El mercado internacional ingresó en una nueva etapa. La novedad de las cuotas por país implementada por China entró en efecto a partir de que la semana pasada la Aduana china confirmó que Australia completó su cupo para este año. Además, Brasil culminó con la producción para China en estos días; los últimos contenedores estarán llegando a destino entre fines de julio y principios de agosto. Por lo tanto, los dos principales exportadores mundiales estarán virtualmente fuera del principal importador mundial. Un escenario nuevo que reordenará el flujo de la carne en el mercado internacional.
A priori, este escenario es favorable para Uruguay, dado que cuenta con una cuota que supera con relativa holgura sus posibilidades de colocación en este destino. Sin embargo, por el momento China no está reaccionando con un mercado firme y precios en alza. Esto porque los importadores anticiparon sus compras en los dos principales proveedores, por lo que cuentan con amplios stocks de carne vacuna importada dentro de las cámaras de frío. La publicación de OIG+X señala que los volúmenes en stock son muy importantes y que han aumentado en los primeros cinco meses del año, en consonancia con importaciones que se mantuvieron elevadas y un mercado interno que no levanta ni acepta las propuestas de precios más altos que pasan los distribuidores.
Los precios de importación de China dejaron de subir a principios de abril, luego de un primer trimestre del año frenético, e incluso corrigieron moderadamente a la baja en las últimas semanas. Son precios muy altos, ampliamente superiores a los que rigieron el año pasado, pero que parecen, al menos dentro de los equilibrios actuales entre oferta y demanda, tener poco espacio para seguir subiendo.
Donde Uruguay podría tener posibilidades de aumentar sus colocaciones es en algunos de los espacios de mercado que dejará Australia. Esto es, cortes finos, de alta calidad, tanto de animales terminados a pasto como, fundamentalmente, a grano. En estos últimos, teniendo en cuenta el gran crecimiento de la terminación a corral en el país, se podrían generar buenas oportunidades. El punto en contra es el largo tiempo de tránsito, que disminuye las posibilidades de enviar el producto enfriado, que es donde se lograrían los mejores precios.
Los exportadores brasileños deben salir a buscar otras opciones de mercado para colocar en el entorno de 100 mil toneladas mensuales (o más) que se embarcan a China. Estados Unidos, con su enorme necesidad de carne vacuna, espera esta oferta de brazos abiertos. Finalmente, no se confirmó la suspensión del arancel de importación de carne vacuna, que fue en principio anunciado por la administración Trump. Pero es muy distinta una tasa de 26,4% que aplica Estados Unidos al 55% con el que se debería operar para acceder al mercado chino por fuera de las cuotas. En el primer caso se puede seguir operando, más aún teniendo en cuenta los precios históricamente altos de la carne vacuna en el mercado estadounidense, pero en el segundo es virtualmente imposible mantener la operativa. Desde Australia hay quienes opinan que solo se podrá seguir trabajando en el caso de productos de muy alto valor, caso de carne Wagyu, cuyos consumidores son de alto poder adquisitivo y el precio no es un factor preponderante al momento de decidir la compra.
La mayor oferta brasileña en el mercado estadounidense ejerce presión a la baja sobre los precios de importación. El USDA, en su último comentario semanal sobre la situación de este mercado, dijo que “los precios de importación de Sudamérica mostraron bajas de moderadas a pronunciadas. La débil demanda tanto del canal gastronómico como del comercio minorista continuó ejerciendo presión sobre el mercado. Al mismo tiempo, la oferta procedente de Sudamérica, principalmente de Brasil, se mantuvo ampliamente disponible”.
El mercado de importación de carne vacuna en Estados Unidos se concentra en carne magra que se mezcla con los excesos grasos que se generan en los feedlots para la elaboración de hamburguesas. La producción doméstica es la que logra mejores cotizaciones, seguida por los precios de importación desde Australia y Nueva Zelanda. El producto sudamericano cotiza con un descuento que ha crecido en las últimas semanas. A fines de mayo era de 10% respecto al precio de importación es Oceanía, diferencia que la semana pasada se había ampliado a 13%. Es patente el impacto de la mayor oferta brasileña.
En este contexto, en el caso de los dos principales importadores mundiales, la expectativa es de un mercado firme, con precios de importación relativamente altos, pero sin subas adicionales.
Dentro del mercado internacional, considerando los tres principales destinos del producto uruguayo, donde puede haber un escenario de mayor firmeza es en Europa, donde rige el plazo del 3 de setiembre para que Brasil dé las garantías suficientes en cuanto al no uso de promotores del crecimiento a lo largo de toda la vida de los animales cuya carne tendrá como destino el mercado europeo. Si se concreta la salida de Brasil de Europa habrá un impacto positivo en los precios de colocación en este destino, aunque habrá más oferta de Brasil en otras plazas.
En síntesis, lo que habría que esperar del mercado internacional para el segundo semestre del año es un mercado firme, pero sin mayores posibilidades de subas adicionales. Trasladando eso al precio de faena y considerando números redondos, los precios tenderían a ubicarse por encima de los US$ 5, pero sin mayores posibilidades de que se llegue a los US$ 6 por kilo carcasa.