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Déficit hídrico: el gobierno define una hoja de ruta con foco en acciones y financiamiento

En una conferencia encabezada por el subsecretario del MGAP, Matías Carámbula, junto a Inumet, el Plan Agropecuario y Colonización, se presentaron los cuatro pilares de trabajo frente a la falta de agua

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En una conferencia de prensa encabezada por el subsecretario del Ministerio de Ganadería, Agricultura y Pesca (MGAP), el Ing. Matías Carámbula, junto a autoridades del Instituto Uruguayo de Meteorología, el Instituto Plan Agropecuario y el Instituto Nacional de Colonización, se presentaron los cuatro pilares en los cuales está trabajando el gobierno en cuanto al déficit hídrico y destacó que “no solo es declarar la emergencia, sino tener claras las acciones y el financiamiento”.

Carámbula confirmó que este miércoles, “se instaló una mesa de trabajo del Ministerio de Ganadería con Inumet, INIA, IPA, diferentes ámbitos del ministerio y otras instituciones”, explicó, al tiempo que precisó que el primer objetivo es “caracterizar y monitorear la situación climática, particularmente la situación de déficit hídrico”.

Según detalló el subsecretario, el diagnóstico considera en primer lugar las regiones afectadas, luego el rubro productivo, el momento productivo de cada rubro y, finalmente, el tipo de productor. “Las decisiones políticas están sostenidas desde los aportes técnicos científicos”, afirmó, marcando el criterio con el que se procesarán las medidas.

En paralelo, el MGAP solicitó a las distintas unidades ejecutoras del ministerio una lista de acciones concretas de política pública para escenarios de crisis hídrica, un trabajo que, según indicó Carámbula, quedará cerrado en los próximos días. También se convocó a las gremiales que integran Campo Unido, con una primera reunión prevista para esta misma semana, en busca de incorporar la visión del sector productivo.

El componente climático

Desde el Instituto Uruguayo de Meteorología, Madeleine Renom aportó elementos de contexto para interpretar el momento climático. Sin desconocer el impacto del déficit hídrico, aclaró que el escenario actual no replica el de la sequía de 2023. “Para dar un poquito de tranquilidad, no estamos exactamente en esa situación; de hecho, a nivel de índices globales no está declarado esto como un fenómeno de La Niña”, señaló.

Renom explicó que los modelos indican un enfriamiento muy débil del Pacífico, con una transición hacia condiciones neutras entre fines de enero y febrero. Además, adelantó la probabilidad de un evento de precipitaciones intensas en el sur del país durante el fin de semana, especialmente en la región sureste y este. No obstante, desde el gobierno se insistió en que eventuales lluvias puntuales no revierten, por sí solas, el déficit hídrico acumulado.

Ganadería en un momento clave

Uno de los focos principales de preocupación está puesto en la ganadería, particularmente en la ganadería de cría, que atraviesa un momento sensible del ciclo productivo. El presidente del Instituto Plan Agropecuario, Santiago Scarlato, recordó que el sector se encuentra en pleno proceso de entore, lo que amplifica los efectos del estrés hídrico.

“Venimos trabajando con los productores y monitoreando la situación desde la primavera, detectando ya desde diciembre escenarios desafiantes que claramente se ven profundizados y complejizados hacia estos primeros días de enero”, expresó. Scarlato destacó además el despliegue territorial del Plan Agropecuario, con el programa Procría, con 100 extensionistas trabajando junto a cerca de 1.000 productores, en su mayoría ubicados en el sur del país, con foco específico en los sistemas de cría.

Medidas de apoyo

Desde el Instituto Nacional de Colonización, su presidente Alejandro Henry Rodríguez informó que ya se resolvieron medidas concretas de apoyo, orientadas a aliviar las restricciones productivas en el corto plazo. Entre ellas mencionó el financiamiento de forrajes, la implantación de nuevos cultivos forrajeros y el alumbramiento de agua, además del acompañamiento a los programas de riego impulsados por el gobierno nacional.

En el plano financiero, Carámbula adelantó que el Ministerio inició conversaciones con distintos organismos para instrumentar alivios económicos. “Una de las acciones que estamos empezando hoy mismo es hablar con las autoridades del BPS la posibilidad de postergación de los pagos correspondientes”, señaló. A esto se suma el diálogo con el BROU, donde se evalúa volver a utilizar la herramienta de microfinanzas, aplicada en sequías anteriores, así como la coordinación con las intendencias para analizar eventuales postergaciones en el pago de la contribución.

Respecto al Fondo Agropecuario de Emergencia, el subsecretario reconoció que fue utilizado intensamente en la sequía pasada y que sus recursos están comprometidos, principalmente por el pago de intereses hasta 2027. Sin embargo, aclaró que esto no impide reforzar el fondo. “Los recursos a través de economía y la presidencia nos han garantizado la disponibilidad del recurso frente a una situación de emergencia”, aseguró.

La definición sobre la emergencia

Consultado sobre los criterios para declarar formalmente la emergencia agropecuaria, Carámbula fue claro en señalar que la decisión no es automática. “No solo es declarar la emergencia sino tener claras las acciones y el financiamiento”, enfatizó. En ese marco, explicó que el gobierno espera evaluar el impacto del evento climático anunciado para el fin de semana antes de adoptar una resolución definitiva.

En cuanto a la distribución territorial del déficit hídrico, el subsecretario identificó como principal área afectada al sur del río Negro, abarcando departamentos como Canelones, Montevideo, gran parte de San José, Lavalleja, Maldonado y Rocha, además de zonas de Florida, Colonia y sectores del litoral oeste que comienzan a mostrar señales de afectación.

En el ovino, el control de parásitos internos ha sido históricamente uno de los mayores desafíos, tanto por su impacto directo en la producción como por el uso intensivo de antiparasitarios. En ese escenario, el método Famacha se ha consolidado como una herramienta de manejo que permite un abordaje más preciso, eficiente y responsable.

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