Entrevista

Alberto González: “El secreto de Las Piedras es el trabajo”

Frigorífico Las Piedras S.A. está celebrando 40 años de trayectoria, momento que encuentra a la empresa, 100% nacional y familiar, ubicada en el liderazgo de varios rubros en un sector altamente competitivo y donde abundan los emprendimientos de capitales extranjeros. Sus propietarios, tres generaciones todas en actividad, explicaron los secretos de una firma que nació a fines de 1978, en una factoría mínima en infraestructura, y que hoy se distingue por contar con las instalaciones y las tecnologías más modernas en todas sus operaciones industriales, para destacarse tanto en exportaciones como en el abasto del mercado local.

 

Tres generaciones. Los González: nieto, abuelo y padre, una línea de continuidad que celebra el camino transitado y asegura redoblar el esfuerzo para continuar creciendo.

Pablo D. Mestre. 

Un 26 de diciembre, pero de 1978, se llevaba a cabo la primera faena de vacunos en lo que desde ese día pasó a ser Frigorífico Las Piedras S.A. Cuatro décadas después, la empresa que comenzó a trabajar con una playa de faena reducida y con una sola pequeña cámara de frío se convirtió en una firma líder en varios ítems del rubro, manteniendo su condición de ser 100% nacional y familiar, distinguiéndose en un sector donde la inversión extranjera supera el 50% de la actividad local.

Frigorífico Las Piedras tiene algunos números que hablan por sí mismos: en 40 años ha faenado 5.053.815 vacunos y 5.750.326 ovinos al 30 de septiembre pasado, según cifras del Instituto Nacional de Carnes.
Dispone de una capacidad de faena de 1.100 vacunos o de 4.500 ovinos por día, su capacidad de depósito es de 5.000 toneladas en congelado y de 500 de carne enfriada. Y su capacidad de frío es de 3.000 reses madurando.
Sus números de exportación muestran una tendencia creciente, remitiendo productos a 68 destinos, y es líder en la provisión de carne en el mercado interno.

El Dr. Alberto González explicó en esta entrevista cuál es la filosofía de trabajo que guía a la empresa para haber alcanzado la posición que ostenta.

-Hoy Frigorífico Las Piedras, viendo los números, se encuentra en un sitial de privilegio dentro de lo que es la industria cárnica del país. ¿Cómo se llegó a este punto, considerando que debe competir en un mercado donde existen empresas multinacionales?

-El Secretariado Mundial de la raza Angus que se realizará en marzo en Uruguay se publicita en el mundo invitando a conocer “la última gran estancia del mundo”. Uruguay es un país esencialmente ganadero, y es difícil evaluar los pro y los contras de la actividad en un sector donde conviven multinacionales y empresas nacionales y familiares, como la nuestra. Creo que el objetivo puede ser el mismo, pero los caminos para llegar al mismo son diferentes.

El objetivo es llevar adelante una empresa que tenga la virtud de trabajar con alimentos para el mercado interno y para la exportación, con lo que eso conlleva porque es una responsabilidad muy grande. Y más lo es por ser carne, que tiene atributos de calidad que es lo que más buscamos. Uruguay es un país ganadero, pero en el concierto mundial no tiene incidencia. No podemos manejarnos con volúmenes, porque hay competidores con mayor peso en el concierto internacional, con ventajas comparativas muy importantes. Por eso, debemos privilegiar los atributos de calidad, que es lo que buscamos en la empresa, para agregar valor, cuando se puede, y que ese objetivo no sea un agregado de costos.

-Las circunstancias llevaron a que Ud. viviera estos 40 años desde dentro de la empresa, mientras llevaba adelante su formación académica. ¿Cómo ha vivido su evolución?

-En estas cuatro décadas hemos vivido circunstancias muy variadas. Hubo varias crisis en el país, otras del sector y otras de la industria. Por las tres hemos pasado y las sorteamos, con mayor o menor dificultad. Pero siempre lo hicimos pensando en un único objetivo, el de darle calidad y valor al producto con el que trabajamos. Aprendimos que no podemos perder ninguno de los atributos del vacuno cuando se nos entrega en la planta. Deteriorarlos en su calidad en muy sencillo, y sumarles valor, mejorarlos, bastante más difícil. Las 900 personas que trabajan en esta empresa tienen esa consigna, tratando de estar lo más cercano posible de lo 100% óptimo, para que el consumidor, de donde sea, quede plenamente satisfecho.

