La campaña de cultivos de verano atraviesa un momento complicado en materia productiva, con el maíz como el cultivo más comprometido, especialmente en el sur del país. La falta de lluvias de los últimos meses dejó chacras destinadas a picado o a grano húmedo, mientras que en otros casos ya no existe alternativa productiva viable, según lo describió Juan Foderé, director de Fadisol. En contraste, el norte muestra un escenario más favorable, con expectativas de una buena cosecha.
En un informe elaborado por Valor Agrícola, el director de Fadisol, Juan Foderé, señaló que gran parte del maíz sembrado temprano no logró completar su ciclo. “Gran parte del maíz fue picado, otro fue cosechado para grano húmedo y hay otros que directamente no se van a poder hacer nada y la logística tampoco acompaña”, explicó. En zonas como Soriano y Colonia, la situación es compleja, tanto por el estado de los cultivos como por las dificultades operativas para su aprovechamiento.
La realidad es distinta en el norte del país, donde Fadisol tiene una fuerte presencia en áreas como Ansina, Rivera y Cerro Largo. Allí, si bien el maíz no ocupa grandes superficies, los cultivos muestran un buen desarrollo y permiten proyectar una cosecha positiva. “En el norte del país va a haber una buena cosecha, mientras que en el sur el escenario es mucho más complicado”, resumió.
El maíz de segunda todavía tiene margen para mejorar, aunque todo dependerá de lo que ocurra con las lluvias en el corto plazo. Foderé indicó que el cultivo “se adapta bastante bien”, pero advirtió que es imprescindible que se registren precipitaciones en los próximos días para evitar mayores pérdidas. “Si el clima acompaña de ahora en adelante, en poco tiempo podemos estar hablando de otra situación”, afirmó.
La soja, en tanto, está un poco mejor frente a la falta de agua, aunque también comienza a sentir el impacto. “La soja aguanta un poco más que el maíz, pero día que pasa la producción es menor, sobre todo en las sojas de primera”, sostuvo. En el caso de las sojas de segunda, las chances de recuperación son mayores, aunque el principal factor de preocupación sigue siendo el pronóstico. “Hoy los cultivos están en alerta naranja, pero si miramos los pronósticos puede pasar a roja en poco tiempo”, alertó.
Desde el punto de vista económico, Foderé ubicó el rinde de equilibrio de la soja en torno a los 2.200 a 2.300 kilos por hectárea, considerando un promedio entre cultivos de primera y de segunda. En el caso del maíz, el equilibrio se alcanza con rindes cercanos a los 6.000 kilos por hectárea.
Más allá del impacto climático, el contexto de mercado ofrece cierto respaldo, especialmente para el maíz, impulsado por la buena demanda interna. “La ganadería está en un muy buen momento y puede absorber una producción de maíz que entendemos va a ser bastante floja”, señaló, al tiempo que destacó que los valores actuales, por encima de los US$ 200 por tonelada, permiten valorizar mejor el grano disponible.
Dentro del esquema de cultivos de verano, el girasol aparece como una de las alternativas más destacadas de la campaña. “Indudablemente es el cultivo de este año”, afirmó Foderé, aunque aclaró que el área sembrada sigue siendo reducida. A su entender, se trata de un cultivo con potencial de crecimiento en el futuro, tanto por su manejo agronómico como por las oportunidades comerciales. Si bien no hay cifras oficiales cerradas, estimó que la superficie sembrada de girasol a nivel país se ubica entre 15.000 y 17.000 hectáreas.