Agricultura

Aportar información para evitar más malezas resistentes en soja

Tras la era del glifosato el control se hace más complicado en algunas zonas y afecta el  negocio.

Continúa la siembra de soja de segunda. Foto: Revista Verde.

Pablo Antúnez

La resistencia de las malezas a los herbicidas, especialmente al glifosato, es un problema mundial que complica a la agricultura granelera y que está lejos de resolverse.

En esta zafra y especialmente en el norte del país, la resistencia a las malezas en los cultivos de soja parece haberse incrementado y desvela a productores y técnicos.

“Desde la investigación y especialmente desde Proquimur, el gran desafío es conseguir moléculas de nueva acción para alternar en las aplicaciones”, afirmó a El País la gerente de Investigación y Desarrollo de la empresa, Lorena Caamaño.

Explicó que lo que se apunta a brindar en lo local, es “la educación”, para poder “apoyar desde el punto de vista técnico a los usuarios de los productos. Tratamos de brindar información de los productos y del uso correcto, para que se haga un manejo adecuado y así tratar de evitar que se registren problemas nuevos”.

Por un lado, los investigadores trabajan sin descanso en la identificación de esas moléculas para crear nuevos productos y lanzarlos al mercado. A su vez, aportan la mayor información posible sobre resistencias y sobre el manejo de las moléculas que conforman los herbicidas para que se haga un uso adecuado de esos fitosanitarios.

“El control de las malezas es cada vez más complicado”, reconoció la gerente. La empresa incursiona en el rubro de herbicidas, curasemillas, fingicidas, hormiguicidas e insecticidas.

Visión. La resistencia de las malezas a los herbicidas, en parte, se debe al mal uso de los productos que hoy se aplican en la agricultura granelera mundial, donde el glifosato es el rey de la siembra directa.

“Tuvimos toda una era, la del glifosato, donde los agrónomos estábamos acostumbrados a manejar una herramienta muy única. Se uso y se abusó de esa herramienta muy buena, que era el único elemento que teníamos”, admitió Caamaño.

Explicó que “capaz que más desde lo agronómico, el sistema era muy simple, no se manejaban muchos herbicidas y no se tenía conocimiento de cómo se movían esos herbicidas en el suelo, qué efectos tenían, cómo actuaban en la planta y la generación de problemas de resistencia”, explicó la experta.

Los agrónomos e investigadores recién comenzaron a profundizar cuando apareció el problema de las malezas resistentes y se transformó en un verdadero dolor de cabeza.

“Ahí se hizo un click donde todos los técnicos empezaron a pedir más información. Fue un antes y un después, con una herramienta que era excelente y que sigue siendo excelente como el glifosato”, porque se sigue usando, agregó. “Era mucho más fácil manejar la población de malezas con una herramienta más poderosa”, dijo la gerente de Investigación y Desarrollo de Proquimur.

Estado. Respecto al estado de los cultivos, según lo que puede apreciar en sus recorridas apoyando a los productores, Caamaño señaló que la zafra de soja tuvo “un arranque complicado con los cultivos de segunda, porque no llovió para hacer las siembras, pero finalmente se plantaron las áreas que estaban previstas”.

Consideró que hoy los cultivos, en términos generales, “están bien”, pero aclaró que “hay diferencias por zonas”.

La experta de Proquimur entiende que de aquí en más, “habrá que comenzar a prestarle atención a las enfermedades en el caso de las sojas que están con desarrollos más adelantados, especialmente en el norte del país que fue donde más llovió” y el desarrollo es mayor.

Ahí empiezan a haber situaciones con problemas de enfermedades. “Si las lluvias acompañan se va a transformar en una de las problemáticas que hay que atacar”, estimó Caamaño.

Chinches. En esta zafra también hay nuevas reglas, que en muchos casos se transforman en un problema más.

Entre los cambios está la exigencia del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP) de contar con una receta profesional, aportada por un agrónomo, al momento de hacer aplicaciones contra chinches y resulta difícil que a una determinada altura del cultivo, no se hagan aplicaciones de ese tipo.

Caamaño explicó que “en 2019, el MGAP a través de la División de Servicios Agrícolas, puso bajo receta profesional todos los activos que se usan para combatir las chinches en soja. Eso en realidad, en esta primera temporada, representa un cambio de escenario en esos productos que se usaban masivamente”, destacó.

La nueva normativa significó “un cambio importante para las empresas, desde donde estamos tratando de acompañar ese proceso, llevando información a los distribuidores, de cómo es que se va a implementar el sistema de la receta profesional. Estamos buscando alternativas con perfil ecotoxicologico mejor”, dijo Caamaño.

Proquimur tiene un área experimental de ensayos a nivel local que buscan desarrollar herbicidas. “La problemática de malezas es bien diferente en algunas zonas”, por eso “también hacemos un ensayo experimental en áreas de productores, porque las malezas resistentes son bien locales”, agregó la experta. A veces no se puede extrapolar información de otros países.