Agricultura

Polémica entre exportadores y Aguerre por protocolo con China

Dicen que peligran ventas de soja a ese mercado y el ministro los crítica

Soja. Foto: Marcos Carrera en Twitter.

Pablo Antúnez

Los exportadores de soja están muy preocupados por el nuevo protocolo que las autoridades del Ministerio de Ganadería (MGAP) firmaron con sus pares de China, el que incrementa la cantidad de malezas prohibidas a nivel de semillas, plagas y hongos y aseguran que tal cual está acordado, será muy difícil de cumplir en su totalidad por productores y empresas.

Anoche, al ser consultado por El País, el ministro de Ganadería, Tabaré Aguerre aclaró tajante que “no está en peligro la exportación de soja a China” y remarcó que “el interés del MGAP es defender la producción nacional”.

En los hechos se está dando que las grandes multinacionales que operan en esta área, en estos momentos no están vendiendo soja a China porque no saben cómo actuar y están buscando otros destinos. El gigante asiático es el principal importador mundial de soja y no venderle trae consecuencias inmediatas sobre los precios de la oleaginosa.

Los exportadores de soja locales están molestos con el MGAP, porque argumentan que el protocolo sanitario con China se firmó en octubre y “los productores y comerciantes fuimos enterados hace un mes y medio, cuando ya estaban los cultivos y las malezas implantadas”, explicó a El País Carlos Foderé, presidente de la empresa Fadisol.

Dificultades. Los empresarios y productores uruguayos argumentan que manejar tolerancia cero en el protocolo firmado para una serie de malezas que ya están instaladas en los cultivos “es una quimera” y lo tornan “muy difícil de cumplir”. Por eso están muy preocupados y más frente a un año pinta muy bien.

Foderé explicó que por el sistema de logística, donde se dan pérdidas de identidad en los puertos y en los barcos, porque varias empresas hacen envíos en conjunto, “si ocurriera algún problema a la llegada a China, va a ser muy dificultoso determinar de quién fue ese grano”. Por otro lado, los empresarios dicen que tal cual está acordado el protocolo con China, “no hay control del grano a la llegada” y no hay derecho al pataleo si hay un problema en un embarque.

“Todo el sistema productivo está muy preocupado y sin saber de dónde agarrarse”, argumentó Foderé y la misma preocupación mostraron a El_País otros exportadores.

Se espera en Uruguay una zafra de soja que será histórica, porque hubo baja presión de plagas y lluvias que llevaron al cultivo prácticamente como si estuviera regado, lo que llevará a rendimientos récord, pero paradójicamente, se puede llegar a complicar la exportación de la oleaginosa a China.

El presidente de Fadisol dijo que el sector no conoce antecedentes de que “después de implantada una zafra de soja se haga conocer un protocolo cuando ya están las condiciones dadas. En todo caso se debería haber acordado este protocolo para la soja 2018”.

Otro argumento de los exportadores es que los principales competidores de Uruguay (Bolivia, Argentina, Brasil y Estados Unidos que son fuertes productores y exportadores a China) comenzarán a cumplir el protocolo recién a partir del año próximo. Eso les brinda ventajas al momento de vender frente a las empresas uruguayas, argumentaron las empresas consultadas.

Molestia. Más allá del comunicado que emitió ayer la Asociación de Exportadores de Granos, alertando sobre el artículo 8 del protocolo —que se expone como el que podría traer riesgo comercial— el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca se mostró molesto y salió al cruce de los empresarios.

Aguerre recordó que Uruguay tenía un protocolo con china que regía desde 2004 y el mismo fue observado varias veces por las autoridades sanitarias de China.

Aguerre dijo a El País que el sorgo de Alepo, una maleza cuarentenaria, ya estaba incluida y “siempre se exportó con el riesgo y teniendo los cuidados de no tener sorgo de Alepo”, por más que la pretensión del sector productor fue que el sorgo de Alepo dejara de ser una maleza cuarentenaria.

Sin embargo, Aguerre aclaró que “esa pretensión no depende de lo que quiera el exportador, depende de lo que ponga el que compra, porque es un juego de a dos”.

En sus descargos, el ministro dijo que se trabajó un montón de años con ese protocolo firmado en 2004 con China “pero pasaron varias cosas que son responsabilidad de quien realiza los negocios”.

En ese sentido, aseguró que “hay antecedentes de notificaciones de China por granos coloreados con fungicidas en 2008; problemas de presencia de sorgo de Alepo y granos contaminados en 2011 y el 9 de mayo de 2011 se plantea la necesidad de revisar protocolo”.

Según el ministro, el 3 de julio de 2011 se plantea otra vez la necesidad de revisar el protocolo por problemas de calidad en un barco.

“Todo eso se salvó porque estábamos prometiendo que estábamos en una fase de negociación de un protocolo nuevo, que lo que tiene como objetivo es darnos más posibilidades de negociar ante determinados eventos fitosanitarios”, aclaró el titular del MGAP.

silencio. Aguerre cargó a fondo contra los exportadores y dijo que el 27 de agosto de 2015 se hizo una reunión de la Mesa de Granos en el MGAP, donde se les informó cuáles eran los puntos del protocolo que planteaba China y qué se estaba negociando. Luego, dijo que el 31 de agosto de 2015 se les remitió la propuesta de protocolo que se firmó en octubre de 2016.

“No recibimos ningún comentario del articulo 8 que se pone como el que puede generar riesgo” dijo el ministro y aclaró que “el problema no es solo sorgo de Alepo, porque siempre tuvo que ir libre de la maleza”. Lo que critican los exportadores es que en el artículo 8 del protocolo hay una cláusula que establece que se podría suspender a la terminal portuaria y al exportador. “Nunca se planteó que esto era una dificultad por parte del sector exportador”, criticó Aguerre.

Molesto, el ministro argumentó también que en agosto y septiembre de 2016 se mantuvieron 5 reuniones con la Cámara Mercantil de Productos del País y “la agenda fue propuesta por un documento de la Cámara Mercantil y nadie advirtió nada”. Según el ministro, la cláusula del artículo 8 “existe desde un preacuerdo del 8 de agosto de 2015”, pero “aparece como un problema que pone en riesgo la producción uruguaya 20 días antes de la zafra”.

Aguerre dijo estar muy preocupado porque “se genera incertidumbre e incerteza a los productores previo a la zafra por agentes de la cadena que estaban en conocimiento de esta situación hace un año y medio y en ningún momento advirtieron de eso”.

El MGAP convocará a una reunión con los cuatro mayores exportadores de soja y los productores.

“No acepto que todos estuvieran distraídos y nadie se haya dado cuanta antes del articulo 8”, dijo molesto.

Potencial. Por otro lado, los cultivos ya están prácticamente para levantarse. Marcos Carrera, técnico de Monsanto dijo ayer a El País que “las sojas están muy parejas” y argumentó que “complica encontrar cultivos mediocres”.

Este agrónomo consideró que, si haciendo memoria, en el mejor año de la historia del cultivo se llegó a un récord de 2.600 kilos por hectárea y no fue un año climáticamente tan bueno como este, “tendríamos que estar ahora pensando en alcanzar un rendimiento más cerca de 3.000 kilos”.

Es difícil arriesgar un potencial promedio, pero el sector está esperando en levantar en esta zafra entre 2.800 y 3.000 kilos de soja por hectárea.

Carrera recordó que el cultivo de la oleaginosa “está prácticamente cerrado, falta cosecharlo” y si no se registra algún problema durante la fase de cosecha, seguramente “el rinde promedio en kilos del piso país estará por encima del récord histórico”, afirmó el experto de Monsanto.

Rurales EL PAIS