Ganadería

Uruguay brinda seguridad alimentaria de exportación

En épocas de virus, Uruguay se distingue en el mundo con su trazabilidad obligatoria para todo el ganado.

 


Pablo D. Mestre

A esta altura nadie duda que habrá un antes y un después, cuando pase esta pandemia que tanto afecta al mundo.

Es que ya provocó cambios en muchas cosas: desde la vida en familia, en muchos casos 24×7 en cuarentena responsable, las clases virtuales de los chicos en sus colegios, la comercialización de productos en todas las formas inimaginables, la consolidación de las ventas virtuales de ganado, con alguna adaptación como la que puso en práctica Lote 21 con los 18 martilleros cada uno desde su oficina. Y muchas más.

O sea, cuando esto culmine, la vida volverá a la normalidad lentamente, pero muchos de esos cambios quedarán para siempre.

El concepto de seguridad alimentaria que en algunas órbitas, en especial en aquellas de mayor poder adquisitivo que algunos definen como “snob”, tenía fuerza desde hace años, pero en otros ámbitos pasaba inadvertido, no sólo por la mayoría de la sociedad, sino por los gobiernos del mundo al comprar los alimentos directa o indirectamente para la población.

El concepto “comida barata” se imponía.

Desde que el hombre dejó la vida rural y pasó a vivir en las ciudades, perdió de vista el origen del alimento que consume día a día. No todo lo que compra, lamentablemente, está procesado con las debidas normas de seguridad.

El Covid-19 es una zoonosis, que quizás nunca se hubiera evitado, pero seguramente no hubiera tenido las proporciones que ha tenido y haber pasado a la categoría de pandemia, si los controles hubieran funcionado de otra manera, o si simplemente hubiera habido protocolos que indicaran cómo esos alimentos debieran llegar a los mercados.

Uruguay es de los pocos países en el mundo que puede demostrar con total transparencia que su principal producto de exportación, la carne vacuna, es sano, seguro y confiable para la salud humana gracias al sistema de trazabilidad con identificación individual electrónica de su ganado desde el nacimiento, que implementó en el año 2003 con una prueba piloto y haciéndolo obligatorio desde septiembre del 2006, identificando todos sus nacimientos.
La trazabilidad, que claramente ha sido un medio para dar una mayor garantía, se debería constituir en un potencial importante para la recuperación de los mercados y un diferenciador de la competencia. No solo no hay nadie en América Latina que haga algo similar a lo que realiza Uruguay, sino que es mejor que lo implementado por la Unión Europea y Estados Unidos.

Ahora entonces es momento de hacerlo valer.

Uruguay viene siendo visto como ejemplo por todos los importantes países productores de carne, por el sistema de trazabilidad con identificación individual electrónica que implementó, desde hace años; ahora, si bien estamos al inicio de esta pandemia, se empiezan a profundizar las preguntas de cómo lo hicimos.

Un aspecto que es muy importante resaltar, porque a veces pasa inadvertido, es que todo fue posible gracias a la decisión que tomaron todos los actores involucrados en la cadena de la carne: públicos y privados, que la identificación individual debía ser electrónica. Fue una demostración cabal de la madurez política e institucional que tiene el país cuando de políticas de Estado se trata. No pasa en muchos lados. Es imposible sustentar un sistema de trazabilidad en ganaderías como la del Uruguay y como es en toda América Latina, sobre la base de identificación visual. No es creíble. Si las auditorías fueran en serio no deberían avalar esos sistemas.

Pero se vienen tiempos distintos donde la seguridad alimentaria se debería no solo tomar en serio, sino que además en forma universal, para todos los consumidores.

Los consumidores deben comprar los alimentos con seguridad y tranquilidad, que atrás de ese producto hay un protocolo que se cumple, que es auditado y que si hubiera algún problema no estaría en la góndola. La trazabilidad de la carne vacuna en el Uruguay y la del compartimento ovino, brinda todas esas certezas.

Los consumidores del mundo merecen ese gesto.

Más, en un mundo que ya no será el mismo tras esta pandemia…

Para nadie lo será.