Rurales El Suplemento

No sólo del precio vive la rentabilidad agrícola

Resulta fundamental saber cómo usar los seguros de precios para ir cubriendo costos.

Reuters.

Fimix Agrofinanzas[email protected]

En el arranque de la siembra de verano el precio de la soja sigue mostrando un techo muy fuerte en el mercado local, en donde durante buena parte del año se ha afirmado entre US$ 320 y US$ 325 por tonelada, prácticamente sin haber podido superar este nivel.

Entre abril y mayo, los valores en Uruguay alcanzaron los US$ 270 en el mercado disponible, a la vez que en Chicago los valores rondaban los US$ 300 e incluso menos. A partir de mitad de mayo los fondos de inversión, que se mostraban muy vendidos, empezaron a comprar posiciones viendo cómo los peores pronósticos se hacían realidad y el mercado climático se adelantaba por las lluvias históricas en el cinturón agrícola de Estados Unidos.

Después vinieron sucesivos informes del Departamento de Agricultura de Estados Unidos, con idas y vueltas, hasta llegar al momento actual, en el que la posición julio – referencia de los contratos en Uruguay – cotiza actualmente a US$ 360 por tonelada. Esto es una suba de US$ 60 respecto al momento de mayor baja.

Pero, como se explicó más arriba, el mercado disponible en Uruguay nunca reflejó estas subas, consciente que gran parte de la zafra estaba comprometida de antemano y, con buena producción por un verano inusualmente lluvioso, los precios tenían un ancla evidente.

La primera conclusión que puede sacarse es: más que el precio el margen, no debería depender de lo que los compradores definan como un precio de venta adecuado para nuestra producción. Por lo menos, no completamente.

El tema es, como siempre, planificar comercialmente en forma adecuada. Con tiempo suficiente es mayor la chance de que las cosas se analicen como corresponde y se consigan mejores resultados.

Para eso hay que considerar el margen, que es lo que queda de descontar los costos a los ingresos. Y esos ingresos pueden estar comprendidos por herramientas financieras, validadas en Chicago, en donde uno puede activar seguros de precios, por lo que se asegura que si el precio bajase – lo que nadie quiere – estar a resguardo de los efectos negativos que eso puede tener sobre los resultados de la zafra.

Al precio del físico, en el mercado Forward o por ventas en el disponible – agregarle el margen que los seguros de precios en Chicago – mercado de futuros o sin entrega de producción – podrán darnos. Por ponerlo de esta forma: si solamente tengo – o tendré – grano físico para vender, cualquier baja de precios la sufriré con el resto del mercado.

Pero si tomé herramientas de cobertura, por la vía de los seguros de precios en Chicago, cualquier caída de precios que ocurra en el mercado físico de Uruguay la veré en los precios que recibo por mi producción. Pero la diferencia es que podré compensar esas bajas de precios del mercado físico con lo que Chicago me pague con los seguros por la caída en los precios.

Uno puede ir vendiendo físico, con la expectativa de sacar buenos kilos dentro de unos meses. Otra opción es hacerlo solo en parte, comprometiendo menos kilos y la diferencia hacerlo a través de los seguros de precios en Chicago.

En otras palabras, estaré haciendo lo mismo, sin depender de la buena voluntad de mi comprador de granos, ni de estarle dando información sobre mi programa de ventas, ni de físico ni de seguros de precios en Chicago.

Por si esto fuera poco, es la forma de mejorar mi capacidad negociadora al momento de pedir adelantos, o cualquier otra herramienta de negociación comercial.

Las rentas de campos pueden cubrirse con seguros, los insumos, los servicios y la postcosecha también. Todo es cuestión de, dentro de una buena planificación, trazarse los objetivos y, una vez identificados, ser disciplinado en ir cumpliendo con los pasos programados.

Es una forma de ahorrarse dolores de cabeza, tiempo y plata. Que son tres formas de decir lo mismo, expresado en diferentes palabras.

En resumen, es una de las formas de mejorar los resultados de la empresa que, al final de cuentas, es en donde todo productor debería apuntar: a ser más eficiente con los recursos y mejorar la rentabilidad.