Opinión

El verdadero desacople

Ing. Agr. Nicolás Lussich.

Las exportaciones de bienes del Uruguay cayeron en el mes de septiembre en comparación con el mismo mes del año pasado, lo que lleva a que en el acumulado anual la cifra ya está levemente por abajo de la del año anterior (cuadro). En buena medida la tendencia se debe a la caída en la exportación de soja, que luego de la pésima cosecha registra un descenso en las ventas del 60% respecto al año pasado. Según los números publicados por Uruguay 21 dejando de lado las hojas las exportaciones del Uruguay habrían tenido un aumento del 2% en el mes de septiembre y no una caída del 10% como ocurrió.

Lo de la soja ya es asunto sabido y lo que queda es la expectativa de una recuperación el año próximo, con precios que -si bien han mermado- alcanzarían para recomponer las ventas en la medida que la cosecha sea mínimamente aceptable. Es razonable esperar que esto ocurra, más allá de los problemas de rentabilidad que están afectando a la agricultura.
La caída en las ventas sojeras está siendo compensada por el fuerte aumento en las ventas de celulosa, producto de los mejores precios. En septiembre la celulosa fue el principal rubro de exportación del Uruguay con venta por U$S 157 millones, 50% por encima de lo registrado en septiembre del año anterior.

 

En el resto de los rubros hay comportamientos dispares que ilustran tanto los problemas de competitividad de la economía como también el potencial y el valor que crean algunos rubros que sostienen sus ventas e incluso las aumentan.
Las exportaciones de carne cayeron en septiembre pero mantienen un aumento en el acumulado anual. Como ya lo hemos dicho, es un sector con un potencial de ventas notoriamente mayor a lo bueno que ya muestra, pero que aún está limitado por cuotas, aranceles y una política comercial del Uruguay que ha hecho poco para abrir nuevos mercados y mejorar el acceso a los existentes, más allá de los buenos planes de promoción.

El sector lácteo sigue mostrando una gran capacidad exportadora a pesar de los problemas de costos y endeudamiento. En el caso del arroz septiembre mostró una recuperación en las ventas por colocaciones a Irak a buenos precios, reflejándose la buena calidad del arroz uruguayo, aún en medio de la difícil situación que vive el sector.

También la lana está dando mejores noticias con precios que se han fortalecido notoriamente en los últimos meses.
Sin embargo hay caídas en la exportación de ganado en pie y también una baja en las exportaciones de madera a China. Además hay gran incertidumbre en los rubros que tienen sus principales mercados en la región, con Argentina y Brasil en una situación económica muy complicada.

A eso se agrega la guerra comercial internacional, que genera incertidumbre sobre la evolución de la demanda comercial futura, y la devaluación de las monedas regionales, que seguramente traerán una mayor competencia de nuestros vecinos en nuestros mercados de exportación.

Con este escenario mantener este cuasi empate en las ventas respecto al año anterior sería ya un logro, pero es algo que parece difícil sí además consideramos los problemas de rentabilidad que tienen los exportadores.

Conocido el dato de inflación de septiembre vemos que el valor real del dólar en Uruguay ha subido 5% en el último año. No alcanza, ni cerca, a compensar la fuerte devaluación de nuestros vecinos, pero ayuda -en principio – a las ventas en otros mercados. Pero es allí donde enfrentamos limitaciones comerciales que no hemos logrado superar. Para realmente desacoplarnos de la región, Uruguay tiene que tener una política comercial propia y más dinámica. El empate -quedarnos como estamos- no sirve.

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