchos años, hace 3 años que competimos entre cabañas y es una alegría para nosotros”, agregó Echeverría.
La Reservada Gran Campeona fue de Santa María del Arapey de Alejandra Parietti. “Muy contentos, gran satisfacción porque cuando los vemos en la pista lo podemos comparar con otros y es un animal que nos gusta, disfrutamos esto en familia, es una ternera de principio de agosto con frame moderado, muy ancha”.
Parietti agregó que la trajeron a ver cómo marchaba. “Vuelve a la cabaña y voy a intentar no engordarla tanto, faltan 6 meses de preparación para el Prado”.
La Tercera Mejor hembra mocha fue de San Gregorio Ganadera, en una vaca con Padre NJW 79Z Z311Endure, Madre Gregorio 043 Barra Brava y abuelo materno Satur Poderoso.
Hereford
En astados, el principal galardón para machos quedó en manos de Walter Carlos Romay Elorza. “Tener éxito en estas exposiciones es igualmente de emocionante que la primera vez”, dijo.
“Casualmente acabo de llegar de Estados Unidos donde estuve evaluando genética, adquirimos material genético, algunos en exclusiva y otros con otras cabañas”, comentó. Sobre nuestro nivel, fue claro: “lo hago buscando líneas nuevas, pero el nivel uruguayo en fenotipo y en datos no tiene nada que envidiarles”.
“Este toro es hijo de un toro muy exitoso en Estados Unidos, desde que nació nos encantó, en la planilla objetiva de datos los números son descollantes”, comentó acerca del toro.
El Reservado Gran Campeón y Tercer Mejor Macho fueron de El Ceibal de Miguel Martirena Bove. “Estamos muy contentos, dos terneros con mucha carne, se desplazan bien, con lindas cabezas”.
Al respecto de cada ejemplar, expresó que el Reservado Gran Campeón es una sangre nueva en Uruguay, es su primera producción acá, y el tercero mecánica y sello de El Ceibal. “Sangre por arriba y por abajo”, remató Martirena.
En hembras, Juan Manuel y Lucía Romero Figari, de cabaña Las Marías, obtuvieron el principal premio. “Es una barbaridad, mucha emoción, nunca puedo ver una jura final porque no aguanto los nervios, le ponemos mucho corazón, somos poquitos en la empresa trabajando y lo hacemos porque nos gusta disfrutarlo en familia, me gusta que estemos acá con mi hermana, venir con nuestros hijos...”, comentó Juan Manuel Romero.
La vaca ganadora es hija de un toro campeón de la cabaña hace dos años en el Prado. “Mismo talle, mismo molde, un poco más oscura por la madre pero son los animales que nos gusta criar, nos gusta tener en el campo y pensar que morimos con la nuestra”, agregó. Además, mencionó otros atractivos que tiene el hecho de asistir a las exposiciones: “Nos gusta hablar de vacas, encontrarnos con gente y salir de la estancia”.
Sobre sus cábalas, Romero dijo entre risas que “si la cosa viene bien”, vive la jura mirando hacia abajo, se queda en el mismo lugar donde estaba y le pide a quienes están a su lado que no se vayan de los asientos.
El Ceibal de Miguel Martirena Bove expuso la Reservada Gran Campeona en astadas, completando una gran performance. “Mucha calidad, un color impresionante, femenina, camina bien, cuartos descendidos, contentos con este producto, es una carrera que termina en el Prado”, indicó, agregando que “es una vaquillona que nos interesa, está preñada de un toro nuestro, veremos cómo produce y va al plan de transplante de embriones”.
La Tercera Mejor Hembra fue también de Walter Carlos Romay Elorza, en una vaquillona mayor en CL 1 Domino 0186H en padre, Chañar El Moro 69 4564 en madre y Chañar Domino 955W 10 3271 en abuelo materno.