A horas de un hecho largamente esperado por la región, la canciller interina Valeria Csukasi confirmó en Valor Agregado de radio Carve que en el mediodía de este sábado en Asunción se firmará el Acuerdo Mercosur–Unión Europea, tras 25 años de negociaciones. “Parece poco creíble. La gente me pregunta si es en serio… y sí, mañana se firma”, afirmó en diálogo con el programa.
La firma contará con delegaciones de los cuatro países del Mercosur y de la Unión Europea, en una instancia que, para Uruguay, marca un punto de inflexión en su estrategia de inserción internacional. Sin embargo, Csukasi advirtió que el paso de Asunción no implica vigencia inmediata: “Lo que se abre ahora es la etapa legislativa propiamente dicha”, explicó, en referencia al proceso de ratificación parlamentaria que deberá completarse tanto en Sudamérica como en Europa.
Según detalló la jerarca, el acuerdo será enviado a los parlamentos de cada país del Mercosur para su ratificación, mientras que del lado europeo deberá atravesar primero el Parlamento Europeo. Allí, el texto deberá pasar por comisiones —como comercio internacional y asuntos exteriores— antes de llegar al plenario.
Csukasi estimó que el trámite llevará varios meses y pidió cautela sobre los plazos. “No pensemos que esto está resuelto ya a fines de enero”, remarcó. Como referencia, recordó que otros acuerdos internacionales demoraron entre cuatro y ocho meses desde la firma, pero advirtió que este caso enfrenta resistencias particulares: “Con el acuerdo del Mercosur, que tiene gran oposición de algunos sectores agrícolas europeos, vamos a estar más bien en los ocho o nueve meses”.
Con ese escenario, Cancillería proyecta que la entrada en vigor podría darse en el segundo semestre de 2026, aunque los resultados comerciales concretos se verían más claramente recién en 2027. “Lo que podemos imaginar es el año calendario iniciando en 2027 para ver los resultados concretos del acuerdo”, señaló.
Flexibilidad: Uruguay podría entrar en vigor antes que otros socios
Uno de los aspectos que destacó Csukasi es la posibilidad de que el acuerdo comience a regir de forma bilateral si un país del Mercosur lo ratifica antes que el resto, siempre que la Unión Europea también complete su aprobación.
“Si Uruguay solamente es el único país del Mercosur que ya lo aprobó para ese momento, entra en vigor bilateralmente entre la Unión Europea y Uruguay”, explicó. En ese sentido, sostuvo que Uruguay y Paraguay podrían ratificarlo rápidamente, mientras que Argentina y Brasil podrían atravesar debates más intensos, aunque con perspectivas de aprobación.
Esto abre un escenario en el que uno, dos, tres o incluso los cuatro países del Mercosur podrían acceder a los beneficios del acuerdo en tiempos distintos, dependiendo del ritmo legislativo de cada uno.
Uno de los puntos que generó mayor debate en los últimos meses fue el régimen de salvaguardas, especialmente por la sensibilidad del sector agropecuario europeo frente a las importaciones del Mercosur.
En ese sentido, Csukasi fue enfática: “No cambió en nada”, aseguró, y sostuvo que existe “mucha confusión” sobre lo discutido. Según explicó, la salvaguarda que se mencionó recientemente no modifica el texto del acuerdo negociado hasta 2019. “La salvaguarda del acuerdo sigue siendo exactamente la misma”, subrayó.
La canciller interina aclaró que lo que se definió internamente en la Unión Europea es un reglamento de monitoreo para observar el comportamiento de las importaciones desde el Mercosur, especialmente en productos sensibles como la carne. Ese sistema prevé que, ante variaciones del 5% en importaciones o valores, se active una investigación.
Sin embargo, Csukasi relativizó el alcance real de esa herramienta: “¿Eso significa que nos van a aplicar una salvaguardia porque aumente 5% la importación? No, desde ningún punto de vista”, afirmó. Y agregó que para aplicarla deberían probar un daño concreto a la producción local europea, algo que consideró “imposible de probar” con fluctuaciones normales del comercio.
