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Stanham: “Hoy la industria trabaja con costos altos de hacienda”

El Presidente del Instituto Nacional de Carnes aseguró que el mercado mundial “está con una demanda sostenida” y que “Uruguay colocará muy bien sus carnes”, pero “eso no quiere decir que se incrementará la producción”.

Federico Stanham, presidente del Instituto Nacional de Carnes.

Por Pablo Mestre, Martín Olaverry y Guillermo Crampet. 

– En Expo Melilla el Dr. Alberto González lo señaló a usted como la persona indicada para responder sobre cuál es la situación financiera de la industria frigorífica. Aprovechando la oportunidad, ¿cómo es la situación real?

– En ese mismo momento hice señas de que no podía hablar. Tenemos información de toda la situación financiera de las empresas, que nos entregan de forma confidencial. Lo que hacemos es procesar y analizar los datos pero son reservados, no podemos emitir juicios.

– Entonces, sin entrar en los datos, ¿cuál es su percepción sobre el resultado económico de los frigoríficos?

– El negocio de la industria se ha ajustado mucho. Han habido incrementos de costos internos relacionados a aspectos laborales y energéticos. Pero diría que la principal restricción que tiene el sector industrial es que trabaja desde hace más de un año con costos altos de hacienda. En los últimos doce meses acumulados, el novillo tipo ha estado favorable para el productor de hacienda y desfavorable para la industria. Pero son vaivenes que tiene el negocio dentro de un año y a lo largo de los años. El tema es si una situación favorable para un sector y negativa para otro se mantiene constante durante mucho tiempo, eso puede generar un impacto negativo.

– Teniendo en cuenta que es un año de elecciones y quizás puedan suceder movidas sindicales, más las buenas proyecciones para el precio del ganado, ¿se podría incrementar esta tendencia?

– Si, podría incrementar. Pero hoy la industria está con un convenio laboral vigente y no tendríamos que esperar en los próximos meses alteraciones en ese sentido.

– ¿Cómo considera el momento del país en el mundo de la carne?

– En cuanto a la demanda, está sostenida y liderada por Asia, mayormente China. No hay dificultades para colocar la carne, un aspecto relevante cuando se pone en consideración que Uruguay tiene mucho producto para vender dado que exporta más del 70% de toda su producción. Y desde la oferta, el país transita un momento especial porque después de 5 años de aumentos lentos pero consecutivos del volumen de faena, producción y, en consecuencia de exportación, hace dos años que estamos bajando levemente el stock vacuno. En síntesis veo un mercado demandado y Uruguay que va a colocar muy bien sus carnes, pero no significa que incremente su producción.

– ¿Es una preocupación el descenso del stock?

– No es para alarmar. El stock evoluciona y en esa evolución sube y baja. El país no tiene la capacidad de pasar de 12 a 15 millones de cabezas, y en el entorno a esas 12 millones tiene estos ciclos. El ajuste actual no se debe a un incremento de la faena por un periodo de sequía, sino que venimos con una extracción fuerte entre la faena y la exportación en pie.

– Con respecto al stock vacuno, ¿qué proyecta para el segundo semestre?

– Las proyecciones son complejas porque algún cambio en las variables pueden modificar la orientación. Pero imaginamos que habrá una reacción en aumentar el rodeo de cría y, en consecuencia, la producción. En algún momento la tendencia se revertirá porque los campos se deben poblar.

– Un acuerdo entre EE.UU y la Unión Europea que genere un ajuste en el porcentaje de participación dentro de la cuota 481, ¿podría tener incidencia?

– Dependerá mucho de cuándo se haga explícito el acuerdo, de cómo será, cómo se implementa su gradualidad y en qué cantidad de años. Hoy, en base a los trascendidos, se sabe que será gradual y en mediano plazo, por tanto el efecto no será inmediato. Es claro que Uruguay no se va a desinteresar del contingente, porque cada oportunidad de acceso mejorado la aprovecha muy bien y se explota lo más posible, aunque el cupo se achique.

– ¿Hay alternativas?

– Si hay, con una sutileza que no es menor y es que hoy hay un mercado, la Unión Europea, que permite un ingreso de cero arancel y a una cantidad de cortes importantes. Ningún mercado da eso por sí mismo, o da el arancel cero en su cupo o en su producción, tipo Estados Unidos e Israel con Uruguay. Habrá que esperar que los exportadores encuentren un mix de mercados que permitan ingresar un producto parecido al que se exporta a Europa, que ha sido muy beneficioso para la ganadería del país. Pensamos que se va a ir dando y lo mejor es que hay varios años por delante para adaptarnos.

– Los consignatarios han planteado la posibilidad de importar animales en pie de países de la región para reproducción, ¿considera que sería una buena opción para incrementar el rodeo vacuno?

– Es un planteo interesante. Uruguay tiene un esquema que está determinado por la libertad de comercio. Entiendo que es una alternativa positiva cuando uno tiene necesidades de hacer crecer el rodeo. Quizás una de los temas de preocupación es saber en qué medida la importación puede alterar la calidad genética que acostumbra el país.

– ¿Se está avanzando en algún sentido?

– El Ministerio de Ganadería está trabajando en unificar criterios sanitarios con los países del Mercosur para hacer posible la circulación de ganado vivo. Es algo común que sucede en las regiones ganaderas más importantes del mundo, en América del Norte por ejemplo. Sin embargo, en nuestra zona y por razones sanitarias históricas se ha visto limitado.

– Y de la exportación en pie, ¿qué opinión tiene?

– He sido muy claro y estoy alineado con la política del Ministerio de Ganadería, que considera que la exportación de ganado en pie ha sido muy buena para el desarrollo del sector cárnico, por lo que se debe mantener. Pero es necesario considerar algunos factores, como saber si estamos extrayendo un porcentaje mayor a la capacidad de equilibrio del rodeo. Son puntos que se deben tener en cuenta.

– ¿Tiene la misma postura con la importación de carne vacuna?

– Si, es una política pública de apertura comercial con los países que cumplen con las exigencias sanitarias. Uruguay es libre para importar carne vacuna y compartimos ese criterio, pero al igual que la exportación en pie, si esto vino para quedarse, donde más del 10% del consumo interno es carne importada, se debe analizar con criterio, dado que cambia la gestión de negocio de toda la cadena.

– ¿Cómo está el estudio que analizará la incidencia de dejar de vacunar contra la fiebre aftosa?

– Es un estudio conjunto entre el MGAP, el INIA y el INAC, y en estas horas se está por firmar el contrato con la consultora internacional. En los primeros días de mayo el equipo técnico de la consultora iniciará los trabajos de investigación para tener en 5 o 6 meses el informe terminado. El objetivo es medir las variables presentes y saber si dejar de vacunar es bueno para ganar más acceso internacional, recibir más dinero y si el costo para el país es menor o mayor. Hay que tener las mejores herramientas, porque en algún momento se debe decidir qué hacer de acuerdo a lo acordado a nivel hemisférico, que define los tiempos en que se dejará de vacunar en todos los países.