Rurales El Suplemento

¿Cuánto valdrá la soja en 2021?

Cuando se queman todos los libros, los seguros de precios recobran vigencia.

AFP.

Fimix Agrofinanzas | [email protected]

Cierra el año agrícola y Rurales El País nos pide realizar un balance de los últimos dos semestres. Está claro que ni en el cuento más imaginativo de Orwell una pandemia podría estar en los cálculos y, menos todavía, sus consecuencias.

¿Cómo llegamos hasta acá? Miremos, pues, los precios agrícolas en Chicago… mientras que hace un año el maíz estaba 48 dólares por encima del precio actual (USD/ton 172 vs. 124) el trigo se mostraba alrededor de 18 dólares más que los valores de hoy en día (USD/ton 193 vs. 175). La soja, por su parte, hoy aparece 22 dólares por debajo del nivel de la primera semana de julio 2019 (USD/ton 318 vs 340).

No viene al caso analizar los motivos que llevaron a esta situación, particularmente porque no es nada que no se sepa: las lluvias en EE.UU. durante la siembra de cultivos estivales hace un año, la guerra comercial entre China y EE.UU. desde 2018, los vaivenes de la gripe porcina, primero llevando los precios de todas las carnes a valores sin precedentes, antes de caer estrepitosamente. La seca durante el último verano, en Uruguay, a lo que se sumó la llegada del Coronavirus, golpeando a China, el mayor importador mundial de soja.

La expansión del Coronavirus por el mundo provocó el terremoto de los mercados financieros, en parte por el miedo de los inversores así como por la propia afectación sobre la demanda de bienes y servicios.

Los mercados financieros suelen anticiparse a los hechos que posteriormente sobrevendrán sobre la economía real por lo que, al instalarse el miedo, el capital (no hay otra cosa más cobarde según decía el Contador más famoso) huye de donde ve que el riesgo no compensa la ganancia que se pretende obtener por la inversión realizada.

En medio de esta situación, en parte por efecto de la pandemia sobre el país y en parte por mérito propio, como sacar una cosecha casi récord, Brasil vio devaluarse el Real a ritmo de vértigo. Durante marzo, abril y mayo, el mayor productor mundial de soja, rompió un récord tras otro, en volumen de soja exportado. El principal competidor, EE.UU., vio caer el precio en forma sostenida, después de venir de dos años de perder mercado frente a los brasileños, consecuencia directa de la guerra comercial con China.

El gigante asiático muestra una recuperación incipiente, de la mano de un volumen exportado como nunca por Brasil, al tiempo que EE.UU. ve caer sostenidamente, primero el volumen y después el precio, de forma de volverse competitivo para poder hacer frente a la competencia de soja brasileña.

Se espera que los embarques de soja origen Brasil empiecen a aflojar, dado los mejores precios pagados por los compradores en el mercado interno, debido a mayor escasez de soja allí. Esto, sumado la revalorización del Real, vuelve menos barato (más caro) a la soja FOB (puesta arriba del barco, sin considerar el flete).

China debería, entonces, empezar a aumentar el volumen comprado de soja origen EE.UU., no solamente como parte del cumplimiento de la fase 1 y de la recuperación del consumo en el país asiático, tras ser afectado por la fiebre porcina y por el Coronavirus, sino porque pasaría a ser la fuente más barata desde la cual abastecerse.

¿Puede subir el precio de la soja? Claro que sí. ¿Puede llegar a bajar? Por supuesto. EE.UU. acaba de terminar una de las siembras más rápidas desde que se llevan registros (lo opuesto del año pasado, cuando alcanzó la segunda siembra más lenta de la historia). En el medio, la volatilidad, lleva a que lo que ayer valía, hoy no, sin importar ni tener en cuenta el mercado el costo del productor.

Los fondos, quienes manejan las mayores cantidades de plata en el mercado de futuros, hacen sus apuestas propias. Si los fundamentos los acompañan, mejor. De lo contrario, pues peor para los fundamentos.

En resumen, justamente porque nadie sabe en dónde va a estar el precio, ya que la formación (o descubrimiento) de éste no depende solo de la oferta, la demanda y los inventarios, sino de lo que puedan decidir los fondos, con decisiones que se basan en más información que en los aspectos fundamentales, es que entonces ir con el mercado es buscando las oportunidades que se puedan generar para arbitrar precios.

Los compradores de soja en Uruguay se cubren en Chicago, por lo que hay que mirar las oportunidades ahí. Comprando futuros cuando está muy bajo, como actualmente, o comprando seguros a la suba (Calls) cuando se vuelven baratos. Lo que sea que se haga, buscar los costos más competitivos, siguiendo una estrategia flexible.

El Coronavirus mostró ser la maldición de los cracks y nada se da por seguro, ahora más que nunca. Ahí está la importancia de recurrir a instrumentos baratos para hacer coberturas o para especular con el precio en Chicago. Todos queremos que la soja suba fuerte, mucho y por un tiempo prolongado. Pero quién paga la fiesta mientras eso no ocurre…

Hay que ser responsable con las expectativas generadas y, mucho más, cuando la plata es de otro.