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Un riesgo grande

Ing. Agr. Rafael Tardáguila | rafael@tardaguila.com.uy

Me preocupa que viene todo tan bien, que puede que pase algo que lo tire abajo”, dijo hace algunos meses un conocedor del mercado ganadero uruguayo. Es de esos sustos irracionales que tienen más que ver con las sensaciones que con lo real. Pero ese “algo que lo tire abajo” empieza a tener nombre y se llama residuos de medicamentos veterinarios en la carne exportada.

Pocas semanas atrás China decidió la suspensión de las importaciones de carne desde frigorífico San Jacinto por la aparición de restos de fluazurón por encima de los umbrales permitidos. Se trata, sin duda, de un mazazo para esa planta, pero el país lo puede absorber sin grandes contratiempos.

En la última semana desde la Aduana de China se informó del rechazo de 34 toneladas de carne vacuna uruguaya en febrero, volumen embarcado por cuatro plantas, dos de ellas por problemas de etiquetado y las otras dos por la detección en destino de restos de fluazurón y de fipronil. Ambos productos son usados como garrapaticidas, el primero con mucha más frecuencia que el segundo, dado que la garrapata tiene actualmente en el país una gran resistencia al fipronil, por lo que su efectividad se redujo de forma significativa.

Hasta el momento China no comunicó ninguna nueva suspensión de plantas uruguayas, pero eso se podría dar en algunas semanas o meses. Cabe recordar que la suspensión de San Jacinto se debió a una producción de setiembre y China recién la comunicó en marzo. Si comienzan a sucederse inhabilitaciones de plantas para exportar a China, el principal destino de la carne vacuna uruguaya, comenzará a impactar en el valor medio de exportación y, por ende, en el precio que los frigoríficos pagan a los productores.

Hay un ejemplo distinto, pero similar, en estas semanas en las que hay varias plantas con actividad suspendida como respuesta a que el negocio no estaba siendo rentable debido a los precios del ganado más altos que los valores medios de exportación. Las plantas cerradas representaron cerca de 30% de la faena del año pasado y esa drástica reducción de la demanda provocó en pocas semanas una caída de más de US$ 50 centavos en los precios de la hacienda a faena. ¿Qué pasaría si 4-5 plantas quedan inhabilitadas de exportar a China? Claramente, les quedan todos los demás destinos, pero ninguno con la posibilidad de colocar la gran variedad de productos que se embarcan a China. Y no es casualidad que China es el principal destino, lo es porque es donde se logra el mejor resultado económico.

Se está avanzando desde varios lados para intentar minimizar este grave riesgo. Por un lado, se están evaluando tests rápidos que permitan tener una idea del riesgo del lote que ingresa a planta. Pero desde el sector veterinario comentan que estos tests arrojan varios “falsos positivos”, lo cual generaría problemas. Claro que, en los casos positivos a esa prueba, se podría realizar otro más preciso -y más costoso- y liberar para la exportación a los que dieron negativo.

Otra resolución es la inclusión de un octógono en el embalaje del medicamento que diga en letras más grandes el tiempo de espera entre su aplicación y el envío a faena del lote.

También se avanza por el lado de sanciones a los productores que incumplan los tiempos de espera. El Ministerio de Ganadería emitió una resolución en la que se establecían multas importantes para los productores a los que se detecte que no cumplieron con los tiempos de espera que indica el medicamento veterinario entre su aplicación y el envío de ganado a faena. Pero esto es de muy difícil determinación.

En el caso de la suspensión de San Jacinto, luego de que las autoridades sanitarias chinas remitieran al Ministerio de Ganadería una foto con la etiqueta de la caja donde se detectó residuos del garrapaticida fluazurón, se procedió a un rastreo que permitió identificar a un grupo de productores que produjeron esa carne. Según informaron fuentes del MGAP a Tardáguila Agromercados, luego de que los equipos de Sanidad Animal realizaran una inspección de campo se detectó a “un productor” con “irregularidades”, el cual ya fue sancionado.

Estrictamente no puede atribuirse a que ese productor haya sido el responsable de enviar ganado con residuos de fluazurón al frigorífico, pero sí que cometió algún tipo de irregularidad ya sea con su planilla sanitaria o por haber utilizado un garrapaticida de contrabando, por ejemplo, explicaron las fuentes.

Por otro lado, el MGAP no tiene hoy potestades para sancionar a un productor por carne que haya sido denunciada por contaminación en el exterior.

Si bien esta oportunidad el tipo de mercadería embarcada a China permitió llegar a un potencial responsable, las fuentes explicaron que, si se hubiera descubierto en un contenedor completo de huesos con residuos, por ejemplo, la tarea de llegar a un potencial responsable sería bastante más compleja por el número de productores que se verían comprendidos en ese embarque.

Las autoridades del MGAP ya enviaron en su momento su defensa ante China sobre el caso San Jacinto argumentando que la carne se había embarcado en setiembre, previo de la entrada en vigor de la Resolución N° 311/025 (octubre), la cual tipifica como falta grave la detección de residuos de medicamentos veterinarios en ganado bovino para faena y establece las medidas sancionatorias correspondientes.

En el MGAP aún no recibieron una respuesta a esa nota remitida en su momento por parte de las autoridades chinas.

También se debería avanzar en un plan intenso de comunicación a los productores para que se tome conciencia del gran riesgo que corre el país por una actitud irresponsable que puede sacar a un determinado número de plantas frigoríficas -sin ninguna responsabilidad- de su principal cliente.

A su vez, hay otras opciones de control, entre ellas productos biológicos que bien valdría el esfuerzo evaluar su efectividad y, en caso de un buen control, incorporarlo a la paleta de opciones de herramientas de control.

Es un tema grave y urgente y como tal hay que encararlo.

Los nuevos datos del Censo Agropecuario muestran tendencias relevantes en la dinámica del trabajo en el campo, en el marco de un proceso de mayor productividad e ingresos, más allá de las dificultades de la coyuntura.

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