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Nicolás Lussich: “Tiempos de carnes: la ganadería con un escenario auspicioso”

“La ganadería está con un escenario auspicioso y precios que superan su promedio histórico. Hay opción de crecer”.

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Ing. Agr. Nicolás Lussich. 

Luego de la corrección en el precio de los granos, ocurrida a partir de 2014/15, Uruguay enfrentaba una nueva situación en los agro negocios, frente a la cual debía recomponer su base productiva, tendiendo a un área de cultivos menor -aunque importante- y con una productividad más alta; mientras, la ganadería tenía la oportunidad de relanzarse, al presentarse el mercado externo más estable y con buena demanda.

Este escenario de transición de granos a ganadería se vio reafirmado por el nuevo ajuste a la baja en el precio de los granos ocurrido en los últimos meses, un segundo “escalón” de descenso que ha puesto las cuentas en rojo en muchas chacras, todo lo cual derivará -segura y lamentablemente- en menos área para el ciclo 2019/2020. Al mismo tiempo, la irrupción de la fiebre porcina en China ha derivado en un aumento impactante en las compras de carnes, ante la crisis de oferta de carne porcina. Esta demanda, que venía ya firme previamente a la fiebre, puso los precios 10 a 15% por encima de unos meses atrás.

Como sucede con cierta frecuencia en los mercados globales, los problemas de unos son oportunidades de otros: para los productores ganaderos uruguayos se abre la posibilidad de responder a la demanda china con mayor producción. No será este año, pero tal vez el próximo nos acerquemos a los 3 millones de terneros, si las señales de mercado se respetan y se facilita la inversión. El escenario es motivante, aunque la ganadería tiene sus plazos y no pueden esperarse movimientos de expansión como sí hubo en su momento en la agricultura. Por otra parte, los precios efectivamente han mejorado y la suba del dólar ayuda, pero esto ha permitido básicamente llevar los valores a su promedio histórico en términos reales, no mucho más (gráfica).

¿Cómo se financiará el crecimiento ganadero? La banca tendrá un rol importante, obviamente. En la agricultura, ha refinanciado -con tasas mayores, claro está-, para facilitar a los productores el repago, mientras el endeudamiento global se reduce levemente. En ganadería, la deuda creció, pero en el último año parece haberse estabilizado, mientras el PBI sectorial mejoró (cuadro). Por esto, seguramente hay espacio para financiar la expansión ganadera que se proyecta, aunque con cautela por el ajuste que se está procesando en el precio de la tierra (garantía clave en el crédito rural). Además, todo este escenario favorable para el sector cárnico no objeta la necesidad de que el país reduzca costos, de manera urgente, si pena de que la economía se complique aún más de lo visto hasta ahora.

Más allá de las buenas noticias de la coyuntura, es la oportunidad también para reafirmar fortalezas y reducir debilidades que aún están presentes en el sector cárnico, de manera de aprovechar mejor las buenas circunstancias y apuntalar el crecimiento a largo plazo.

En cuanto a dificultades, vale recordar que China -siendo el principal mercado para la carne y muchos otros productos- está bastante lejos: son más de 40 días de navegación, por lo cual la eficiencia logística es clave, para hoy y para el futuro. Y hay mucho para hacer a nivel portuario (canales de acceso, dragado) y en la capacidad de Uruguay de insertarse bien en los circuitos marítimos de la región y el mundo; en este plano las dificultades de los vecinos nos beneficiaron para captar más cargas y movimiento (lo que permite reducir costos unitarios), aunque ahora ocurre lo contrario: Argentina se muestra más activa en mejorar la eficiencia de sus puertos, lo que puede afectar nuestra propia capacidad logística. Para los alimentos frescos, como la carne, todo esto es muy relevante.

Otro asunto clave es fortalecer el producto en sus aspectos tangibles y también intangibles. Creo que la carne es uno de los alimentos más nobles y así lo ve la mayoría de los uruguayos como consumidores, productores y exportadores; pero en el mundo hay más cuestionamientos a la producción cárnica, en muchos casos sin fundamento, lo que no quita que deba responderse y argumentar. Al momento de considerar la salud, el bienestar animal y la sostenibilidad de la producción, toda preocupación es de recibo. Hay que verlas como oportunidades más que como amenazas, con el convencimiento de que la carne vacuna uruguaya es un producto muy saludable y nutritivamente de los más completos.

Respecto al modo de producción, la ganadería se ha visto cuestionada por ser un generador de gases de efecto invernadero particularmente a través del metano (producto de la fermentación en el rumen de los vacunos); es un punto discutible en su dimensión, pero que ineludiblemente hay que atender, registrar y mejorar. Simultáneamente, hay que difundir mucho más intensamente la biodiversidad asociada al pastizal, base de nuestra producción ganadera; como alimento, es único en su capacidad de sostener una biodiversidad muy amplia, aun en sistemas de producción intensivos, desde minúsculos insectos hasta las diversas aves y mamíferos o animales de mediano porte. Precisamente este rasgo es uno de los componentes intangibles clave del producto: la carne de pasto es buscada especialmente por los consumidores en los mercados desarrollados, conscientes de los problemas ambientales y que quieren hacer un aporte a la sostenibilidad al momento de consumir. El proyecto de FAO y el Fondo para el Medio Ambiente Mundial, recientemente lanzado, apunta en este sentido.

La preocupación por el bienestar animal es otro desafío y allí también hay avances, con la introducción de prácticas de bienestar animal a todo nivel, tanto en el campo como en la industria, que dan respuesta a las inquietudes en este sentido, aunque siempre puede mejorarse más.

Finalmente, no por reiterada deja de ser importante la necesidad de una mejor inserción comercial arancelaria para que la carne se valorice más y sea mayor el ingreso para la producción. Lamentablemente los tiempos de los acuerdos comerciales y las oportunidades para concretarlos parecen haber pasado: hoy el escenario es dominado por Trump y su proteccionismo, con ecos en todo el mundo (incluido el vecindario).

Que haya pasado ese tiempo sin concretar avances es lamentable, pero hay que insistir en la posibilidad de lograr acuerdos. La eterna negociación UE-Mercosur podría arrojar novedades en poco tiempo (ojalá), mientras se puede aprovechar con pericia el mayor margen de maniobra que nos está ofreciendo hoy el propio Mercosur. Si eso se logra el intenso y buen trabajo de nuestras agencias de promoción (INAC, Uruguay XXI) lucirá más lo bueno que vienen haciendo hasta ahora.