Para el ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca, Alfredo Fratti, la evaluación de su gestión no le corresponde a él: "La nota sobre mi gestión la tienen que poner los destinatarios de los esfuerzos del MGAP, los productores rurales sobre todo", planteó en diálogo con Martín Olaverry en Valor Agregado en Radio Oriental 770 AM. Con esa premisa repasó una agenda cargada, en la que la lucha contra la garrapata ocupó un lugar central.
"Es una lucha frontal, pero en biología no hay 100%", advirtió. Fratti sostuvo que desde hace un año y medio la situación mejoró porque se tomaron una serie de medidas. Explicó que, cuando un contenedor es devuelto, el Ministerio "acusa recibo" y toma medidas, pero siempre sobre la base de cuestiones técnicas. En ese sentido, destacó que antes no se hacían análisis de resistencia y que hoy el país cuenta con un test rápido, "porque hemos puesto el tema" sobre la mesa. A eso sumó dos vacunas que se están probando en la Facultad de Veterinaria, la duplicación de la producción de hemovacunas en el laboratorio Rubino y el pedido al sector privado para que aumente las dosis que se entregan de forma gratuita, a través de Procría, a los productores que indica el programa. "Estamos avanzando y mejor posicionados", resumió.
Entre las prioridades de su gestión, Fratti ubicó la derogación del 1% a los semovientes. "La pelota está en la cancha del MEF y el Congreso de Intendentes", graficó. Contó que se enviaron tres propuestas y que existe un "sí", aunque aclaró que todavía no recibió ningún papel escrito en el Parlamento. El MGAP, dijo, está de acuerdo con que el tributo se derogue, pero para eso "tiene que haber un convencimiento real" de sacarlo y de que el beneficio llegue a los productores.
Buena parte de la entrevista giró en torno a China. Hay dos plantas fuera de ese mercado por sanciones vinculadas a residuos en la carne (San Jacinto y Tacuarembó) y no minimizó el impacto: "No estar en China es un problemón". Una planta en esa situación, explicó, no compite en igualdad con sus colegas y no puede colocar subproductos en un mercado que paga valores que los demás no pagan, lo que la complica a la hora de comprar ganado. Por eso, el Ministerio pidió a China adelantar una visita prevista para octubre. "Que vengan lo antes posible", reclamó, y no descartó viajar a pedir una respuesta política, aunque aclaró que por ahora no hay confirmación.
Consultado sobre la posibilidad de perder el mercado chino, referido a algunas declaraciones anteriores que él mismo había realizado, el ministro fue directo: cuando se chequea lo que devuelven y los análisis coinciden, "la responsabilidad es nuestra". "Ahora no va a pasar nada, pero si todos los meses nos devuelven un contenedor, puede pasar", advirtió. Y llevó el razonamiento al acuerdo con la Unión Europea: "¿Qué van a decir los productores franceses si nos devuelven de estos otros mercados?". Admitió que planteó el tema "exagerando un poco, pero para que se entienda la importancia que tiene". El punto de fondo, argumentó, es que Uruguay cobra más que sus vecinos y por eso debe sostener un diferencial: "Si estás cobrando el doble, tenés que hacer algo diferente". Los mercados, recordó, reconocen al país de forma distinta a la región, y desde 2008 Uruguay vende en promedio, junto con Estados Unidos y Australia, mejor que los demás.
El momento de la industria y la faena. Fratti transmitió tranquilidad: "Al escenario lo veo normal, no creo que sea una situación preocupante", aunque pidió analizar en conjunto clima, precios y expectativas. La demanda mundial, sostuvo, es estructural y el consumo aumenta: "Hay un nuevo piso de valores".
Al explicar por qué el mundo paga más por la carne uruguaya, descartó que se trate solo de calidad: "Es un combo". En esa ecuación incluyó la ausencia de deforestación, la inexistencia de trabajo infantil, el bienestar animal e incluso el primer puesto de Uruguay en América Latina en las pruebas PISA. "Todo eso vale", subrayó. En cuanto a una eventual importación de ganado en pie, se mostró escéptico: "No la veo, porque no veo el beneficio del Uruguay".
La exportación de ganado en pie, en cambio, "nadie la pone en duda", afirmó, y aclaró que además no hay pedidos para exportar novillos terminados. A su juicio, "compite bien con los encierros" y es "bueno para el sector ganadero y bueno para el país en su conjunto".
En el capítulo del acuerdo Mercosur-Unión Europea, Fratti marcó una crítica al mecanismo de asignación: "No me gusta el primero que llega, primero se sirve". Reconoció que en el arroz Uruguay pudo aprovecharlo, "pero no es lo mejor". Y reclamó celeridad interna: "Hace 25 años pedimos que abran la puerta y ahora no nos ponemos de acuerdo entre cuatro en la interna". Aspiró a que en setiembre u octubre haya un acuerdo. Consultado por el rumor de un intercambio de cuotas con Brasil (que Brasil ceda cuota en la UE y Uruguay resigne mercado en China), lo relativizó: "Son conversaciones de pasillo. Si no están los negociadores, queda como una charla de café". Deslizó que a Uruguay "le interesa más enfriada que congelada", pero remarcó que "formalmente no hay nada".
Finalmente, sobre la situación del puerto, Fratti fue contundente: "Es un problemón". Dijo que reciben reclamos "todos los días" y recordó que el grueso de la exportación uruguaya son alimentos perecederos. Contó que se planteó la necesidad de una guardia gremial que asegurara "una fluidez mínima". Sobre la eventual declaración de esencialidad, se mostró cauto: "No sé si es la solución".