Además, recordó que el Mercosur también podría utilizar instrumentos similares si determinados rubros se vieran afectados por un ingreso fuerte de productos europeos, como lácteos.
Carne vacuna: 99.000 toneladas y una discusión clave por la distribución
En el capítulo cárnico, Csukasi confirmó que el acuerdo contempla un cupo adicional de 99.000 toneladas de carne vacuna, medido en peso carcasa, distribuido en 55% para carne enfriada y 45% para congelada.
La distribución interna entre los países del Mercosur aún no está definida y, según adelantó, comenzará a discutirse desde mañana. “Habíamos llegado a un acuerdo de damas y caballeros de que no discutíamos la repartición de cuotas hasta que este acuerdo se firmara”, explicó.
Consultada sobre la postura de Uruguay, Csukasi sostuvo que el país evaluará “todos los criterios disponibles” con el objetivo de maximizar beneficios para sectores clave como carne bovina, arroz, miel y también para cuotas vinculadas a lácteos, buscando que los rubros más sensibles puedan proyectarse en el mercado europeo.
Lácteos: oportunidades, competencia y riesgos en la región
Csukasi reconoció que el acuerdo también implica un escenario de competencia creciente, ya que Europa es altamente competitiva en rubros como lácteos y quesos. “Esto es una relación de tener la posibilidad de vender, pero también está la posibilidad de que te vendan”, admitió.
En particular, señaló que Uruguay identificó desde hace años el riesgo de perder competitividad en mercados regionales, como Brasil, donde históricamente tuvo una posición fuerte. Por eso, explicó que por primera vez el Mercosur incluyó productos como quesos y leche en polvo dentro de cuotas, como reconocimiento de su sensibilidad, además de prever instrumentos para frenar la liberalización si se comprobara un daño real a la producción.
Estados Unidos en agenda y un tablero global que se reconfigura
En paralelo, la canciller interina confirmó que el presidente Yamandú Orsi planteó al embajador de Estados Unidos en Uruguay la necesidad de retomar conversaciones sobre acceso a mercados durante 2026. “Hay un interés muy importante en vender más carne”, afirmó.
Sobre el contexto regional, mencionó la expectativa por un posible acuerdo entre Estados Unidos y Argentina, que incluiría una cuota adicional para carne vacuna. Aunque dijo no contar aún con detalles, consideró que este tipo de movimientos, junto con la salvaguarda china y la apertura europea, podrían modificar el tablero de exportaciones.
“Hay que reconfigurar también la forma en que exportó Uruguay sin quedar atados a ningún destino y con el objetivo siempre de diversificar lo mayor posible”, sostuvo.
China: habilitaciones sanitarias y el desafío de recuperar el mercado lácteo
En la agenda con China —en momentos en que el presidente Orsi prepara su viaje al país asiático—, Csukasi indicó que Uruguay llevará temas de habilitaciones sanitarias y volverá a plantear una preocupación persistente: la pérdida de presencia de los lácteos uruguayos en ese mercado frente a la competencia de Australia y Nueva Zelanda.
“Queremos que nuestros lácteos vuelvan a estar presentes en el mercado chino”, afirmó, y aseguró que Uruguay irá con “muchas ideas” para encontrar alternativas.
Respecto a la aplicación de la salvaguarda china sobre importaciones de carne, Csukasi explicó que normalmente estas medidas no afectan embarques ya en tránsito, sino operaciones comerciales iniciadas a partir de la fecha de aplicación. No obstante, evitó proyectar cómo impactará específicamente en países vecinos como Brasil, ya que “cada casuística es particular”.
Transpacífico: un proceso que podría llevar cerca de dos años
Finalmente, Csukasi se refirió al proceso de adhesión al Transpacífico, para el cual estimó un plazo más cercano a los dos años, basándose en experiencias recientes como la del Reino Unido y Costa Rica. “Con la idea siempre de ser muy realistas, imaginamos un proceso más volcado a los dos años”, concluyó.