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Disruptiva: la fiebre porcina tiene potencial de cambiar los mercados de proteína animal 

China deberá cubrir un déficit de millones de cerdos que están siendo sacrificados.

El virus se detectó por primera vez en Kenia en 1910. Ingresó a Europa por Portugal en 1957 y afectó a la reconocida producción porcina española desde 1960 hasta 1995. En América del Sur sólo afectó a Brasil en los años de 1970. El índice de mortalidad en los cerdos se acerca al cien por ciento. Foto: EFE.

Ing. Agr. Rafael Tardáguila.

La epidemia de la fiebre porcina africana tiene el potencial de cambiar por muchos años los mercados de la proteína animal. El mal, descubierto a principios del siglo XX, es devastador. Se transmite por contacto y una vez infectado el animal muere a los tres o cuatro días. No hay vacuna ni forma de contenerlo que no sea el sacrificio y destrucción de las cabezas que integran una granja infectada.

Además, el virus tiene una alta persistencia. Se ha encontrado dentro de alimentos procesados. Para eliminarlo habría que cocer la carne a más de 200 grados por más de 20 minutos. Incluso en los animales enterrados, puede permanecer vivo durante seis años.

El virus se ha diseminado por todas las provincias de China y avanzó hacia países vecinos como Vietnam, Mongolia y Corea del Norte. Apareció también en animales salvajes de Europa occidental. El Sudeste asiático y Europa albergan el 75% de la población mundial de cerdos. Potencialmente la crisis puede ser de dimensiones difíciles de estimar en estos momentos.

Este año China deberá cubrir un déficit de millones de cerdos que están siendo sacrificados. Se estima que hasta el momento se sacrificaron más de 9 millones de cerdas madres, lo que significa que 150 millones de lechones no nacerán este año. Hay analistas que aseguran que para el año que viene China habrá eliminado 75% de su población de cerdos.

China debe salir al mercado de forma agresiva para cubrir este faltante, comprando todas las carnes que pueda.

Una muestra clara del nerviosismo en el mercado se observó en la reciente feria del SIAL, llevada adelante en la ciudad de Shanghai. Con un alto grado especulativo, hubo importadores que aceptaron precios 10% o más superiores por embarques de carne vacuna desde América del Sur. No fue la actitud unánime de los importadores. Hubo otros que optaron por una posición más cautelosa y no realizaron compras a la espera que pase la tormenta y se tenga un panorama más claro.

En estos momentos hay en China enormes stocks de carne en cámaras de frío, procedente de las decenas de millones de cerdos sacrificados. Cuando comiencen a menguar no habrá con qué reponerlos. Eso se dará en tres o cuatro meses.

Es una incógnita cómo será la capacidad de reacción de la producción. Indudablemente la primera en hacerlo será la producción avícola. La vacuna, por su largo ciclo productivo, tiene menos capacidad de reacción. En tanto avance el segundo semestre se tendrá un panorama más claro.

Pero hay algo que parece cierto. En lo que va del año el valor medio de exportación de la tonelada carcasa de carne vacuna uruguaya promedia unos US$ 3.560 por tonelada con algo más de la mitad del volumen en su equivalente carcasa embarcadas a China. Con toda seguridad, cuando se pase raya al año, el valor medio de la tonelada será superior, así como también la proporción embarcada a China.

El mercado de la hacienda gorda en Uruguay está recalentado por la escasez de animales en edad de faena. La actual situación de demanda internacional ayudará a sostener esos precios.