Es licenciado en Economía y Administración Agraria, y se desempeña como el responsable del área ganadera de la consultora argentina AZ Group. En la siguiente charla con Rurales El País, analizó lo que sucede con el mercado de la carne en los principales destinos. Al igual que otros analistas, se mostró muy optimista con el mercado ganadero para los próximos cinco años, con especial énfasis en las oportunidades que tienen los países productores de carne de calidad, caso por ejemplo de Uruguay y de Argentina. Allí recalcó la necesidad de diferenciar la carne de calidad con los nichos de commoditie que ocupan otras ganaderías de importancia en el mundo. Con respecto a China, afirmó que visualiza importantes oportunidades de cara al segundo semestre del 2027, una vez que proveedores como Brasil y Australia ya hayan cumplido con su cuota, algo que se estima que suceda antes en el tiempo en comparación a este año. Sobre Estados Unidos, que ha sido un mercado muy volátil con muchos cambios principalmente a nivel arancelario, donde países como Argentina y Brasil se han visto beneficiados con cuotas exclusivas, en el afan del país norteamericano de bajar el valor de la proteína bovina a nivel interno debido, entre otras cosas, a que este año hay elecciones de medio término. Sobre Europa, destacó que es un momento de oportunidades, con precios que están firmes y sin Brasil desde el mes de septiembre, esto puede representar un espacio para aprovechar por parte de Uruguay, Argentina y Paraguay, aunque hay que tener en cuenta que Europa está con la lupa puesta sobre cómo es la producción de Sudamérica a nivel ambiental y sanitario.
—¿Cómo analiza todo lo sucedido en el 2026 con el mercado de la carne?
—Está siendo un año bastante convulsionado con muchas noticias de alto impacto para los países ganaderos. Está la cuota de China, las de Estados Unidos, el acuerdo Unión Europea Mercosur que entró en vigencia, la restricciones de Europa, las suspensiones de Brasil, en definitiva es un año que ha estado muy nutrido de novedades de impacto en el mercado.
Más allá de esto, estamos hablando de precios muy buenos, hoy todas las ganaderías del mundo tienen un muy buen presente, o sea Estados Unidos, Australia, Uruguay, Argentina, Brasil, en general son países donde el precio de la hacienda se ha revalorizado de forma significativa. Por ejemplo, en el caso de Uruguay, hoy hay valores de US$ 5,90 en cuarta balanza y en 2023 apenas llegaba a los US$ 3 y en 2024 intentaba llegar a los US$ 4, y esta misma situación se da en otros países. Además, lo más importante es la expectativa hacia adelante, que es de mucha firmeza, con una oferta que es la domina los precios, porque los principales responsables de ofrecer carne al mundo van a entrar en una fase de retención, por ende, vamos hacia un 2027 con menor disponibilidad de carne.
—¿Hasta cuándo se puede dar este escenario de bonanza en la ganadería?
—Por las condiciones del mercado ganadero y por estar en un sitio en el mundo donde estamos alejados de los conflictos, por cuestiones de mercado, al menos por cinco años creo que vamos a tener un ciclo de precios muy positivo, que coincidirá con esta reducción de oferta y con una demanda creciente por carne en el mundo, donde la proteína bovina está muy bien posicionada.
—A países como Uruguay y Argentina ¿qué desafíos le representa este momento?
—El principal desafío es lograr la diferenciación, hay que ir hacia la calidad, ya que habrán muchas oportunidades para productores de raza británicas, pero, también lo importante es que esa calidad sea elegible por los clientes en el mundo, ahí aparece la tipificación, ponerle nombre y apellido a esa calidad, y a partir de ahí empezar a construir esa marca y que sea elegible, de lo contrario, dentro del nicho commoditie vamos a quedar caros, y si somos caros y no nos diferenciamos, el cliente tiene el poder y elegirá lo más barato.
Hay doble oportunidad para los próximos años, la de la oferta y demanda, y un escalón más arriba la oportunidad en la calidad, donde se pueden obtener mejores cotizaciones.
—La cuotificación en China ha generado que un proveedor de carne de calidad como Australia quede por fuera del mercado muy temprano, ¿puede eso representar una oportunidad?
—Sí, hay una oportunidad en China, que tiene un nicho creciente para la carne de calidad. Por ejemplo, la Asociación Argentina de Angus certifica cortes que van entre otros destinos a China, y en este año se han triplicado las exportaciones de esos cortes de valor. Hay nichos que están dispuestos a pagar más por calidad, incluso China hoy le sigue comprando a Australia a pesar de haber acabado la cuota, entonces nosotros vamos a tener oportunidades porque las cuotas van a seguir al menos hasta el 2028.