-¿Cómo se fue construyendo ese objetivo?

-Con la seriedad en el trabajo que nos transmitieron nuestros antecesores, tratando permanentemente de no perder ese norte. Específicamente, vivimos crisis muy importantes, como la del 2000/01 con la aftosa en el sector y general del país en el 2002, y honrar nuestros compromisos fue la principal consigna, lo más importante, fue una gran batalla que dimos y que cumplimos, y que pudimos mantener durante esos años difíciles.

Hay tres pilares que siempre nos guían. El primero tiene que ver con nuestros proveedores de materia prima. Buscamos siempre el diálogo, haciéndoles saber lo que necesitamos. Hemos logrado una estandarización del tipo de animal que precisamos y ese es el gran artífice de la calidad de nuestros productos.

Luego de la consecuencia de nuestros proveedores, trabajamos e invertimos en la permanencia de nuestro personal. Todos los 26 de diciembre, fecha de conmemoración de nuestra primera faena, reconocemos a quienes cumplen 25 años en la empresa. Y son centenares los que hemos reconocido en estos 40 años. A lo largo del tiempo hay mucha inversión destinada a capacitar a la gente. Y eso da réditos.

Y en tercer lugar, están los consumidores. Nos adaptamos a las oscilaciones en el mercado internacional. A veces aparecen países como Rusia en el 2010, EE.UU. en 2006 o actualmente China, que operan fuerte con mayor o menor permanencia. Y trabajamos para que nuestros consumidores tengan nuestros productos en tiempo y forma siempre. Que nos valoren por ser un proveedor seguro y confiable.

-Precisamente China se ha convertido en el principal cliente de la carne uruguaya, llevando actualmente más del 50% de la exportación del país. Pero Las Piedras, aun remitiendo volúmenes importantes, es quien menos le vende.

-China es quien tiene los mejores precios hoy para muchos cortes. Y le vendemos mucho. Tal vez no tanto como otras empresas. Nosotros siempre buscamos mantener consolidados los mercados. No tener que depender tanto de un solo cliente. El “monomercado” es un elemento de debilidad para una empresa, el pan para hoy pero el hambre para mañana.
Las Piedras siempre intenta mantener abiertos los canales tradicionales para la carne uruguaya. Se habla con los clientes, se explica que hay otros que están pagando más por el mismo producto, pero que nuestra preferencia es venderles a ellos, porque han sido nuestros clientes desde hace 25 años. Esa es nuestra filosofía de ventas.

-¿Y cómo es la presencia de la empresa en el mercado local?

-El abasto es el principal destino individual de la carne uruguaya, demandando unas 200 mil toneladas al año. China se acerca, pero aún no se equipara. En el mercado local hay momentos buenos y malos, con mayor o menor consumo, de acuerdo a las circunstancias económicas. Nuestra posición responde exclusivamente a una cadena de distribución que desarrollamos desde nuestros inicios, con llegada al 100% de los comercios minoristas de Montevideo y Canelones y a otros puntos del país. También ingresamos a las grandes superficies con fuerza. Somos la empresa líder en el abasto.

-Viendo las cifras oficiales de INAC, es posible constatar que la empresa es, todos los años, quien más novillos faena. ¿A qué se debe?

-Podrá haber más de una opinión, que admito y puedo comprender. Pero si hablamos de calidad de carne debemos hacerlo de carne de novillo. Hoy, por la baja en la oferta de novillos, está entrando la vaquillona con más fortaleza a la faena. Pero si tenemos que elegir, vamos siempre por los novillos.

-Por consiguiente, ¿le preocupa la falta de novillos que se proyecta para los próximos años debido al crecimiento de la exportación de terneros en pie?

-Más allá de los números, que son incontrastables, es difícil proyectar lo que sucederá en el futuro próximo. No podemos hablar de lo que pasará en 2019. Hay cosas lógicas, como que habrá menos novillos y que posiblemente se faenen más vaquillonas.

