En este sentido se recordó que en la entrada en vigencia del acuerdo se “va a bajar los aranceles a partir del 1 de mayo en 70% de las exportaciones”, abarcando tanto las exportaciones uruguayas hacia Europa como importaciones desde el bloque europeo. En ese contexto, sectores clave como la citricultura, la producción hortícola y la ganadería aparecen como beneficiarios directos de este proceso.
En este sentido, el embajador europeo dijo que el impacto de esta medida no será inmediato en todos los rubros, pero que “progresivamente se van a eliminar los aranceles para las exportaciones uruguayas en Europa”, explicó.
Las exportaciones de alimentos desde Uruguay al bloque europeo, será uno de los principales ejes de este acuerdo, en un contexto creciente de requisitos desde el punto de vista ambiental y sanitario. En este punto, Mavromichalis dijo que “en Uruguay se respetan mucho las reglas ambientales” y destacó desde el punto de vista de la ganadería uruguaya, que “cuando viajo por Uruguay y veo las vacas, me parecen las vacas más felices en el mundo”.
Una frase que se puede tomar como algo anecdótico, pero en la realidad refleja un concepto más amplio vinculado al bienestar animal y a los sistemas productivos extensivos que se desarrollan en nuestro país. Al respecto, dijo que, en su pasaje anterior como embajador en Suiza, “pensaba que las vacas suizas eran las más felices en el mundo, pero aquí tienen mucho más espacio”.
Mavromichalis remarcó también que la Unión Europea realizará controles y auditorias de lo que nuestro país exporta a ese mercado. “Los controles son importantes para asegurar a los consumidores que tomamos en serio esas cuestiones”, afirmó. Estos controles, según detalló, estarán a cargo de “expertos en cuestiones fitosanitarias o veterinarias que realizarán controles”.
Desde su punto de vista, este proceso no debe interpretarse como una barrera, sino como una herramienta para consolidar la confianza en los productos importados, “si el consumidor pierde la confianza, nadie va a comprar”, advirtió, recordando episodios históricos como la crisis de las “vacas locas”, que afectaron profundamente el consumo de carne bovina en Europa.