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Las lluvias cambiaron el escenario productivo: alivio para la soja y señales de alerta en el maíz

Las lluvias del fin de semana cambiaron el escenario productivo en el sur del país: mientras la soja recibió el agua justa para sostener su potencial, el maíz de primera quedó más comprometido

Soja.
Soja.
Hernán T. Zorrilla.

Tras un fin de semana marcado por precipitaciones generalizadas, el panorama productivo en el sur y centro-sur del país mostró un giro significativo. Así lo evaluó el ingeniero agrónomo Federico Britos, director de Britos Hermanos, quien analizó, en Valor Agregado de radio Carve, el impacto de las lluvias recientes sobre la agricultura, la ganadería y la producción de papa, en un contexto de precios ajustados para los commodities y un escenario muy firme para la actividad ganadera.

Britos explicó que el agua llegó en un momento límite para los cultivos de verano. “Veníamos con un déficit hídrico importante, con sojas implantadas y otras por implantar, y con maíces que ya estaban sintiendo el impacto. Esta lluvia cambió rotundamente el panorama”, señaló. Si bien reconoció que puede haber alguna chacra puntual que requiera resiembra, destacó que, en términos generales, el agua fue muy bien recibida y evitó daños permanentes en la mayoría de los cultivos.

Maíz de primera: el más golpeado por la seca

El cultivo que quedó más comprometido fue el maíz de primera. Según Britos, en su zona prácticamente no hubo lluvias entre el 15 de diciembre y los primeros días de enero, justo durante el período crítico del cultivo. “Fue tarde para el maíz de primera. No recibió agua en el momento clave y eso se va a reflejar en el rendimiento”, explicó.

Además, indicó que la alternativa de picar el cultivo tampoco era sencilla, dado que muchos ganaderos contaban con reservas y el negocio no cerraba claramente. “Ahora veremos si estas lluvias permiten al menos alcanzar un mínimo que ayude a pelear con los costos, pero el partido ya estaba jugado”, resumió.

Soja: llegó justo a tiempo

En contraste, la soja atravesó mejor el período seco. Britos afirmó que, salvo situaciones puntuales, el potencial de rendimiento no estaría comprometido. “Llegó justa. Si se dan algunos episodios más de lluvia, el cultivo puede expresar su rendimiento”, sostuvo, aunque advirtió que cualquier resiembra se da ya en una fecha avanzada.

Desde el punto de vista económico, el escenario sigue siendo desafiante. Con valores en torno a los US$ 365 por tonelada, el negocio de la soja ajusta con dificultad. “Cuando uno cruza estos precios con los rendimientos promedio, en general está por debajo de los costos”, indicó. En ese marco, estimó que para alcanzar un equilibrio se requieren rendimientos no menores a 2.500–2.600 kilos por hectárea, cifras que consideró exigentes para planificar como promedio.

“Estos precios no son sostenibles muchos años seguidos. Se puede aguantar uno o dos si la producción acompaña, pero ya se empieza a mirar con preocupación”, advirtió, aunque recordó que los ciclos de precios son parte estructural del negocio de los commodities.

Ganadería: uno de los mejores momentos de la década

El contraste aparece del lado ganadero. Para Britos, la ganadería atraviesa una coyuntura muy favorable, impulsada en parte por los bajos precios de los granos, que mejoran la ecuación del corral. “El negocio del corral es claramente bueno, y la recría sigue siendo atractiva, aunque con terneros firmes que emparejan la ecuación”, explicó.

De cara a 2026, proyectó un escenario similar al de 2025, quizá con algún ajuste menor, pero manteniendo una tendencia positiva. “Las praderas no se comprometieron con la seca y estas lluvias llegaron a tiempo. La ganadería pinta para otro buen año”, afirmó.

Diversificación como estrategia de largo plazo

Consultado sobre la estrategia empresarial frente a precios agrícolas ajustados, Britos fue claro en descartar cambios estructurales apresurados. Señaló que la empresa mantiene un equilibrio en el que aproximadamente un 25–30% de los ingresos provienen de la ganadería, mientras que el resto se reparte entre agricultura y producción de papa.

“No se pueden tomar decisiones estructurales por uno, dos o incluso tres años de malos precios. Este es un negocio de largo plazo”, enfatizó. En ese sentido, defendió la diversificación por rubros, zonas y monedas como una herramienta clave para un país tomador de precios. “No diversificar es demasiado riesgoso”, advirtió.

Papa: un cultivo que aporta estabilidad

En el caso de la papa, rubro histórico para la empresa en la zona sur, Britos indicó que 2025 fue un muy buen año, con buenos precios y producción. El arranque de 2026 muestra valores algo más moderados, aunque sigue siendo un negocio positivo.
Destacó además que se trata de un cultivo con ingresos en pesos, lo que aporta una cobertura adicional, y subrayó la importancia del riego: “El 100% del área nuestra es regada, y eso da otra tranquilidad a la hora de producir”.

Las lluvias del fin de semana dejaron acumulados muy importantes en el sur y centro del país, con registros destacados en Canelones, aportando alivio tras el déficit hídrico, aunque acompañadas por un fuerte temporal de viento en zonas costeras y con nuevas precipitaciones en perspectiva para la segunda mitad de la semana

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