Las Piedras tiene su línea de trabajo. Realizamos inversiones en obras, en capital humano, en equipamiento, todo eso para tener un final feliz si tenemos crecimiento en lo que hacemos.

Lo que podemos decir es que el año que viene vamos a trabajar para no decrecer. Estamos realizando fuertes inversiones. Hacer funcionar una empresa, y más de este porte, es muy costoso en el Uruguay actual. El futuro próximo parece complicado, pero estamos seguros de que vamos a sortear la situación como lo hemos hecho en anteriores oportunidades.

-Ud. es el eslabón que une a quien fundó la empresa con la que ya ha ingresado con otros desafíos. De alguna forma, es quien tiene hoy el testimonio para pasarle a la nueva generación. ¿Qué supone esa responsabilidad?

-El gran desafío que siento es que tengo que transmitirle a mi hijo lo que mis mayores me transmitieron a mí. Sus virtudes propias lo distinguirán, pero sabe que tiene que manejar los valores que tuvieron mis padres y que me inculcaron, y que son los que nos guían como familia y como empresarios.

“Pocho” despachando, el pequeño Alberto envolviendo, a mediados de los años 60. Una vocación que se transmite generacionalmente.

 

“No pensamos en vender, siempre hay que seguir adelante”.

José Florentino González, “Pocho” para quienes lo conocen, heredó de su padre Francisco, carnicero e impulsor para que mucha gente ingresara a la profesión, el amor por la profesión. Pero con el paso del tiempo fue seducido por otro aspecto del negocio, el matadero como se decía entonces.

“Mi padre tenía carnicerías. Ya de chico lo acompañaba a los mataderos, al Frigorífico Nacional, y siempre me gustó ese ambiente. Él me compró mi primera carnicería y, ya casado con Olga, alquilábamos y comprábamos otras. Pero mi sueño siempre estaba en tener un frigorífico. Sabía que iba a terminar en uno”, relató.

Con el tiempo, Pocho y Olga fueron propietarios de Carnicería Argentina, en Carrasco.

“Se vendía mucha carne. Nosotros la producíamos matando a façón en el Nacional o en otros mataderos. Siempre novillos, siempre buenos animales. También le comprábamos a otros distribuidores. Y así volví a estar en ese ambiente, en el de los frigoríficos, que tanto me gustaba”, continuó.

El salto que pudieron dar fue adquirir Industrial Pando (IPSA), un matadero habilitado para cerdos y terneros, y con el paso del tiempo e inversiones la planta fue habilitada para faenar vacunos adultos.

“A fines de los 70 se remataba en forma judicial Frimasur. Fuimos con Olga y, tras una dura puja con otro interesado, llegué con el pique hasta donde sabía que podía llegar, pero nos superaron en la oferta. Fue Olguita quien me convenció de hacer una más y así fue que nos quedamos con la planta”, relató.

Aquel pequeño matadero, con una sola y pequeña cámara de frío, fue el inicio de Frigorífico Las Piedras S.A. que comenzó rápidamente a hacer abasto, luego fue habilitado para exportar a Brasil y más tarde a otros mercados, mientras fue mejorando su infraestructura.

“Tuve la suerte de que me acompañara mucha gente que había trabajado conmigo en Carnicería Argentina o en IPSA. Hasta sumé algunos jubilados del Frigorífico Nacional a quienes conocía. Hoy todavía quedan hijos de aquellos primeros trabajadores en nuestro personal”.

Al preguntársele si valió la pena tanto esfuerzo, González dice que sí. “Gracias a Dios, el tema del frigorífico le ha gustado tanto a mi hijo como a mi nieto. Para tener un frigorífico hay que querer mucho a la carne. Hay que poner mucha pasión a lo que se hace. La carne es un alimento noble y hay que cuidarlo, mejorarlo…”

“Siempre pensé y pienso en cómo mejorar la empresa, en incorporar lo más nuevo, lo que nos lleve a seguir creciendo. Ese fin siempre lo perseguimos con Olguita y se lo pudimos inculcar a Alberto y a Alejandro”, dijo emocionado al recordar a su fallecida esposa. “Es que ella siempre fue un puntal para mí y la familia”.