—¿Cómo observa actualmente al mercado chino? ¿qué puede suceder a partir del 1º de enero?
—En el corto plazo significa una ventana de oportunidad que la vamos a tener que incorporar en los próximos años, que es el momento en el que Brasil y Australia agotan sus cuotas, hoy si China quiere comprar carne con un arancel del 12% tiene que recurrir a Argentina o Uruguay, es una ventana que se mantiene hasta noviembre, luego, China empezará a reentablar contratos con Brasil para la carne que ingresará a partir del 1º de enero. En 2027, lo más probable es que la cuota se cumpla antes de tiempo porque en Brasil a nivel interno no se han puesto de acuerdo, y sigue rigiendo el sistema de primero llegado primero servido, por lo cual se inicia una carrera para que cada exportador pueda aprovechar la cuota antes de que se acabe, y se acabará temprano en el año.
Esto va a ser ventajoso para los países que ya tienen una cuota asignada equivalente a lo que pueden exportar. Para Argentina y Uruguay habrá una oportunidad desde el principio del segundo semestre. Como conclusión, en China hemos salido beneficiados y será un buen año, además, es importante el hecho de tener competencia, está Estados Unidos que se ha convertido en un importador relevante, entonces el mundo no está tan chinificado, no tenemos una dependencia de precios tan importante con China. Por ejemplo, en Argentina, hace tres años teníamos una dependencia de casi el 80%, y hoy eso bajó a la mitad. Hay un mundo mucho más diversificado y eso para los precios es un factor alcista.
—¿Cómo se encuentra la demanda de Estados Unidos?
—Como sabemos se encuentra con el stock más bajo de los últimos 75 años y la producción no levanta, además tiene un consumo interno muy fuerte y los precios han crecido mucho, la carne molida subió un 10% en dólares y eso preocupa mucho porque este año hay elecciones de medio término y el presidente Donald Trump está preocupado y ocupado en temas de carne vacuna, por ejemplo con la nueva cuota de 300.000 toneladas. Veo que Estados Unidos tendrá un ciclo largo de recomposición de stocks y va a estar muy ávido en importaciones. También se están produciendo animales más pesados para compensar la caída del stock, y eso animales más pesados muchas veces dejan un saldo remanente con una composición de grasa muy importante y ahí crece la necesidad de importar cortes magros para hacer carne molida para las hamburguesas.
Me llamó la atención el informe del USDA de la semana pasada indicando que van a bajar las importaciones cárnicas de Estados Unidos en un 2,7% en el 2027 con respecto al 2026. Como argumento para esta proyección, manejan que no se van a renovar cuotas que fueron coyunturales, por ejemplo esta de 300.000 toneladas, ahí queda la duda también sobre la cuota extra que logró Argentina. De todas formas, Estados Unidos va a depender fuerte de las importaciones, y ahí seguramente tengamos buenas oportunidades en precios, y no descarto la posibilidad de cuotas.
—¿Cómo está la demanda de parte de la Unión Europea?
—En las últimas semanas bajó un poquito el precio del RAL Hilton, pero es algo normal que se da previo a las ferias. Más allá de eso, Europa está con valores firmes, sobre todo en el Hilton con aranceles que pasaron a cero, hoy el RAL Hilton está arriba de los US$ 20.000, siendo que en los últimos 10 años habrá estado entre US$ 12.000 y US$ 13.500 por tonelada, entonces el precio actual es muy bueno y creo que va a seguir en ese eje. Además está la cuota extra lograda en el acuerdo. Además, Argentina, Uruguay y Paraguay tenemos la ventaja en el corto plazo de que Brasil por el momento no está incluido dentro del mercado.
—¿La salida de Brasil es una oportunidad o también puede significar una amenaza?
—Te iba a decir que es 100% una oportunidad, porque Brasil exportaba a nivel económico un monto muy importante a la Unión Europea, incluso en carne fresca de calidad, algo que Argentina y Uruguay pueden aprovechar. Con respecto a una posible amenaza, puede ser por el lado de que Europa está bastante fina buscando continuamente una excusa para no comprar carne. Los productores europeos están enojados con Europa por las restricciones de los últimos años, ellos ven una amenaza real en la producción del Mercosur y no quieren que su producción se complemente con la importación de producción de otros países que ellos creen que tienen exigencias sanitarias y ambientales distintas.
De hecho, hace una semana, en Irlanda salió una noticia de que en estudios realizados en Argentina se había encontrado monensina en los suelos de corrales de engorde, eso por el momento quedó en nada, pero es una pista más de Europa y sus productores están muy atentos a estas cuestiones sanitarias, y están dispuestos a bajar la barrera de compra en cualquier momento.