Hablando del futuro de la empresa, de esta suerte de catedral que construyó, afirmó que “de ninguna manera dejaría el frigorífico. Mi hijo y mi nieto me respaldan. Nunca se los pregunté, pero estoy seguro que ellos tampoco quieren dejarlo.

No pensamos en vender, sino en seguir adelante. A pesar de las dificultades, de que siempre hay muchas piedritas en el camino, sabemos que hay que seguir adelante. Y así vamos”.

Las Piedras es la planta que más novillos procesa cada año y la que más abastece al mercado local.

“Si se tiene un sueño hay que mantenerlo y luchar para conseguirlo…”

“Pienso en el futuro y muchas ideas vienen a mi cabeza. No nos toca un partido fácil, pues la industria cárnica es muy sensible al pensamiento popular y el mundo, los mercados y los consumidores, avanzan a pasos agigantados con mayores exigencias. Hoy el consumidor final exige saber dónde y cómo es procesada la carne que compra. Uruguay es el único país en el mundo que puede hacerlo gracias a la ley de trazabilidad individual, lo que representa una gran ventaja comparativa. De todas formas, todos los eslabones de la cadena, desde los productores hasta las plantas frigoríficas y las autoridades, debemos seguir innovando y explotando las cualidades de la carne uruguaya”.

Alejandro González tiene 25 años, es economista y ya conoce todos los ámbitos de la empresa familiar. Hizo su carrera mientras en paralelo asistía al ingreso de hacienda o a la faena, y se metía en los temas contables y comerciales. Asistió ya a varias ferias internacionales en Europa y Asia en representación de la firma.

“Debemos seguir trabajando en una mejor inserción internacional. Como empresa tenemos que continuar con todo lo hecho en calidad, sustentabilidad, bienestar animal, procesos, inocuidad alimenticia y transformación y estrategia comercial. Nos enorgullece y nos responsabiliza, saber que estamos a la par de las mejores plantas frigoríficas del mundo, y es nuestro objetivo que siga así por otros 40 años más. Los uruguayos debemos estar orgullosos de la carne que vemos en las vitrinas y góndolas de los comercios de nuestro país, pues créanme es la mejor del mundo”, afirmó.

Los desafíos “para los que me estoy preparando desde el día en que empecé a formar parte del equipo de Las Piedras, representan un gran reto. También me motivan a seguir luchando e innovando, a continuar vistiendo con orgullo la camiseta de Las Piedras y, más que nada, a seguir por el camino que mi familia transita hace ya 89 años, cuando mi bisabuelo llego a este país y comenzó a trabajar en una carnicería en la calle Misiones”.

Cuando se le consulta sobre cómo estima que se presentará el futuro de la empresa y del negocio, dijo que hay que considerar una vieja receta.

“Hay que mirar en nuestro pasado. Me refiero a nuestro ADN. Mis abuelos me demostraron que si se tiene un sueño, hay que protegerlo y trabajar día a día para conseguirlo. No importa que a veces la vida te dé en la cabeza con un ladrillo. Estoy convencido que el amor por lo hacemos es lo que nos define y nos ayudará a mantenernos siempre juntos y a flote. Si queremos seguir haciendo de Las Piedras una empresa líder y vanguardista, debemos trabajar como lo hacemos desde el inicio: con amor, pasión, humildad y por sobre todo, con mucho esmero y perseverancia”.

A su criterio, los buenos resultados son fruto de varias circunstancias.

“Si hay algo que he aprendido es que es vital rodearse de gente que comparta nuestra visión, ambición y pasión por el trabajo. Un buen asado comienza con un buen productor que busca la mejor genética, un consignatario que le da el mejor valor a esa genética y un trabajador, como cada uno de los 900 que formamos parte del equipo de Las Piedras, que lo trabaje con amor y dedicación. ¿Cuál es el denominador común que lleva al éxito? Luchar por hacer realidad nuestros sueños y levantarnos del suelo tantas veces como sea necesario”.

Más allá de los logros, está convencido de que lo mejor está aún por llegar.

“Los González como equipo, pero más que nada como familia, vamos a seguir pensando en grande, vamos a seguir apostando en grande, pues esto es lo que sabemos y amamos hacer”.